El rey Lear

lunes, 16 de mayo de 2005
México, D F, 16 de mayo (apro)- La Compañía Nacional de Teatro inició con el pie derecho su aventura shakespeareana con el estreno en el Teatro Julio Castillo de El rey Lear, la más trágica de las tragedias del autor inglés A 400 años de su primera representación es retomada por José Caballero para ofrecer una lectura contemporánea de esta obra sapiencial que tiene ecos políticos, filiales, filosóficos y espirituales El principal sustento de esta propuesta escénica es un elenco de primera línea encabezado por Claudio Obregón, quien interpreta al viejo Lear, el que tras repartir su reino entre las dos hijas mayores, es humillado y despojado para iniciar un viaje errático que lo llevará a descubrir el sentido de la existencia Se trata de un texto de gran exigencia expresiva, de enorme riqueza y profundidad que, sobre la base de un tenue contrapunto entre historia y leyenda, refleja la tragedia de la vejez enfrentada a la expoliación y a la sombra inminente de la muerte, que toma conciencia en la vacuidad de los afectos y de las posesiones terrenas para, mediante la experiencia del sufrimiento y el exilio, presentarse en el umbral de un doloroso proceso de purificación y catarsis Es también una obra que, además de constatar la enorme vigencia del teatro de Shakespeare, muestra de manera clara la preeminencia que el lenguaje y las ideas expresadas a través del desarrollo de los personajes tienen sobre la trama misma Los mensajes profundos se suceden uno tras otro, frases contundentes que buscan dejar huella en la mente y el espíritu del espectador, en medio de la vorágine de los acontecimientos violentos relacionados con la lucha por el poder que se entrelaza con la tragedia familiar de la ingratitud y de las pasiones humanas que desembocan en la sombría noche de la demencia Respecto de las similitudes que esta obra puede tener con la realidad mexicana del siglo XXI, José Caballero afirma que el aspecto fundamental está en la necesaria sabiduría que debe encarnar el gobernante, el hombre de Estado, en este caso el rey como fiel de la balanza social Cuando este rey es víctima de sus pasiones, lo que se produce es la destrucción del reino y de sí mismo Considera el director de la CNT: “Tengo la impresión de que en nuestro México actual son muy pocos los políticos que tienen clara su función como hombres de Estado Están presos de las jaulas que significan los intereses de su clase, de sus facciones, de sus grupos de poder, y su preocupación por el bienestar común es prácticamente inexistente “Por eso estamos orillados constantemente a la confrontación social, y los políticos están convertidos en una especie de merolicos, de bravucones enfrentándose todos los días, dando un espectáculo verdaderamente lamentable mientras el país se deshace y parecen dispuestos a ello” Esta es una de las múltiples lecturas que pueden derivarse de un texto cuyos contenidos universalmente válidos le dan el carácter de clásico, obras que, como dice Caballero, “se cuidan solas, porque permiten la reinterpretación pero se rebelan contra la ligereza y la traición, obras llenas de sabiduría que se dirigen al entendimiento y que a través de los oídos alcanzan el corazón y el intelecto” Mención especial merece el trabajo actoral de prácticamente todo el elenco, en el que por razones obvias destaca el trabajo realizado por Claudio Obregón para recrear un personaje de múltiples matices, que transita del pleno ejercicio del poder y la soberbia, a la humillación, el despojo, el dolor y la locura, con todas las emociones y sentimientos encontrados que esto implica Igualmente destacable es el trabajo de Ana Ofelia Murguía en el papel del bufón del rey, voz burlesca que subraya con sus chistes salaces la impotente desesperación del rey, como el eco de su conciencia lacerada y convulsa, en una actuación entrañable que ratifica la calidad histriónica de esta primera actriz que desafortunadamente no ha recibido el reconocimiento que su categoría merece En el elenco también participan Arturo Reyes, Julieta Egurrola, Enrique Singer, Lisa Owen, Roberto Ríos, Erika de la Llave, Mario Corona, Fernando Becerril, Alejandro Calva, Everardo Arzate, Juan Manuel Bernal, Jorge de los Reyes y Héctor Holten

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