Oda de reconciliación nacional

lunes, 9 de mayo de 2005
México, D F, 9 de mayo (apro)- Los momentos de reconciliación entre sectores antagónicos de la sociedad son una época extraordinaria para preservar altos ideales de entendimiento humano y sembrar semillas de sana convivencia, con sabiduría Me refiero, por supuesto, al “armisticio” político que vivimos en México producto del desafuero “canalla” a Andrés Manuel López Obrador y la oferta para “garantizar democracia” y limar asperezas de Vicente Fox; dejar ya de suspirar por los tiempos de don Porfirio e inspirarnos en Marco Antonio Muñiz y José José, abrazando a Renato Leduc: sabia virtud de conocer el tiempo John Lennon invitaba con su soñadora Imagina a visualizar el mundo feliz de Huxley, donde: toda la gente viva en paz su existencia En la descarnada arena de la polis, esta hermandad pacífica se logra afianzando la frase del “Benemérito de las Américas”, con: el respeto al derecho ajeno Y es que cuando hace ya varios meses la comunidad judía ofreció su acostumbrada comida al presidente mexicano, prudentemente sus miembros le solicitaron evitara mayores enfrentamientos con el gobierno capitalino, alertando contra la avalancha de rencores que se veía venir Por mis oídos resonó entonces el corazón poético del Eclesiastés bíblico, mismos versículos que musicalizara el conjunto The Byrds en Turn, turn, turn: hay un tiempo para cada propósito bajo el cielo; un tiempo de nacer y otro para morir, un tiempo de guerra y otro de paz, el cual espero no llegue demasiado tarde Hacer las paces implica perdonar con sinceridad, tal como explica la psicóloga Claudia Sánchez Musi en su libro Pacto de amor (Grijalbo): “Si separamos la palabra perdonar, encontraremos su significado real: per=completamente; donar=ceder, otorgar Perdonar es ceder por completo, saldar las deudas” Desde la antigüedad china, Confucio se refirió a estos días de excelencia y prodigios a través de varios hexagramas de su oráculo I-Ching, “el libro de las mutaciones” (lectura imprescindible para cualquier líder o lacayo): el octavo, Pi (“permanecer juntos, unión”); el 13, T’ung Jen (“confraternidad de la humanidad”); el 17, Sui (“adhesión”); el 19, Lin (“acercamiento”); el 44, Kaou (“encuentro”) y el 45, Ts’ui (“reunión, acumulación”) “Los acuerdos secretos traen infortunio Cuando un príncipe y un funcionario consiguen reconciliarse, el mundo queda en orden Tal unidad debe darse libre de motivos engañosos ni falsedades ocultas” Y cuando enmedio de las aguas encabritadas de este barco nacional el timón se perdía entre verborrea que daba lugar al machetazo, como cantaban Los Tradicionales de Carlitos Puebla: en eso llegó Fidel, llegó el comandante y mandó parar Lúcido, el mandatario Fidel Castro lanzó desde Cuba un estridente discurso llamando a Fox, apellido que en inglés significa “zorro”, “cordero” de George Bush, “les cayó la gota fría” aquí a algunos políticos quienes reviraron acres pedradas al experimentado barbudo por “chocho”, ser un “dictador” y “ofender” a nuestro país Sin embargo, el jefe Fidel sólo había hablado con la verdad, esa que no peca pero incomoda, aludiendo escandalizado al “chanchullo en la sombrita” de Fox y Bush, pues el gobierno foxista habría canjeado su voto contra la isla, en Ginebra, por el de Estados Unidos en favor de una secretaría general de la OEA, en Chile ¿Se acuerdan de la otra guaracha con las carcajadas del sonero Puebla?: ¡La OEA es cosa de risa! ¿Será cierto que ahora Fox dará vuelta a la página y entonará a dúo una suerte de cantata (la titularemos por el momento “Oda por la reconciliación nacional”) con su otrora acérrimo enemigo López Obrador? Por ahí llega la canción de George Harrison, La respuesta está al final: no despedaces al colega juzgando con una lente microscópica sus fallas Es el tema de humildad que el roquero Alex Lora de El Tri grita en Nunca digas que no, aprender a: doblar las manos al llegar la ocasión Fox conoce esta máxima en la versión más elevada de las plegarias universales porque, suponemos, es un buen cristiano: perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden Pero ojo: la clave maravillosa del Padre Nuestro aquí es “así como nosotros” Perdonar, según Sánchez Musi, es “la aceptación de las cosas tal como son y surge de la compasión que debemos profesarnos a nosotros mismos” Como podemos ver, en esto del arte de la política, también hay tintes de religiosidad y de nada valen “rollos de dientes pa’ fuera”, si esas óptimas intenciones pavimentan el camino del infierno Así es que cantemos aleluya porque el chafa culebrón dramón protagonizado por actores noveles en la “polaca” mexicana ha llegado a un desenlace más que sensato, con un Fox recobrando el seso y aquel barco que se le iba a pique: y aunque el orgullo me aconseja no buscarte más, tengo el valor de repetir perdóname mi vida Tal era el ejemplo del dueto Gabriel Ruiz y JA Zorrilla; porque, bueno, si en las relaciones de pareja suceden de cuando en cuando conflictos, donde hay nada más un paso del amor al odio, a niveles de agrupaciones sociales hacen falta magnas zancadas para unir sendas de diálogo y, en el caso mexicano, convertir las elecciones del 2006 en un digno fair play Cerramos ya este canto rodado evocando la cuarteta del bolero Condición, compuesto por el padre de nuestro cuate baterista Federico Luna, don Gabriel Luna de la Fuente, y con armonías del citado Gabriel Ruiz, “El melodista de América” (El alma musical de México: Gabriel Ruiz remasterizado a través de sus más bellas canciones y sus mejores intérpretes, RCA/BMG, 2004), así: si quieres que empecemos nuevamente con una condición vuelvo contigo: hay que olvidar lo que nos ofendimos y hacer de cuenta que hoy nos conocimos Es justo y necesario

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