Italia-EU: Una tragedia, dos informes

lunes, 23 de mayo de 2005
Roma, 23 de mayo (apro) - Un reten móvil mal colocado por unos inexpertos y cansados soldados estadunidenses, fue el primero de varios errores que provocaron la muerte de Nicola Calipari, agente de los servicios secretos de Italia, señala el informe del gobierno de Roma que reconstruye la tragedia ocurrida en Irak el 4 de marzo anterior Calipari había rescatado a la periodista italiana Giuliana Sgrena de un secuestro perpetrado por un grupo de la resistencia iraquí Ambos se dirigían al aeropuerto de Bagdad por la Irish Route cuando soldados estadunidenses balearon el vehículo en que viajaban El informe –hecho público por los servicios secretos de Italia—presenta numerosas divergencias del que a su vez emitió el Pentágono, el que anunció que no sancionará a los militares estadunidenses involucrados en los hechos La muerte de Calipari ha tensado las relaciones diplomáticas entre Washington y el gobierno de Italia, uno de los principales aliados de la política exterior estadunidense y el que –en contra de la opinión pública italiana— mantiene --desde 2003-- un contingente militar en Irak de 2 mil 500 soldados En principio, Washington y Roma iban a realizar una investigación conjunta y presentarían un informe común Agentes italianos se sumarían a una comisión que, para tal efecto, nombró Washington y que fue encabezada por el general Peter Vangjel Así lo anunció el 8 de marzo el general George Casey, comandante de la fuerza multinacional desplegada en Irak Pero a finales de abril, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunciaron que no habían llegado a un acuerdo sobre las circunstancias que provocaron la muerte del jefe del servicio de inteligencia ¿Qué había pasado? Los italianos, el agente de servicios secretos Pierluigi Carpenter y el diplomático Cesare Maria Ragaglini, ambos miembros de la comisión mixta ítalo-estadunidense, quienes fueron invitados a ir a Bagdad para la investigación, se negaron a firmar el informe de Washington, lo que condujo a la realización de dos reportes por separado, que pudieran echar luz sobre los disparos de la patrulla norteamericana La razón: los estadunidenses excluyen de toda responsabilidad a sus soldados, cuya misión era proteger al embajador de Estados Unidos en Irak, John Negroponte, quien no había podido utilizar el helicóptero por el mal tiempo Sin embargo, el informe italiano acusa: "El retén de control itinerante Bp 541 no estaba señalado", y los soldados, la mayoría reservistas, "dispararon por inexperiencia y a causa de la tensión" El documento inclusive cuenta que un comandante de brigada estadunidense que llegó al lugar poco después de los hechos, envió "un mensaje a la base lamentando los problemas de organización del punto de control "Pensaba en mis hijas y en las maniobras que debía hacer en tiempos muy cortos", declaró otro militar norteamericano a los delegados italianos, quienes registraron testimonios muy discordantes entre sí sobre uno de los puntos más polémicos: la velocidad del vehículo italiano De hecho, Roma sostuvo desde el principio que el automóvil no iba rápido Washington, por su cuenta, rechazó este testimonio en la primera versión realizada el 4 de marzo por un oficial de la patrulla involucrada, William Webster –el texto fue publicado en el Washington Times, diario cercano a la familia Bush--, y en la última versión presentada la semana pasada por Vangjel "No miraban el velocímetro", dice el informe que reprocha a los italianos no haberles informado de la liberación y trasporte de Sgrena, enviada especial del diario independiente de izquierda Il Manifesto, y secuestrada el 4 de febrero anterior Inclusive, en la primera versión, que los delegados italianos definieron como una "autoabsolución", se dice que los soldados norteamericanos hicieron señas y alumbraron con linternas, y después lanzaron disparos de intimidación, a fin de que el vehículo --que supuestamente viajaba a gran velocidad--, se detuviera "Faltó coordinación, y eso hubiese podido prevenir esta tragedia", admite el informe estadunidense Pero Roma no hace concesiones sobre la memoria de su "héroe nacional", y declara que ninguna señal se advirtió al conductor del vehículo "Faltaron, pues, las medidas de precaución más elementales, tanto para el tráfico civil como para los mismos militares", denuncia el informe, al aclarar también que es absurdo pensar que para traspasar un retén estadunidense hay que señalarlo antes a las autoridades "Esto equivaldría a decir que los puestos de bloques americanos son peligrosos" para cualquiera ¿Los estadunidenses no sabían nada? Nicola Calipari, oficial experto con varios años de servicio en el aparato de inteligencia de Roma en el exterior, y personaje clave en la liberación de seis de los ocho italianos secuestrados desde que inició la guerra contra Irak en marzo del 2003, llegó al aeropuerto de Bagdad a las 19:30 De acuerdo con el procedimiento, hizo todo el papeleo ante las autoridades americanas, incluso retirar las insignias para su circulación en el territorio iraquí como oficial italiano, el arma de fuego que llevaba consigo, y alquilar la Toyota Corolla que iba a ser el auto del rescate Tan sólo unas horas después, tras la liberación de la periodista antes que las balas acribillaran el vehículo que los llevaba al aeropuerto, Calipari volvió a llamar al general Marioli, quien lo había recibido a su llegada –y que fue acusado por el reporte estadunidense de no haberse comunicado con ellos–, a fin de advertirle que la operación de rescate había tenido buen éxito Después llamó a la presidencia, al subsecretario Gianni Letta, quien desde Italia seguía la operación La periodista italiana --quien rememora ese 4 de marzo como el día más dramático de su vida-- ha declarado que sus secuestradores la habían acompañado hasta la zona de Bagdad, advirtiéndole que “no llamase la atención, porque los estadunidenses podían intervenir” El 5 de marzo, el compañero de la periodista, Pier Scolari, dio a entender que fue deliberado el ataque contra el coche que los transportaba, ya que ella disponía de informaciones comprometedoras para Estados Unidos Tres días después, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) replicó al decir que era “absurda la hipótesis” que buscaran matarla Cuando fue secuestrada, Sgrena preparaba un reportaje sobre los fugitivos de Falluja refugiados en una mezquita de Bagdad tras el bombardeo estadunidense del bastión sunnita Hasta el momento no se ha vuelto a hablar del tema, y algunas de las declaraciones posteriores han sido en parte desmentidas Y la confusión llegó a un punto tal, que llama a la suspicacia que la "escena del drama fuera alterada” luego del tiroteo", y --según el informe italiano— por ello fue imposible “una reconstrucción técnica de la exacta posición de los vehículos” Inclusive “habían sido removidos los vidrios del automóvil y las balas” --fue imposible saber cuántos tiros se habían disparado contra el vehículo Es así que esa tarde del 4 de marzo, a 700 metros del aeropuerto, el vehículo fue baleado por una patrulla estadunidense, y Calipari, interponiéndose para cubrir el cuerpo de Juliana Sgrena, cayó abatido Silvio Berlusconi, en un informe presentado ante la Cámara de Diputados y el Senado, declaró que los militares estadunidenses tienen responsabilidad en la muerte del agente de los servicios secretos, aunque no por ello “la amistad entre Italia y Estados Unidos puede ser cuestionada”

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