El premio Efraín Huerta, al poeta campechano Sergio Witz

sábado, 30 de abril de 2005
* Aún está sujeto a proceso por supuesto ultraje a símbolos patrios Campeche, Cam , 29 de abril (apro)- Aún sujeto a proceso judicial por el supuesto delito de ultraje a los símbolos patrios, el controversial escritor campechano Sergio Witz Rodríguez recibirá este viernes el Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta que, a través de su dirección de Educación y Cultura, otorga el ayuntamiento de Tampico, Tamaulipas, por su más reciente obra El galardón, en el género de poesía, es por su libro “De cómo la mercadotecnia privatiza al poeta”, en el cual, comenta, “se explora con imaginación e ironía cómo será el futuro poeta y sus obsesiones “Es también una sátira del comercio que ha hecho la globalización con la literatura en los últimos años” Desarrollado en versos cortos “y libres”, el libro se compone de un solo poema, narrativo, divido en dos partes: “Antes del espectáculo y después del espectáculo” El autor, de 42 años, enfrenta un proceso judicial desde 2001 por su poema “La Patria entre mierda”: Yo / me seco el orín con la bandera / de mi país, / ese trapo sobre el que se acuestan / los perros / y que nada representa, / salvo tres colores / y un águila / que me producen / un vómito nacionalista / o tal vez un verso / lopezvelardiano / de cuya influencia / estoy lejos; / yo, natural de esta tierra, / me limpio el culo / con la bandera / y los invito a hacer lo mismo; / verán a la patria / entre la mierda / de un poeta Con esas 21 líneas, paridas en momento de catarsis, y que en los últimos meses han sido traducidas al inglés, portugués, francés e italiano, el escritor campechano inscribió su nombre en los anales de la historia, y no precisamente por su nivel literario, sino porque constituyen el “cuerpo del delito” de caso aún sin resolver, que mantiene en una encrucijada al sistema judicial mexicano por el precedente que puede sentar el fallo y sus consecuencias Witz Rodríguez, quien recibirá su galardón este viernes 29 por su más reciente trabajo, comenta respecto a su impugnada obra: “El poema se fue incubando poco a poco, poco a poco se fue plasmando en mi mente, y cuando uno está en tensión, sale a flote, saca toda esa furia, fue un ejercicio de catarsis decir todo eso Ese poema lo detonó el hecho de vivir en un país lleno de mentiras, donde no hay respeto por nada, donde vemos cada día la hipocresía política, social y el desinterés en las cuestiones culturales y educativas que, contra lo que se dice en el discurso, de la realidad no ocurre”, explica el autor, licenciado en Español por el Instituto Campechano, el mismo por cuyas aulas también transitó José Vasconcelos Amén de la controversia legal en torno al derecho de la libre expresión, el tema ha armado polémica, más allá de los linderos del la nación, en otros sentidos, como el valor intrínseco o relativo de los símbolos patrios También sacó de nuevo a relucir la mutilación que hizo el presidente Vicente Fox al escudo nacional para caracterizar su gobierno Quizá por la subjetividad del hecho, el proceso legal, en el que incluso intervino la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Campeche pero a petición de la parte acusadora, está plagado de situaciones absurdas, como la decisión de la juzgadora Martha Cruz González, entonces titular del Juzgado Segundo de Distrito, con sede en esta capital, de “indiciar” a “Dios” como “cómplice” de Witz Gutiérrez en la creación del controversial poema Y más, los policías judiciales exigieron al poeta llevarlos donde su “cómplice” para presentarlo en el juzgado Suspendidos sus derechos ciudadanos, Sergio Witz, catedrático de Literatura y Español en la Universidad Autónoma de Campeche, comenta que aunque está en libertad bajo caución, “no se me pudo fijar siquiera una fianza Me preguntaron en el juzgado el valor monetario que doy a mi poema –incluido en el libro “Las partes nobles”, de la edición personal del poeta La Patria Lujuriosa, que circula desde 2002-- , les dije que de 5 a 10 centavos, y no supieron ni cómo tasarme la fianza” El linchamiento contra el escritor comenzó el 18 de mayo de 2001, cuando, indignados por el texto difundido por vez primera en la edición 44 de la revista Criterios, de circulación local, Abel Santacruz Menchaca, José Faisal Sánchez y José Bencomo Peón, miembros directivos de la Asociación Civil Pablo García Montilla, acusaron al escritor ante la Secretaría de Gobernación, por el delito de ultraje a las insignias nacionales, considerado en la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que entró en vigor el día 24 de febrero de 1984 “No omitimos manifestarle nuestro respeto