Huellas sin pasos, caminos sin fe, de María Antonieta Osornio Ramírez

lunes, 9 de mayo de 2005
México, D F, 9 de mayo (apro)- Esta joven narradora queretana, María Antonieta Osornio Ramírez, Tony, se graduó como paracaidista militar y un día, a los 29 años, sufrió un accidente, a la manera del tema de Mar adentro, la película del español Fernando Amenábar sobre un caso de eutanasia Para superar psicológicamente la hemiplegia e incorporarse al mundo, Tony se preparó: hizo estudios de terapia en desarrollo humano con la doctora Martha Babb en la escuela humanista de Erich Fromm, y juntas luego crearon la Fundación Humanista Ayuda a Discapacitados En Huellas sin pasos, caminos sin fe, editado por Premios Demac 2003-2004, la autora recoge su experiencia interna que la llevó al exterior Eso lo explica en la siguiente Introducción: * * * Mi nombre es Tony Desde hace veinte años me acompaña una realidad ineludible: mi silla de ruedas No les contaré detalladamente cómo mi destino me llevó hasta ahí, pues ya hace tiempo escribí esa historia: Salto de amor por la vida, en las que narro las vicisitudes de mi existencia Basta decir que era una paracaidista joven, exitosa, audaz y guapa, que tenía una familia hermosa, con un marido al que amaba y dos hijos pequeños que eran mi orgullo Un 24 de febrero, día de la bandera, en Iguala, en medio de una exhibición oficial ante el presidente de la República, tuve un accidente al caer con el paracaídas Perdí todo lo que hasta entonces me daba sentido: mi carrera como paracaidista, mi marido, mi cuerpo, mi fuerza y vitalidad física, mi estabilidad económica, la felicidad de mis hijos, mi ubicación en el mundo y, sobre todo, mis deseos de vivir En Salto de amor por la vida describo mi lucha por salir adelante desde el momento del accidente hasta mi florecimiento gracias a muchos años de trabajo psicoterapéutico acompañada por dos grandes personas: Martha y Marcela, mis terapeutas y maestras Mi proceso personal para transformar la rabia, la ira, el desaliento, el odio y la depresión, hasta alcanzar la aceptación de mi condición de discapacitada y un estado de equilibrio y bienestar internos, ha despertado el interés de cientos de personas que han pasado por un proceso similar, sino idéntico al mío, en cuanto a los componentes emocionales ¿Por qué les llama la atención? Porque los seres humanos buscamos un estado de bienestar y felicidad, y las personas en condiciones de discapacidad tenemos que enfrentar obstáculos tremendos para alcanzar una vida de plenitud Cuando los demás escucharon mi historia (que fue difundida gracias a la radio), empecé a recibir una cascada de llamadas de gente que quería conocerme Querían en primer lugar, constatar que ese estado de aceptación y bienestar era real, y en segundo, que les transmitiera personalmente la fuerza y la inspiración para lograrlo ellos también En muy poco tiempo mi vida dio un cambio radical y profundo, pasé de trabajar en mi proceso (labor titánica de por sí) a trabajar en los procesos de desarrollo y cambio con otros seres humanos discapacitados, cosa que, en algún momento de mi vida, consideré imposible Ahora me doy cuenta de que Salto de amor por la vida cuenta sólo el inicio de un proceso misterioso y mágico gracias al cual surgió una fundación para discapacitados a la que llamamos Fado (Fundación Humanista de Ayuda a Discapacitados) Hoy veo que eso que experimenté en mi propia vida tenía el propósito de servir a otros de una manera más profunda y amorosa de lo que jamás hubiera imaginado Ahora quiero compartir algo muy íntimo y profundo, clave de mi transformación: mi proceso interno Esto resulta tan complejo como intentar describir lo que es estar enamorado, cómo crece un bebé acurrucado en los brazos de mamá, o qué se siente disfrutar del arco iris después de una tormenta Sé que es difícil, pero también sé que de manera misteriosa mi intento transmitirá que “se puede vivir una existencia significativa y hermosa desde una silla de ruedas, se puede ser útil y valioso aun sin poder moverse”, y sobre todo, que se puede desarrollar un corazón amoroso cuya energía pase de un ser humano a otro, y a otro, y a otro más, formando un camino de luz para aquellos que se han quedado sumidos en el miedo y la desesperación, que en mi opinión es la peor discapacidad Por eso dedico este libro a todas las personas discapacitadas del mundo, confiando en que un día se muevan de esa oscuridad que las ahoga Mis esfuerzos están dirigidos a que los corazones que han dejado de latir desde el amor un día experimenten el agradecimiento; a que las manos que no han podido extenderse y acariciar descubran las mil maneras de abrazar que tiene el ser humano; a que las piernas que se han quedado inmóviles encuentren un mundo interno por el cual viajar sin obstáculo alguno; a que los ojos que aunque miran, no logran ver, descifren lo que existe más allá del ego las limitaciones de la mente Más allá de nuestro cuerpo los seres humanos, sin excepción, podemos capacitarnos para el amor Ésta es mi contribución en ese camino que desde hace muchos años recorro, dedicándoselo a Dios, con agradecimiento y devoción Con mis manos puestas en el corazón, me inclino ante ustedes, lectores, con la esperanza de que algo de lo que están por leer cambie sus vidas para bien Que así sea

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