Pero qué necesidad...

martes, 3 de mayo de 2005
México, D F, 2 de mayo (apro)- Una vez superado el escándalo del desafuero, que no el problema en sí --aún falta la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a las dos controversias constitucionales interpuestas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y por la Cámara de Diputados, y desenredar el embrollo jurídico--, tiene razón el presidente Vicente Fox cuando dice que se han disipado los nubarrones Si el año pasado el presidente reconoció que haber dado luz verde al desafuero de Andrés Manuel López Obrador había sido una de las decisiones más difíciles que había tomado en su gestión, no es de dudar que haber dado marcha atrás haya sido otra de las más importantes, si no es que la principal, pues se impuso la visión de Estado por el bien de la República Un hecho de tal trascendencia no debe ser regateado, sobre todo, porque una acción meramente jurídica, como trataron de manejarlo PAN, PRI y la propia Presidencia, se convirtió en un polvorín que amenazaba con estallar en cualquier momento El plan fracasó simple y sencillamente porque nació muerto; los argumentos esgrimidos para pretextar la acción contra el jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF) eran tan burdos y endebles que pocos creyeron en ellos En el imaginario colectivo se insertó la idea de que se trataba de un juego político para sacar de la manera más sucia y ruin a un contrincante de los comicios presidenciales del 2006; pero no a cualquier contrincante, sino al puntero en todas las encuestas sobre preferencias electorales Bien por el presidente quien, aunque presionado por el descontento social y el escándalo internacional que se desató, supo rectificar y rescatar aunque sea un poco del prestigio democrático con el que arribó al poder en el 2000; pero sería pecar de ingenuos si creyéramos que un simple mensaje en cadena nacional sea suficiente para detener a los detractores del jefe de Gobierno, los duros del PAN y del PRI que se lanzaron con todo con tal de mantenerlo fuera de los comicios del 2006 Hace algunas semanas escribimos sobre los riesgos a los que se enfrentaría Fox con la alianza que tejió con el PRI para inhabilitar a López Obrador, por la naturaleza traicionera del priista Roberto Madrazo, un maestro de la mentira que se cansaba de pregonar su intención de enfrentar a su coterráneo en las urnas, mientras “en lo oscurito” negociaba el apoyo necesario para consumar el desafuero Se dijo que el dirigente tricolor se cobraría con creces el apoyo brindado al presidente con una traición de por medio Qué bueno que no fue necesario llegar a esos extremos, sin embargo, el berrinche de Madrazo y del coordinador priista en la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet, por la decisión de Fox, tampoco debe ser minimizado El alacrán está molesto; tiene el aguijón preparado para asestar su ponzoña, pues creyó que una vez consumado el desafuero la silla presidencial se encontraba a uno meses de distancia; pero el plan fracasó y ahora recurrirá a sus viejas artimañas para desquitar su coraje Así es él En el PAN el sector duro, encabezado por el senador Diego Fernández de Cevallos, ha guardado silencio en espera de una nueva oportunidad Si son ciertas las declaraciones del presidente sobre su convicción democrática, no se entiende por qué esperó tanto tiempo para detener el escándalo ¿Qué necesidad había de llevar al país al borde del precipicio? ¿Acaso la animadversión hacia López Obrador fue más poderosa que la razón? ¿Los asesores presidenciales no se dieron cuenta que al intentar deshacerse del jefe de Gobierno del Distrito Federal estaban contribuyendo enormemente --acaso como ningún publicista lo haría--, a la causa de López Obrador? En la medida en que se intensificaba el golpeteo, el tabasqueño elevaba sus bonos ¿Qué necesidad había de llevar al país a la polarización? ¿Acaso los asesores del presidente no se dieron cuenta que la mejor arma contra López Obrador es dejarlo actuar sin presiones gubernamentales para que sus acciones de gobierno sean las que lo pongan en su lugar? ¿Acaso no se dieron cuenta que el peor enemigo del PRD es el propio sol azteca? Sin necesidad de ningún complot El jefe de Gobierno del Distrito Federal estaría y está sujeto al escrutinio social Los yerros de su gobierno han sido varios y tarde o temprano tendría y tendrá que responder por ellos: el fracaso del programa de reemplacamiento –las placas tardan hasta un año en llegar al propietario de un auto nuevo--, el ambulantaje invadiendo como marabunta toda la ciudad, el deficiente servicio de transporte, los taxis “pirata” y la creciente inseguridad, por citar algunos; pero el gobierno federal prefirió sacarlo a la mala de la contienda y el resultado fue que los principales errores de la administración capitalina quedaron rebasados y olvidados por el escándalo del desafuero Ahora bien, si con todo y los fracasos y errores las preferencias siguieran favoreciendo al tabasqueño Eso no garantiza ni garantiza que será el próximo presidente de la República, como algunos vaticinan Dentro del PRD, su “guía moral”, Cuauhtémoc Cárdenas, insiste en buscar su cuarta nominación presidencial, pese a que políticamente no tiene nada qué hacer; pero el factor Cárdenas puede influir en la unidad del sol azteca y dejarlo debilitado para enfrentar con éxito la elección presidencial del 2006 Si a todo eso se le suma que como partido el PRD no lograr saltar el porcentaje histórico de votación que ronda entre el 17 y 21%, la victoria de López Obrador no se ve tan fácil Entonces, ¿qué necesidad había de tanto escándalo? Dejar que López Obrador gobierne la Ciudad de México es lo mejor que el presidente Fox puede hacer para garantizar la gobernabilidad del país, diluir la polarización y reencausar el diálogo a otros asuntos de suma importancia que habían quedado pendientes por el escándalo; al tabasqueño lo deja sin el aura de “mártir de la democracia”, y lo ubica en el debate real de las ideas y proyectos sin cortinas de humor ni complots ¿Había necesidad de ello, señor presidente? Rectificar es de sabios, ojalá que en este caso así sea Al final de su sexenio la historia lo espera jperez@procesocommx

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