Los soldaditos de Bush

domingo, 12 de junio de 2005
A través del programa Junior ROTC del Pentágono, más de medio millón de adolescentes reciben instrucción militar en las escuelas de educación media de Estados Unidos El objetivo oficial: formar "buenos ciudadanos" y ofrecer "servicios a la comunidad" Sin embargo, varias ONG sostienen que la verdadera meta es otra: reclutar gradualmente a dichos jóvenes en el ejército Y es que -señalan- las cifras de alistamiento militar sufren una baja histórica y la presencia de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán e Irak puede prolongarse hasta el final de esta década SAN FRANCISCO- Lucen impecablemente el uniforme militar Sus rostros infantiles no adquieren la seriedad del momento, pero se llevan la mano al pecho para repetir con solemnidad la letanía patriótica que a su corta edad se les ha enseñado a través del programa militar Junior ROTC del Pentágono: "Juro fidelidad a la bandera de Estados Unidos de América y a la República que representa: una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos" Luego se hace el silencio absoluto La voz del comandante surge como un estruendo: -¡Firmes! -¡Sí, señor! -contestan los jóvenes El grito de mando continúa: -¡Presenten armas! ¡Flanco derecho! ¡Marchen! ¡Alto! ¡Descansen! ¡Rompan filas! Son estudiantes de la Sacramento High School de la capital del estado de California, una de las 3 mil 200 escuelas de enseñanza media del país donde, a partir de los 13 años, varones y mujeres aprenden a marchar y reciben clases sobre manejo de armas, lectura de mapas, funcionamiento de tanques y otras actividades como civismo, patriotismo, liderazgo y disciplina Los "soldaditos de la era Bush", nacidos bajo la nueva ley No child left behind -rebautizada en español como Ningún niño fuera del ejército-, son un signo más de la militarización de la sociedad estadunidense La estrecha colaboración entre el Pentágono y la Secretaría de Educación de Estados Unidos ha dado buenos resultados: más de medio millón de adolescentes reciben instrucción militar en sus centros de enseñanza a través del Junior Reserve Officer Training Corps, dependencia adscrita al Pentágono En diciembre de 2002, el Pentágono solicitó a todas las escuelas de educación media del país una lista completa de los estudiantes de entre 15 y 18 años de edad Ésta incluye dirección, número de teléfono, dirección electrónica y todos los datos personales "para ayudar a reclutar jóvenes que puedan defender a su país", señala un comunicado de ese mando militar La amenaza fue contundente: a las instituciones educativas que se nieguen a proporcionar dichos datos, se les retirará el financiamiento público Ahora, dos años y medio después, 95% de los centros educativos desarrolla ese tipo de programas Mediante esta iniciativa se prevé que los jóvenes estudiantes se incorporen al ejército en el futuro Dos son las razones La primera: el reclutamiento de personal militar en el país registra una baja histórica La segunda: la presencia militar en Afganistán e Irak puede prolongarse hasta 2009, año en que termina el segundo mandato de Bush, ante lo cual la idea es rotar gradualmente a las tropas que se encuentran desplegadas en esos países (actualmente hay 16 mil en Afganistán y 150 mil en Irak) Juegos de guerra "Son sólo unos niños aprendiendo las supuestas virtudes de la guerra", dice indignado Steve Morse, coordinador de la asociación Military out of our Schools (Fuera Militares de Nuestras Escuelas), con sede en Oakland, una ciudad ubicada en la bahía de San Francisco donde radica un alto índice de población hispana y afroestadunidense Morse señala que el gobierno dispone este año de un presupuesto de 400 mil millones de dólares para defensa, de los cuales 4 mil millones están destinados a programas de reclutamiento militar y una parte de ello se dedica a "la caza" de adolescentes fuera de los supermercados, cines, estadios o plazas Ello, asegura, tiene preocupados a padres de familia y a organizaciones pacifistas y de derechos humanos por lo que consideran una violación a la intimidad de los ciudadanos: "En esa ley está escondido un párrafo donde dice que los reclutadores deben tener acceso a la información de todos los estudiantes, a menos que sus padres firmen un papel negándose a entregar todos los datos personales El problema es que mucha gente no sabe que existe esa posibilidad", añade Morse La ley prohíbe la instrucción militar de niños menores de 14 años, pero el programa Junior ROTC