El mercader de Venecia

lunes, 30 de mayo de 2005
México, D F, 30 de mayo (apro)- La Compañía Nacional de Teatro realizó el estreno de la segunda obra de la trilogía shakespeareana que tiene contemplada para este 2005, El mercader de Venecia, la más trágica de las comedias escritas por William Shakespeare La puesta en escena de Raúl Zermeño ofrece diversas sorpresas para los espectadores, la primera de ellas ubicar las acciones en los años treinta del siglo XX Uno de los principales ingredientes de esta obra es su profundo contenido antisemita, con el que Shakespeare se distancia de la comedia jocosa y preciosista para, a través del judío Shylock, magistralmente interpretado por Fernando Becerril --otro de los importantes actores mexicanos que no han recibido el reconocimiento que se merecen-- profundizar en la psicología del personaje hasta el margen de la tragedia En Venecia, la ciudad de los mercaderes cristianos y los mercaderes judíos, y en el aparente mundo ideal de Belmont, se sitúa esta historia que cuenta con diversos antecedentes literarios, quizá el más importante El judío de Malta, escrito por Christopher Marlowe en 1592, cuatro años antes que la obra de Shakespeare En esta comedia de tintes oscuros Shakespeare no hace de Shylock un judío individual, sino que gracias a la dimensión del personaje en su texto, muestra el prototipo del judío de su época, un usurero que comete muchos errores, entre ellos el de enfrentar a un cristiano que, de acuerdo con los usos y creencias de la época, tiene derecho a escupirlo, vilipendiarlo e insultarlo por su calidad de usurero El límite entre el bien y el mal se desdibuja en esta historia, donde nadie es del todo bueno ni del todo malo El célebre autor inglés ofrece una obra de claroscuros en el que la música y la alegría que envuelve a las parejas de enamorados, contrasta con las conciencias confundidas de personajes como Antonio --en una destacada interpretación de Juan Manuel Bernal-- y el propio Shylock, que se pierden en la penumbra de las dudas, la venganza y el fracaso Respecto de los ecos que esta comedia tiene en la sociedad contemporánea, Raúl Zermeño afirma que en ella está presente la esencia del hombre, lo que Bloom llama la invención de lo humano, las pasiones, las mezquindades, las grandezas, el ingenio brutal, la elegancia para el mal, para la estupidez y la magnificencia El director ubica las acciones en la época de ascenso del fascismo y, aunque no es algo explícito en escena, está presente la decadencia y el glamour de la época como parte de un juego estético para acercar al espectador a sí mismo "Más que un cuento de mallas del Renacimiento --afirma Zermeño-- que quizá el espectador mexicano tienda a ?cachirulearlo?, queremos darle un giro de 180 grados a esta propuesta, con una serie de personajes terriblemente complejos, duales y condicionados, como todos nosotros, a su modo, su tiempo y su moral, ese es el reto" En este sentido merecen una especial mención las escenas en las que Porcia, mujer inteligente de retórica sutil, pone a prueba a sus pretendientes, el príncipe de Aragón, al que Zermeño le acentúa sus características andaluzas al grado de vestirlo de torero y hacerlo interpretar en cante jondo, así como el príncipe de Marruecos, que en esta versión es sustituido por un príncipe mexicano que, vestido de charro, con acento norteño y bailando el jarabe tapatío, compite por los amores de Porcia, todo ello para acentuar el tono de comedia que por momentos prácticamente se desvanece debido a la profundidad de los diálogos shakespeareanos El mercader de Venecia alternará funciones de martes a domingo con El rey Lear y con el próximo estreno de Sueño de una noche de verano, en el Teatro Julio Castillo

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