Vivir y contarlo

domingo, 29 de mayo de 2005
Los periodistas franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot fueron secuestrados por un grupo de la resistencia iraquí y sobrevivieron para contar su historia Su cautiverio, los diálogos con sus secuestradores, los interrogatorios y ejecuciones de otros rehenes, así como los entretelones de las negociaciones que permitieron su liberación, son relatados por ellos en el libro Memoria de rehenes En entrevista con Proceso, relatan los pormenores de su pesadilla PARÍS- Christian Chesnot y Georges Malbrunot hacen hasta lo imposible para escapar a su "aureola mediática" de exrehenes de Irak Hablan con sencillez, sensibilidad y pudor Odian la idea de ser vistos como héroes Son "tan sólo" periodistas convertidos de repente en protagonistas involuntarios de una dramática historia que trastornó sus vidas y les dejó huellas indelebles Cinco meses después de su liberación se ven bastante repuestos, aunque continúan su tratamiento psicológico "No sabemos lo que va a pasar después; los especialistas no descartan el riesgo de una profunda depresión dentro de seis meses o un año", dice Chesnot "Salimos relativamente ilesos porque nos tocaron condiciones de detención menos terribles que las de centenares de secuestrados iraquíes y de muchas otras nacionalidades, maltratados, golpeados, heridos, víctimas de simulacros de ejecuciones () No sufrimos daños físicos, pero debemos reconocer que la presión psicológica fue a menudo insostenible ()", precisa Malbrunot Ambos subrayan que fue capital el hecho de haber enfrentado juntos esa terrible prueba También les ayudó muchísimo hablar árabe Les permitió platicar con sus captores, espiar sus conversaciones, entender parcelas de la dura realidad que les tocó vivir "Quien no habla árabe resulta doblemente rehén", enfatiza Chesnot Negociables Ambos periodistas independientes franceses fueron secuestrados el 20 de agosto del año pasado junto con su chofer y guía Mohamad Al Joundi, un sirio con 30 años de residencia en Irak Los tres andaban extraviados en una pequeña carretera cerca de Nayaf cuando cayeron en manos de un comando del Ejercito Islámico de Irak (EII) Estuvieron secuestrados durante 124 días en condiciones extremadamente precarias Nunca vieron los rostros de sus carceleros, pues portaban capuchas, ni entendieron bien dónde se encontraban Fueron llevados de un lugar de detención a otro con los ojos vendados y las manos atadas, encerrados en cajuelas de automóviles Se sabían objeto de negociaciones entre sus captores y las autoridades francesas, pero nunca tuvieron detalles al respecto Cuenta Malbrunot: "Muy pronto nuestros secuestradores nos explicaron que éramos meros instrumentos en sus manos ?Vamos a usarlos?, nos dijeron No tardamos en entender que para ellos hay dos tipos de rehenes: a los que matan y los que usan para negociar Nos dijeron que pertenecíamos a la segunda categoría Nos alivió, pero sabíamos que un eventual fracaso de las pláticas nos podía precipitar hacia la primera ()" Malbrunot y Chesnot fueron liberados el pasado 21 de diciembre A lo largo de sus cuatro meses de secuestro, la opinión pública francesa se movilizó para exigir su liberación También lo hicieron numerosos líderes árabes y musulmanes, entre ellos el recientemente fallecido líder palestino Yasser Arafat, así como los responsables más radicales de la organización palestina Hamas y de la libanesa Hezbolá Para "agradecer" a quienes los apoyaron, Malbrunot y Chesnot decidieron escribir Memorias de rehenes, un libro de 250 páginas publicado apenas hace dos semanas en Francia "Nos sentimos endeudados moralmente con toda la gente que se solidarizó con nosotros Entendimos que le debíamos ese relato ()", explica Chesnot "Necesitábamos también escribir esa historia para poder pasar a otra cosa No se trata de poner un punto final a ese episodio de nuestra vida que siempre seguirá presente, vivo y doloroso, pero urgía redondearlo", precisa