se presenta en las escuelas con el objetivo de "enseñar a los niños a ser buenos ciudadanos" Sin embargo, los contenidos educativos tienen un marcado sesgo castrense: los adolescentes aprenden a cuadrarse con el saludo militar, realizan ejercicio físico de tipo militar, estudian historia militar, usan uniforme militar y se conducen bajo una rígida disciplina militar "Nuestra misión es hacer mejores ciudadanos", justifica el coronel Riushki Marsagoshi, coordinador del programa en la Oakland High School, donde se han inscrito 200 adolescentes "Les enseñamos liderazgo, comunicación, cursos de lectura de mapas ¿Qué hay de malo en promover el servicio a la comunidad, en incentivar (en los estudiantes) su sentido de responsabilidad, su carácter y su concepto de autodisciplina?" Con 23 años de reclutador, Marsagoshi dice que el programa enseña a los jóvenes a ser "cadetes líderes" para que ellos mismos ayuden al resto de sus compañeros: "Usar armas no es obligatorio Algunas escuelas lo establecen y otras no Cada escuela elige Además, ingresar al ejército es voluntario Nosotros no obligamos a nadie Sólo un pequeño porcentaje elige entrar al ejército" Oskar Castro, coordinador del programa Juventud y Militarismo de la organización American Friends Service Committee, afirma lo contrario: "La mitad de los estudiantes que aprueban el programa termina alistándose en el ejército Oficialmente es un programa para hacer mejores ciudadanos, pero no es cierto En realidad, están preparando a las nuevas generaciones para que acepten a las fuerzas armadas sin cuestionar nada" Su organización se opone a la injerencia de la milicia en las escuelas, así como a lo que considera "la creación de un ejército de niños" Sostiene: "Antes los reclutadores no tenían ninguna oportunidad de entrar a las escuelas; ahora no solamente tienen el acceso físico, sino que se les permite obtener toda la información privada de los alumnos Están creando soldados en las escuelas Esa es la realidad" El programa Junior ROTC obtiene una partida anual de más de 250 millones de dólares En ciudades con alto índice de población pobre, especialmente de hispanos y afroestadunidenses, los reclutadores venden el programa como una oportunidad para alejar a los chicos de las drogas o el pandillerismo "La mayoría de ellos piensan que están haciendo algo bueno -dice Castro- Intentan acabar con la asociación negativa entre ejército y Estados Unidos Los niños piensan que están haciendo una cosa noble" Afición bélica A sus 17 años, Juan Carlos Lara es ya comandante de grupo en la Sacramento High School Lleva tres años en la unidad de las Junior ROTC y tiene la "gran responsabilidad" de velar por la disciplina de su grupo: "Me gusta mucho este programa militar () Todo es muy bueno", comenta con entusiasmo El curso de Junior ROTC es equivalente a la clase de educación física Incluye también 20 horas de servicio a la comunidad Las escuelas preparatorias lo toman como un crédito indispensable para que los estudiantes se gradúen Juan Carlos Comenta: "Nos ayudan a convertirnos en líderes Damos servicio a la comunidad Por ejemplo, acudimos a los asilos y les llevamos dulces a los ancianos o marchamos para los veteranos" Juan Carlos nació en Zamora, Michoacán Llegó a California a los 11 años y sólo le falta un año para terminar la preparatoria Quiere estudiar medicina y dice estar muy agradecido con el ejército, pues le prometió una beca para la Universidad de Berkeley "No existe la intención de que alguien ingrese al ejército -comenta a la defensiva-, pero si alguien quiere, puede ingresar automáticamente, porque ya sabe lo que debe hacer allí No todos deciden irse al ejército Algunos van a la universidad, donde continúan con otro nivel del programa ROTC Allí tienen que decidir si se convierten en militares, en la prepa no" El Pentágono también aplica en las universidades el programa ROTC "Somos completamente diferentes que el Junior ROTC", advierte el sargento Jim Bruaer, del destacamento de la Universidad de San Francisco Explica: "El Junior no es un programa militar Claro, tienen maestros militares, pero ellos no les dicen que entren al ejército, sólo les enseñan cómo mejorar su vida, cómo ser mejor persona Es algo completamente diferente Les dan armas, pero no son reales" -¿Entonces, para qué se las dan? -Para el show, para la exhibición La organización Comité Central para la Objeción de Conciencia, con sede en Oakland, ha documentado una realidad muy distinta Un informe de esta agrupación