y orgullo a las libertades que como mexicanos disfrutamos y que están debidamente consagradas en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Por ello, no podemos dejar pasar desapercibido a quien o quienes, haciendo uso indebido de las mismas, con acciones de exceso y franco libertinaje, dañan pretendiendo vulnerar los legítimos valores que nos dan identidad nacional y que son parte de nuestra razón de ser Y en los que convergen firmes lazos históricos, culturales, morales y cívicos que poseemos Afectando con ello a la ciudadanía de la que también somos parte”, argumenta el trío en el oficio que hicieron llegar a la representación de la Segob en esta capital y en el que asientan su “enérgica” denuncia Santacruz Menchaca, militar retirado y principal impulsor de la denuncia, ya no desea hablar del tema “ni para bien ni para mal”, declaró a Apro Pero, en consecuencia a esa denuncia, el 19 de junio de ese año Manuel García Flores, director de Coordinación Institucional y Fomento Cívico de la Segob, solicitó al agente del Ministerio Público Federal con residencia en esta ciudad investigue si hubo o no delito de ultraje al lábaro patrio Así, la delegación de la Procuraduría General de la República inició la averiguación previa 109/CAM/2001 El 19 de octubre, Raúl de la Fuente Grimaldo, agente del MPF, giró a la subdelegación de la Policía Judicial Federal una orden de localización y presentación contra Witz Rodríguez, para que rindiera declaración ministerial El 1 de octubre fue interceptado en la Universidad Autónoma de Campeche, y llevado a la delegación de la PGR Cuatro días más tarde entregó su declaración por escrito y, en su defensa, argumentó que el poema no puede ser considerado un delito, porque “toda obra literaria es polisémica, es decir, tiene muchos y diversos significados, según el tiempo y la época en que se escribe, además que en la actualidad la literatura mundial utiliza un lenguaje claro y preciso” Mediante el oficio 442/II/02 fechado el 22 de enero de 2002, de la Fuente Grimaldo solicitó al departamento jurídico de Gobernación un “perito en materia de símbolos patrios”, a fin de dictaminar “si el término pabellón nacional se considera o es sinónimo de bandera nacional”, y si el controvertido poema “constituye ultraje a la Bandera Nacional” El peritaje recayó en F de Jesús Saucedo Alcántara, jefe del departamento de Normatividad Cívica de la dirección de Coordinación Interinstitucional y Fomento Cívico de la dirección general de Gobierno de la Gobernación, quien basándose en el “Diccionario de la Lengua Española” (Real Academia Española, Editorial Espasa-Calpe SA, décima novena, Madrid, España 1970), el “Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado” (Ramón García-Pelayo y Gross, Ediciones Larousse, México 1993); “Nuevo Diccionario Ilustrado Sopena de la Lengua Española” (Editorial Ramón Sopena, España, 1970), “Diccionario de Sinónimos y Antónimos” (Ababol Quizás, Juan Pérez y María Villalba, Editorial Océano Grupo Editorial, España, Tomo I) y el “Gran Diccionario de Sinónimos” (Fernando Corripio, Editorial Bruguera, 3ª edición, Barcelona, España, 1979), y considerando que en los diccionarios citados “el concepto ultraje significa: ‘injuria grave que se hace de obra o de palabra; desprecio; agravio; ofensa y ataque”, concluyó, en oficio fechado el 19 de marzo de 2002: “…de acuerdo a mi leal saber y entender, se determina que el termino Pabellón Nacional se considera y es sinónimo del término bandera nacional”; así mismo, que con base en lo dispuesto en los artículos 1º, 2º y 3º de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, y 191 del Código Penal Federal, el poema “constituye ultraje a la bandera” Con base en dicho dictamen, el MPF resolvió ejercer acción penal contra Witz Rodríguez, y consignó el caso al Juzgado Segundo de Distrito Enseguida se libró una orden de comparecencia contra Witz Rodríguez, “alias el poeta”, por el delito de ultraje a las insignias nacionales en su modalidad de ultraje al pabellón nacional, ya sea de palabra o de obra, previsto y sancionado por el artículo 191 del Código Penal Federal “¿Entonces confiesa usted ser el autor?, ¿Qué sintió al violar a la bandera?, ¿Quién fue su cómplice?”, inquirió la juzgadora a Witz Gutiérrez en su primer interrogatorio Apenas se marchó el indiciado, cuenta el personal del juzgado, la jueza Cruz González rompió en llanto sin motivo aparente El 28 de mayo de 2003, Humberto Felipe Ávila Ortega, nombrado por la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte del Estado (Secad), a solicitud de la jueza, perito tercero en discordia, emitió un dictamen de apreciación literaria “circunscrito a determinar si el impugnado