Malbrunot Y para eso, para "redondearlo", ambos recobraron muy pronto sus reflejos de periodistas Apenas descansados, entrevistaron a los políticos y a miembros de los servicios secretos franceses que intervinieron directamente en su liberación También hablaron con sus numerosos contactos en Medio Oriente, con autoridades musulmanas en Francia y en otros países El resultado es un volumen en el que los exrehenes recuperan su historia y los lectores descubren las dos caras de su aventura La primera parte cuenta en forma muy detallada los cuatro dramáticos meses que Chesnot y Malbrunot pasaron en las celdas del EII, y la segunda revela entretelones de las complejas negociaciones que precedieron a su liberación "No contamos todo lo que sabemos Hay cosas que guardamos para nosotros, hay otras que pueden resultar peligrosas para los rehenes que siguen secuestrados en Irak, como nuestra colega Florence Aubenas y su guía Husein Hanun Al Saadi", confiesa Malbrunot Agrega Chesnot: "Nuestros interlocutores oficiales franceses no nos dijeron todo tampoco No sabemos lo que obtuvo el EII a cambio de nuestra liberación" "Degollar en silencio" Entre los distintos lugares de detención que describen los reporteros franceses destaca un rancho en el que fueron encerrados durante las dos primeras semanas de su secuestro Era una especie de "centro de selección" donde se interrogaba a los rehenes Esta "instrucción" estaba sometida a un tribunal islámico que decidía si los presos merecían la muerte o podían ser sujetos de negociación En ese lugar, los reporteros franceses convivieron brevemente con dos obreros macedonios, empleados en una base militar estadunidense, y su chofer iraquí Uno de los trabajadores estaba herido en la pierna, el iraquí tenía la boca destrozada por un balazo; ambos sufrían atrozmente El convoy en el que viajaban de Bagdad a Nayaf acababa de ser atacado Los tres fueron ejecutados También fue condenado a muerte el guardaespaldas de Ahmed Chalabi, corrupto político chiita, aliado de Washington durante años y odiado por los iraquíes "Un día ?cuenta Malbrunot? los combatientes llevaron a nuestra celda a un hombre joven con los ojos vendados Estaba herido en la cabeza, el hombro y la pierna Nos dijeron que lo habían capturado durante un atentado contra Chalabi, del que éste había logrado escapar "Los guardias lo insultaban Le gritaban: ?perro?, ?vendido?, ?podrido? Le daban patadas Lo amenazaban Nos prohibieron hablarle Con el paso de los días, su rostro se volvió totalmente inexpresivo Un día nuestros carceleros entraron para llevárselo El guardaespaldas de Chalabi entendió lo que lo esperaba Empezó a llorar Dio el número de teléfono de su familia a un guardia y le suplicó que avisara a los suyos Asistimos impotentes al espectáculo trastornador de un hombre que lloriquea porque sabe que se va a morir Su ejecución no hizo ruido Los combatientes islámicos degüellan en silencio" Chesnot y Malbrunot oyeron también el violento interrogatorio a que fue sometido el director de una central eléctrica, que se llevaba a cabo en una celda contigua a la suya El hombre fue ejecutado En cambio, el cónsul de Irán, preso al mismo tiempo que los reporteros, salvó su vida Uno de los yijadistas ?que los vigiló en otro lugar de detención? les dio muchos detalles sobre el EII y sobre el destino de varios rehenes Según les explicó, el cónsul recobró su libertad a cambio de la liberación de militantes de Al Qaeda encarcelados en Irán, y dos italianas dedicadas a labores humanitarias habían sido "intercambiadas" por presos iraquíes Un dirigente del EII les aseguró que Enzo Baldoni ?reportero italiano del periódico Il Diario, ejecutado el pasado 26 de agosto? "era un espía () Eso fue comprobado por el interrogatorio al cual fue sometido", dijo "Oír eso nos dio escalofríos", recuerda Malbrunot, quien temía ser confundido con un espía judío, ya que trabajó largos años en Jerusalén para cubrir la crisis palestino-israelí Sin embargo, estas