enumera: "Estudiantes de la Junior ROTC de Long Beach formaron una pandilla estilo militar y mataron a uno de sus miembros En Detroit, un estudiante disparó a uno de sus compañeros en el vestíbulo de la escuela bajo las órdenes de otro estudiante pandillero, quien era a su vez líder del Junior ROTC En Arizona, un estudiante vestido de camuflaje de la Junior ROTC mató a nueve monjes budistas" Y señala: "Esto no ocurre en la clase de matemáticas ¿Entonces, por qué sucede en las escuelas? El entrenamiento militar glorifica la guerra El 90% de los programas JROTC es para entrenar a los estudiantes en el uso de pistolas o rifles" "Esa es nuestra preocupación -comenta Castro- Por eso podemos hablar de reclutamiento en las escuelas La contradicción es que son sólo niños Y mientras se promueve el 'cero tolerancia para las armas', 'cero tolerancia para la violencia' en las escuelas, existe al mismo tiempo una organización que entra a los planteles educativos usando las armas y la violencia Para eso es el Junior ROTC El ejército no es para aprender a plantar flores o construir casas; el ejército es para ir a la guerra Esto es lo que se está permitiendo en la educación de los niños" "Te puedes hacer famoso" Especialista en temas militares, el investigador David Goodman analizó las respuestas que ofrecieron miembros de la Madero Middle School a la pregunta de por qué querrían ingresar al ejército Su trabajo se publicó en la revista Mother Jones en febrero de 2002 Aquí algunas respuestas: "Quiero ingresar al ejército porque es padre defender a tu país" (David Ruvalcaba, 11 años); "quiero ir al ejército porque así puedes ir a la universidad, eso dicen en los anuncios" (Elver Patiño, 12 años); "quiero ir al ejército porque lo he visto en las películas y parece divertido, sobre todo cuando acaba la guerra Te puedes hacer famoso y conseguir mucho dinero" (Lydia Banda, 13 años) Los niños y adolescentes que viven en Estados Unidos están expuestos a la tradición belicista del cine de Hollywood, con películas convertidas en clásicos militares como Black Hawk Down o Ghost Soldiers Reciben también la influencia de la propaganda televisiva que muestra a los soldados siempre como héroes en acción, jugándose la vida ante el enemigo y con casi siempre un final feliz "Cuando mi hijo regresó de Irak me puse alegre -dice Virginia Mexicano, madre de dos hijos alistados en el ejército-, pero a la vez pensé en todas las madres que no vieron a sus hijos regresar con vida Es horrible perder a un hijo en la guerra () La diferencia de nuestros hijos es que sabes que son muchachos sanos, pero los matan son sólo unos niños" Virginia vive en San José, una ciudad ubicada a 70 kilómetros de San Francisco que cuenta con un alto índice de población hispana Su hijo José Pablo formó parte de la unidad de Junior ROTC en la Andrew Hill High School "Me gustaba ese programa porque les enseñaban mucha disciplina y mucho respeto En ese sentido es muy bueno Pero yo tenía la imagen de que el programa era para que los muchachos se prepararan, no para ir a la guerra", añade José Pablo regresó de Irak en febrero pasado y se encuentra concentrado en San Diego Pero su hijo menor, Javier Alejandro, de 18 años de edad, fue enviado a un regimiento de Alabama "José Pablo me dijo que la guerra no era necesaria De pronto me encontré con que el pequeño quería seguir en el ejército Me sorprendió tanto que quisiera ir al boot camp tal vez fue la influencia" A Juan Carlos Lara un amigo le habló del ejército Por eso decidió inscribirse en la unidad militar de su escuela, donde también estaba su novia "Aquí no hay sólo hispanos o negros Tenemos muchos güeros Las armas son opcionales Yo no encuentro nada de malo" -¿Es usted pacifista? -¿Cómo? ¿Qué es eso?- contesta desconcertado el joven cadete Los incentivos económicos ofrecidos a los jóvenes para alistarse juegan un papel importante El sueldo de un soldado ronda los 100 mil dólares anuales y 150 mil dólares si se ingresa en las fuerzas especiales "Tienen todo para reclutar, incluidos 4 mil millones de dólares -advierte Morse- Llevan películas, camiones y todo el equipo necesario A veces, si un joven dice que no está interesado, el reclutador insiste Por tanto, todo esto es acoso Es también autoritarismo, porque se les adoctrina y se les miente en las escuelas Tienen que mentir porque no pueden decir la verdadera historia de lo que hace el ejército estadunidense en el mundo: no se trata de defensa, sino de agresión a otros países"

Comentarios