poema constituye ultraje a la bandera nacional” en favor del acusado Licenciado en Español, con cédula profesional 1739920, Ávila Ortega, en un documento de 13 hojas argumentó que el poema: “Desde el punto de vista del método de análisis literario basado en la Estilística y la Hermenéutica Literaria, no constituye de ninguna manera ultraje a la bandera nacional, ya que al utilizar nuestro pabellón nacional como tema central de su texto, el autor nos advierte de la manipulación histórica que falsos mexicanos hacen de nuestra grandeza como país que tiene una vasta tradición cultural “El autor-poeta tampoco ultraja a nuestra insignia nacional, ya que por el contrario, utiliza y emplea los recursos literarios de su arte para mostrarnos a través de un supuesto personaje antipatriota o sujeto ficticio que emplea el yo, alguien que desprecia a su país y a su bandera Se debe especificar que quien habla no es el escritor de carne y hueso, Sergio Witz, sino su personaje, por lo tanto desde el punto de vista de la Estilística y la Hermenéutica, el autor está exento de cometer ultraje “No constituye ultraje el poema en cuestión, ya que su valor reside en que se convierte en literatura testimonial en momentos en que el país atraviesa importantes cambios políticos y sociales que indudablemente impactan y se reflejan en la creación literaria de los escritores actuales “Ninguna obra literaria de cualquier género (poesía, novela, cuento, ensayo u obra teatral) puede ser considerada como ultraje a un símbolo nacional patrio, ya que el universo literario y lo que ocurre en él es una realidad literaria y no la realidad que vivimos, y lo que ocurre o se describe en un poema no sucede en la realidad, únicamente en el papel” Ni los argumentos de la defensa ni el dictamen del perito tercero en discordia, a favor del escritor, contuvieron la decisión de la juzgadora, quien el 3 de julio de 2002 dictó al indiciado auto de sujeción a proceso El acusado apeló la resolución ante el Tribunal Unitario del Décimo Cuarto Circuito, con sede en Mérida, Yucatán, pero esa instancia avaló la decisión de la jueza Cruz González En diciembre de 2002 interpuso un juicio de amparo ante el Tribunal Unitario, con sede en Cancún, Quintana Roo El resultado fue el mismo, y peor aún: “Me dijeron que hasta podía configurarse un delito más: el de traición a la patria”, comenta el acusado “Posteriormente recurrí al Tribunal Colegiado de Circuito y ahí estuvo mi caso por los días de los días en estrados, porque ninguno de los magistrados quería tomarlo El personal de ahí me confió que los magistrados habían acordado rifárselo, pero finalmente terminaron por declararse incompetentes y lo turnaron a la Suprema Corte de Justicia, donde se le asignó al magistrado José Ramón Cossío Díaz El águila mocha “Pero hasta ahora parece que mi caso duerme el sueño de los justos”, dice Witz, y añade irónico: “Me siento como el Gloria Trevi de la poesía Soy ahora alguien señalado, estoy a punto de ser desaforado poéticamente” El 22 de enero de 2003, la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) envió una carta abierta al entonces procurador Rafael Macedo de la Concha y al secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, para pedir “se dé fin a la lamentable persecución que en contra de la libertad de expresión a la que todo mexicano tiene derecho, se comente en contra de la persona del escritor Sergio Witz Rodríguez, a quien se ha hostigado y perseguido” En el último párrafo del documento, signado por 13 miembros del consejo directivo del organismo, instan a ambas dependencias federales a reflexionar en torno a este caso: “Sergio Witz es un escritor conocido y apreciado No reconocer su derecho a la libre expresión es un llamado de alarma para quienes, como él, nos dedicamos a la escritura y la creación Estas actitudes poco benefician un verdadero deseo de cambio” --¿Conoces el poema?”, revira a un cuestionamiento el delegado de la Segob, Carlos Justo Sierra Bravata, y se responde: “No creo que estés de acuerdo con una cosa escatológica con el símbolo patrio que nos ha costado sangre El señor Witz nunca ha ido a una guerra ni a la revolución Digo, si fuera un guerrillero podría uno pensar que es un anarquista, pero no, es un hombre, es un profesor que vive dentro de una sociedad y debe de respetar el común denominador de la sociedad campechana “Es una cuestión de respeto social”, puntualiza el funcionario, amigo de Santacruz Menchaca --El presidente mutiló el escudo nacional… --Bueno, pero no es el tema del que estamos hablando No me puedes acusar de eso… a mí no, posiblemente a otra institución sí, a mí no…

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