Vicisitudes de Michael Uthoff, director del Ballet del Teatro Colón

lunes, 4 de abril de 2005
México, D F, 4 de abril (apro)- Desde principios de este año Michael Uthoff es el nuevo director del Ballet del Teatro Colón, de Buenos Aires La noticia no tendría nada de particular si no fuera porque el sexagenario artista no es de origen argentino Su carrera dancística es prácticamente desconocida en el Cono Sur Nacido en Chile, Uthoff pertenece a una generación de artistas que decidió emigrar a Estados Unidos Era la época en que Nueva York era “la Meca” de la danza mundial mientras que en Latinoamérica parecía no haber mucho espacio para la danza contemporánea Hijo de los fundadores del Ballet Nacional de Chile --Ernst Uthoff y Lola Botka-- exintegrantes del connotado Ballet Joss que dirigía Kurt Joss ( figura emblemática del neoexpresionismo alemán), Michael “mamó” desde la cuna el amor a la danza No obstante, jamás tomó clases con ninguno de sus padres Incluso se cuenta que su madre prácticamente lo echó de uno de sus cursos Con la semilla de la danza inoculada en él, Michael se sentía demasiado presionado con la fama de sus padres y tomó la decisión de no vivir bajo la sombra de ellos, tenía apenas 18 años cuando se fue de su casa para estudiar en Estados Unidos Alumno de Martha Graham, José Limón y Anthony Tudor Bailarín del Joffrey Ballet y director del Hertford Ballet que él mismo fundó en Connecticut en 1972, Uthoff conoció de cerca el trabajo de las principales figuras de la danza de mundial Considerada como una de las grandes compañías de ballet de Sudamérica, la del Teatro Colón pasa por una severa crisis Si bien los bailarines tienen un nivel muy bueno, el promedio de la edad de la gran mayoría se encuentra alrededor de los 40 años Esto se debe a que en Argentina existe un conflicto legal para resolver la edad a la que un bailarín tiene derecho a una pensión de retiro Sin saber hacer otra cosa que bailar, los bailarines cuarentones siguen en el foro a la espera de una respuesta de su gobierno que pasa por una de las más severas crisis de toda su historia Al mismo tiempo, la falta de una salida adecuada al problema ha hecho que la compañía se burocratice Por ejemplo, se encuentra establecido por contrato que los bailarines sólo deben toman una hora de clase al día, lo cual bajo el rigor que requiere el ballet actual es ridículo Esto ha significado una restricción para que nueva sangre se incorpore a la compañía Y a pesar de los esfuerzos de Uthoff para tener nuevos bailarines en la nómina, pareciera ser que su empleo apunta hacia lo que se dice coloquialmente: “en la rifa él se sacó el tigre” Eso sí, ya logró que algunos acepten tomar media hora más de clase al día

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