oportunidades de hablar con sus carceleros fueron escasas Durante cuatro meses, los reporteros galos vivieron encerrados en cuartos pequeños, con ventanas tapadas, sin nada que leer ni hacer Día tras día, noche tras noche, estaban al acecho de alguna señal de esperanza Los perturbaban cada vez más las promesas siempre frustradas de pronta liberación Se sentían completamente apartados del resto del mundo Hacían esfuerzos desmedidos para no perder la noción del tiempo Se sofocaron con el calor del verano Temblaron con el frío del invierno Estuvieron pendientes de todo Como nunca vieron los rostros de sus secuestradores, los distinguían por sus voces, sus gestos, su corpulencia o el timbre de sus celulares Chesnot era optimista y Malbrunot estaba angustiado; discutían mucho "Fue en gran parte lo que nos salvó Lo observábamos todo Luego intentamos decodificar la situación Casi nunca dejamos de pensar, reflexionar, analizar", recalca Malbrunot "Platicábamos mucho, pero no nos confiábamos cosas muy personales No sé si fue por pudor", comenta Chesnot "Sólo quedó rezar" Recuerdan que el peor momento de su detención duró una semana: del 8 al 14 de noviembre Según pudieron investigar después de su liberación, estaban estancadas las negociaciones con las autoridades francesas Además, en ese entonces, tensiones internas sacudían al EII Una corriente quería acabar con ellos, otra no "Tocamos fondo", confiesan los periodistas en el capítulo de su libro exclusivamente dedicado a esa pesadilla y titulado Espanto Para resistir, no les bastaron sus sesudos debates sobre la complejidad de su situación ni los ejercicios físicos que solían hacer diariamente Sólo les quedó rezar Chesnot es un católico convencido Malbrunot tenía distancia con la religión Ambos oraron horas y horas, a veces tomados de la mano Rezar era su único refugio Cuando no oraban, se quedaban con la mirada fija, postrados, incapaces de llorar, más allá de las lágrimas, más allá de todo "Al final, nuestra obsesión era no ser degollados sino muertos con un tiro en la cabeza Buscábamos la mejor manera de convencer a nuestros secuestradores de hacernos ese favor", comentan Relatan la visita del "emir" del EII a su celda El religioso parecía joven Llegó encapuchado, escoltado por dos combatientes armados, también con el rostro cubierto Durante una hora les dio una cátedra sobre islamismo, luego los interrogó sobre aspectos "incomprensibles" del cristianismo: ¿Cómo Dios pudo permitir la crucifixión de su hijo? ¿Qué significa la Santa Trinidad? Preguntó a Chesnot por qué era cristiano y les propuso a los dos convertirse al Islam, advirtiéndoles que eso facilitaría su liberación ¿Cómo encontrar respuestas adecuadas en semejante situación? Tres días antes de su liberación, el jefe del servicio de inteligencia del EII insistió en que, de regreso a Francia, los reporteros debían ayudarles a conseguir armas ¿Qué contestar a eso? Antes de recobrar su libertad, los rehenes quisieron deshacerse de su barba de cuatro meses Sus carceleros se lo negaron en forma categórica Se entabló entonces un extraño diálogo con uno de ellos ?Con sus barbas se ven como auténticos musulmanes Si quieren les puedo cortar un poco el cabello ?afirmó ?¿A poco sabes cortar el pelo? ?preguntó Chesnot ?Por supuesto También sé degollar "Nuestra risita sonó muy forzada, pero no quisimos ofenderlo", comenta Malbrunot Misterios Los reporteros cuentan que fueron filmados en nueve ocasiones Recitaban frases breves impuestas por sus captores Unas filmaciones fueron difundidas por cadenas de televisión La mayoría servía para mostrar a los servicios secretos franceses que los rehenes seguían con vida Mucha tinta corrió en la prensa francesa sobre el secuestro de Chesnot y Malbrunot y, hasta antes de su liberación, sobre la falta de resultados de las negociaciones Se criticó al gobierno y a los servicios de inteligencia Las posteriores entrevistas que realizaron los periodistas permiten entender todas las