Los ladrones del tiempo

lunes, 13 de junio de 2005
México, D F, 13 de junio (apro)- Encontrar una propuesta de teatro para niños y adolescentes que sea algo más que un "pasatiempo" para los actores mientras encuentran una oportunidad verdaderamente "profesional", o que vaya más allá del oportunismo de poner en escena a los personajes de la película de moda como Los Increíbles o El Hombre Araña, resulta verdaderamente difícil Por eso siempre es gratificante la aparición de montajes como Los ladrones del tiempo, adaptación de Sabina Berman a la novela Momo, de Michael Ende, producción en la que, entre otras cosas, destaca la gran capacidad de síntesis, análisis y conocimiento preciso de la estructura dramática en el trabajo de adaptación realizado por Sabina Berman De esta forma la obra original de Ende es fielmente traducida al escenario, en forma rica y clara, ya que una de las características del trabajo de Carlos Haro, director del montaje, es el respeto al texto El montaje de Los ladrones del tiempo, afirma Haro, está regalándoles a los niños la posibilidad de darse cuenta que pueden ser creativos, que pueden jugar y entender el mundo de otra manera "La invitación es a vivir una experiencia familiar inolvidable, por el tema que se trata, por la forma tan delicada en que está expuesto, por el enorme mensaje de la obra y ojalá de aquí se derive el interés de comprar la novela, que los padres la ofrezcan como lectura a sus hijos para que tengan otro encuentro maravilloso con el mundo que Michael Ende expone en Momo", comenta Carlos Haro Más de 20 actores en escena que interpretan 46 personajes a través del uso de máscaras, expresión corporal, coturnos, ambientes sonoros, creación de atmósferas y la escenografía de Arturo Nava Dan vida a Los ladrones del tiempo, obra en la que Sabina Berman pone énfasis en el derecho de todo ser humano a la libertad, al juego y a la imaginación, tesis que el propio Ende postula en su libro La historia da inicio en un compartimiento de tren en el que Michael Ende y Albert Einstein tienen un afortunado encuentro, sólo posible en el marco de la teoría de la relatividad Ambos, preocupados por indagar sobre el tiempo, muestran interés uno por el otro De esta forma Ende cuenta su historia a Einstein, la cual, para ese entonces, parece no estar escrita, es decir que en ese momento brota de la prodigiosa imaginación del autor para trasladar a los espectadores a un mundo fantástico pero firmemente enraizado en la realidad A partir de esta circunstancia se sucede una serie de reflexiones sobre el tiempo, su ahorro, las esferas horarias y el retroceso del tiempo, todo en un lenguaje fascinante y sencillo, perfectamente comprensible para los espectadores a los que la obra está dirigida, niños mayores de siete años y jóvenes Concienciar sobre el valor que tiene el tiempo de cada ser humano y fomentar los valores del juego, la imaginación, la solidaridad y el disfrute de cada momento de vida, son algunas de las intenciones de esta historia que se desarrolla en una ciudad con un viejo anfiteatro, recreada en una monumental escenografía que tiene más de diez cambios a lo largo de la obra Los ladrones del tiempo se presenta sábados y domingos a las 12:00 horas, en el Teatro Jiménez Rueda

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