La estampa novohispana: entre lo profano y lo religioso

lunes, 4 de abril de 2005
* Montserrat Gali Boadella realizó una investigación sobre el tema * Presenta una exposición en el Museo Nacional de la Estampa * Es la historia de los antecedentes de José Guadalupe Posada México, D F, 4 de abril(apro)- Por iniciativa del pintor Francisco Toledo y de la investigadora Montserrat Gali Boadella, coordinadora en la Universidad Autónoma de Puebla del posgrado en historia del arte de la UNAM, se inició una investigación sobre la estampa popular y el grabado antes de José Guadalupe Posada El resultado se da a conocer mediante la exposición La estampa popular novohispana que reúne cien obras originales y alrededor de cuarenta copias facsimilares, provenientes de colecciones de las bibliotecas Nacional, Palafoxiana de Puebla y Lafragua, así como del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el Museo Erasto Cortés, el Archivo General de la Nación y de la colección privada de Isaac Backal Autora de la investigación, la profesora Gali Boadella explicó, al dar a conocer la muestra en rueda de prensa, que el trabajo tiene como antecedente un estudio sobre Posada porque “contrariamente a lo que se ha dicho, él no surgió de la nada”, sino de una tradición de 500 años de estampa popular Añadió que esta tradición comenzó en el centro de Europa, en la misma región donde se inició la imprenta y se difundió a través de distintos talleres, primero en el viejo continente y más tarde en la Nueva España y el resto de las llamadas Indias Mediante la investigación, dijo, se logró determinar que desde los primeros años de la Conquista, junto con los envíos de libros llegaban a este continente remesas de estampas populares, que se encuentran en archivos y diversas colecciones Más tarde, detalla la investigadora en un texto, se desarrolló aquí todo un sistema editorial: “En la Nueva España, a pesar de las limitaciones impuestas, se desarrolló una notable actividad editorial que comprendía el establecimiento de imprentas, la venta de libros, la creación de bibliotecas y la existencia de grabadores cuyas estampas ilustraban libros o circulaban como hojas sueltas Aunque la mayoría de ellas trataban temas religiosos, y en especial difundían las imágenes de las principales devociones cristianas, no hay duda de que, al igual que en Europa, los talleres de grabado estamparon también temas profanos que seguían tanto las temáticas tradicionales europeas como motivos originales novohispanos” En la exposición, a decir de la investigadora, pueden verse estampas impresas en ciudades como Sevilla, pero también en la Ciudad de México Algunas fueron impresas en Europa y al terminarse la primera edición se reimprimían en la capital americana, incluso se han encontrado algunas de la ciudad de Puebla: “Lo importante --destacó-- no es donde se imprimían, sino que se consumían en la Nueva España y llegaron a formar lo que llamamos un ‘imaginario visual’: monstruos, crímenes, desgracias, y por supuesto también santos” Además de las estampas religiosas, algunas de las cuales --aclaró la investigadora-- ya fueron publicadas por Pedro Romero de Terreros, se exhiben coplas, loas, gozos, gacetas de noticias, fascículos con diversos temas Hay ediciones ilustradas con estas estampas, donde se dan noticias de los crímenes y castigos que reciben quienes los cometieron Entre ellas se incluye uno que cuenta la historia de dos amigos, Antonio y Diego; este último enamoró a la esposa del primero y se la llevó a Sevilla; y “como después Antonio Montero los mató a entrambos”, y aparece la ilustración de Antonio acuchillando a Diego O se cuenta la historia de dos hombres que despojaron a su padre de sus bienes, en castigo divino, uno se convirtió en una “horrible fiera” y mató al otro hermano “Lo profano –agregó-- tenía también una carga religiosa Es decir, si una doncella se había vuelto monstruo es porque probablemente había pecado, entonces aunque estamos acostumbrados a ver la estampa religiosa, le damos un vuelco para mostrar que la diferencia entre lo profano y lo religioso no es tan patente en esta época, se confundía” Se trata además de dar a las imágenes el contexto del ambiente en el cual se crearon: “De relacionarlas con la vida social que muchas veces era inseparable de la vida religiosa” Esta colección de estampas novohispanas podrá verse en el Museo Nacional de la Estampa, ubicado en la Plaza de la Santa Veracruz, en el Centro Histórico, frente a la Alameda Central, del 31 de marzo al 12 de junio

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