dificultades que enfrentaron los "superespías" franceses a lo largo de cuatro meses Se movieron en un clima hostil La oposición de Francia a la guerra de Irak y la ausencia de sus fuerzas militares en ese país complicaron su tarea También se vieron obstaculizados por las tensas relaciones del gobierno galo con las autoridades estadunidenses e iraquíes "Francia no les pidió ayuda alguna ?enfatiza Malbrunot? La resistencia iraquí tiene espías en todas las estructuras oficiales de seguridad Sabe todo lo que pasa Si se hubiera enterado de una colaboración de los servicios franceses con los estadunidenses o iraquíes, nos hubieran matado" Agrega Chesnot: "Los estadunidenses carecen casi por completo de informadores en Irak, pero cuentan con una tecnología de altísimo nivel que les permite intervenir absolutamente todas las comunicaciones del país: teléfonos, celulares, internet, correos electrónicos, etcétera () Nuestra investigación nos permite afirmar que estuvieron al tanto de casi todos los intercambios que tuvieron los franceses con los secuestradores Michel Barnier (ministro francés de Asuntos Exteriores) nos aseguró que los estadunidenses no ayudaron, pero tampoco obstaculizaron la acción de los agentes secretos" El otro grave problema de los servicios de inteligencia galos fue identificar a intermediarios fidedignos para establecer contacto con los secuestradores Según se enteraron Chesnot y Malbrunot, alrededor de 60 personas se presentaron como lazos imprescindibles con el EII Las autoridades francesas aseguran no haber negociado directamente con el EII y los secuestradores afirmaron lo contrario a los reporteros ¿Quién dice la verdad? Misterio Los secuestradores y el gobierno francés juran que no se pagó rescate alguno para liberar a los reporteros Malbrunot y Chesnot se notan escépticos al respecto Se limitan a recordar que, según fuentes de información fiables, la "tarifa" en vigor para salvar a rehenes occidentales es de 2 millones de dólares ¿Cuáles fueron las concesiones políticas hechas por Francia al EII? También es misterio Los dos exrehenes tienen sus hipótesis Sus secuestradores argumentaron haber sido afectados por la "ley sobre el velo" que entró en vigor a principios del pasado mes de septiembre y que prohíbe la ostentación de símbolos religiosos en escuelas y colegios públicos de Francia "En realidad, se sacaron de la manga esa reivindicación algunos días después de nuestro secuestro", recalca Malbrunot "Les explicamos que no se discriminaba a los musulmanes en Francia Lo mismo hicieron las más altas autoridades musulmanas francesas, que sostuvieron larguísimas pláticas con sus homólogas sunitas en Irak" Los dos periodistas suponen que el gobierno francés se comprometió a examinar de nuevo la ley dentro de algunos meses y analizarla con representantes musulmanes No es una gran concesión: el proceso estaba previsto de todos modos ¿Sacará Francia a los 200 militares que tiene en Afganistán? Se trata exclusivamente de miembros de las Fuerzas Especiales, que junto con sus homólogos estadunidenses buscan a Osama Bin Laden en la frontera con Pakistán Otro misterio ¿Pidió el EII la liberación de los seis exprisioneros franceses de Guantánamo todavía encarcelados en Francia? ¿O más libertad para los salafistas en Francia? ¿O acceso a hospitales galos para sus dirigentes heridos? Todavía no hay respuestas a ello Lo que afirman Chesnot y Malbrunot es que la resistencia sunita está desesperada por conseguir apoyos políticos en Europa, para lo cual empezó a buscar contactos con el gobierno francés a mediados del año pasado; algunos de sus responsables estuvieron en Bélgica, Alemania y Suecia Hasta ahora, oficialmente, las autoridades galas guardan su distancia Sin embargo, en noviembre del año pasado causó revuelo internacional la posición francesa de integrar al proceso político iraquí a todos los grupos de combatientes decididos a dejar las armas

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