Rascón Banda y El deseo

lunes, 25 de abril de 2005 · 01:00
México, D F, 25 de abril (arpo)- En las largas noches de hospital, en medio de sueros, oxígenos, electrocardiogramas y con la cercanía de la muerte, Víctor Hugo Rascón Banda escribió una serie de textos en los que, entre otras cosas, se manifiesta su aferramiento a la vida, como es el caso de El deseo, obra que se presenta en El Círculo Teatral con la actuacion de Ofelia Medina y Víctor Carpinteiro, dirigidos por Max Ferrá A través de la relación que establecen una mujer madura de origen estadunidense y un joven de nacionalidad colombiana, en El deseo Rascón Banda plantea la imposibilidad del amor entre personas de diferente idiosincrasia, economía, lengua, ideología, gustos gastronómicos y concepción de la vida cotidiana El autor muestra cómo la pesadilla que se vive en las relaciones de pareja se exacerba cuando se pertenece a mundos distintos, en este caso un muchacho colombiano de la región donde se desarrolla con más fuerza la guerrilla y el narcotráfico en oposición a una mujer universitaria, culta, rica, de un alto nivel intelectual y social Contrario a lo que se pudiera pensar, la diferencia de edades es un factor que quizá se podría superar, pero no las de clase y de educación “Yo creí --dice el autor-- haber escrito una obra simplemente de amor y desamor, pero ahora que la veo me doy cuenta que no, que siguen estando presentes mis mismos temas y obsesiones, el mismo contexto de una sociedad que vive tiempos de odio y confusión y que provoca a estos dos monstruos” De esta forma sigue estando ahí el teatro rasconiano con un telón social que ha marcado su trayectoria desde su primera obra, Los ilegales, en la que el conflicto central es la confrontación de los trabajadores mexicanos con Estados Unidos El deseo y la pasión, en convivencia con más de 2 mil años de teología católica son sentimientos que se castigan a la manera de la expulsión del paraíso que sufrieron Adán y Eva En El deseo son los propios seres humanos quienes no saben preservar el amor, mantenerlo, ya que una vez satisfechos los deseos el amor también se va Se trata de un texto erótico, sensual y sexual que Rascón escribió como una forma de asirse a la vida dentro de una circunstancia de salud muy complicada: “Me aferraba a la vida soñando con la pasión, con el deseo, con el amor, desde una cama de hospital Es la primera obra donde desnudo mis sentimientos, yo nunca me había desnudado frente al público, ni ante los seres que amo --yo amo a oscuras-- y por primera vez me atrevo a mostrar sentimientos al escribir una historia, aunque sea triste” Esta es una obra que --a decir del autor-- le deja una enorme satisfacción y un compromiso con el teatro “Muchas veces después de un estreno he dicho que nunca más voy a escribir teatro porque salgo herido, a veces por el director, a veces por los actores, otras por el público o porque no funcionaron las cosas, o funcionan y sufren censura como sucedió con La Malinche, cuando juré no volver a hacer teatro “Pero con este trabajo vuelvo a creer en el teatro, vuelvo a creer que es posible soñar con historias y que hay creadores, amigos, actores, directores que los pueden llevar a escena y hacer estos sueños realidad Por primera vez me siento tranquilo, contento y siento que vale la pena haber sobrevivido en el hospital para vivir el teatro” “Sobrevivir, sobrevivir”, es la palabra que el personaje interpretado por Ofelia Medina repite antes de destruirse y ese es precisamente el planteamiento central del autor ante una vida que, por su brevedad, no merece ser desperdiciada Esa es parte del compromiso que Rascón Banda ha establecido con la vida, seguir escribiendo para justificar su existencia Otras de las obras escritas por Rascón durante su estancia en el hospital fueron Ahora y en la hora, reflexión sobre las escenas vividas en el hospital, montada en 2004 por Luis de Tavira en la UNAM; El muchacho azul, sobre el hijo de San Agustín, nieto de Santa Mónica, en la que el dramaturgo hace una reflexión sobre la santidad, la vida y la existencia después de la vida; también escribió Apaches, texto sobre el exterminio de este pueblo en Chihuahua, una obra poética que incluye partes en verso En julio próximo Rascón estrenará en el Teatro Helénico una obra sobre el bien, el mal, los instintos y la impunidad, un trabajo poético y religioso que lleva por título Cautivas, texto que el autor escribió para Laura Zapata, pero que, aclara, no es una obra de nota roja, sino de lo que hay en la mente y el corazón de los secuestradores y de sus víctimas y de cómo la fe, la fortaleza y la religiosidad de dos mujeres salvó sus vidas

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