Italia: Triunfo de la Iglesia

lunes, 20 de junio de 2005
Roma, 20 de junio (apro) - Al incursionar por primera vez en la política italiana, la iglesia del nuevo Papa Benedicto XVI registró su primera victoria: hizo fracasar el referéndum popular para modificar la restrictiva ley sobre la inseminación artificial Celebrado en Italia el 12 y 13 de junio, el referéndum contó con la participación de apenas 259 por ciento de los casi 50 millones de ciudadanos con derecho a voto, según los datos finales difundidos el pasado martes 14 por el Ministerio del Interior Como auspiciaba el cardenal Camilo Ruini, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y uno de los principales promotores de la campaña contra la abrogación de los puntos sometidos a la consulta popular, la abstención al referéndum fue menor al 50 por ciento más uno, por lo que, de acuerdo con la Constitución italiana, la ley 40 sobre la fecundación asistida seguirá vigente sin modificación alguna "No he luchado para ganar, no he ganado He buscado solamente cumplir con mi deber de obispo y escuchar mi conciencia de cristiano y ciudadano", declaró Ruini el pasado lunes 13 de junio, tras haber conocido el resultado de la votación que ponía en discusión, entre otros puntos, la prohibición de usar científicamente embriones ya congelados y destinados a la destrucción, y la mención a los derechos del embrión como una vía para restringir el aborto El resultado va "más allá de lo que presumíamos; estoy sorprendido por la madurez demostrada por el pueblo italiano", agregó satisfecho Ruini a los numerosos medios de comunicación que lo entrevistaron en ocasión del acontecimiento En 2004, el Partido Radical Italiano emprendió una campaña en favor de efectuar una consulta popular para cambiar el restrictivo texto sobre inseminación artificial adoptado en febrero de ese mismo año por el parlamento italiano, el cuál fue inspirado y apoyado por el Vaticano, que lo consideraba "el menor mal" La excomisionada de la Unión Europea y una de las principales representantes radicales, Emma Bonino, recogió las firmas necesarias para realizar la consulta Entre los puntos más criticados de esa ley por los sectores laicos es el que prevé la creación en vitro de un máximo de tres embriones para cada mujer, los cuales deben ser obligatoriamente implantados La ley no autoriza a las mujeres a cambiar de idea, ni a renunciar a la implantación de uno de los embriones Prohíbe congelar o eliminar embriones, aun cuando sea posible demostrar que tienen deformaciones Prohíbe, además, utilizar óvulos o espermatozoides de donantes ajenos a la pareja, práctica que ya es autorizada en otros países de Europa, como España, Inglaterra, Alemania y Austria En principios de año, Emma Bonino y los otros defensores del referéndum, entre ellos el partido de los Demócratas de Izquierda, anunciaron que los italianos estaban llamados a votar en contra o a favor de cuatro artículos de la polémica ley Por su parte, los jerarcas eclesiásticos, irritados por la movilización en favor del referéndum y el apoyo de algunos líderes políticos al mismo, enviaron a todo el mundo católico una orden: no votar De hecho, varios pelados católicos de toda Italia fueron llamados a "convencer a sus fieles" También se montó una imponente campaña para disuadir a los laicos Fueron repartidos miles de panfletos: "sobre la vida, no se vota" y "Seres humanos: del principio hasta la fin", se leía en ellos Así se abrió una campaña electoral sin límites que literalmente dividió en dos la sociedad italiana, superando los límites que generalmente se anteponen entre derecha e izquierda, entre católicos y laicos Dos bloques contrapuestos que se enfrentaron en programas de televisión, de radio y a través de numerosas entrevistas concedidas a la prensa Nuevamente los medios de comunicación resultaron la mejor arma para la los defensores del "si" y para aquellos del "no" Por un lado, se movilizaron comunidades médicas italianas, importantes premios Nobel --como los científicos Rita Levi Montalcini y Renato Dulbecco--, famosos intelectuales, periodistas, políticos de izquierda y de derecha, como el jefe del partido Demócratas de Izquierda (DS), Piero Fassino, y el líder del partido de derecha Alianza Nacional (AN), Gianfranco Fini, quien anunció en mayo 2005 su decisión y desató reacciones en todos los sectores de la sociedad Por el otro lado, la Iglesia católica se apoyó en asociaciones afines como Comunión y Liberación, Movimiento de los Focolares y Acción Católica Estas organizaciones realizaron, además, visitas a diversas instituciones del Estado Runi, por ejemplo, asistió el mes pasado a un encuentro con representantes del gobierno en el Senado italiano La iglesia logró convencer, incluso, a intelectuales, sindicalistas, economistas, científicos y periodistas --como Orianna Fallaci, Giuliano Ferrara y Antonio Socci--, quienes se unieron para desfavorecer la consulta popular Además, persuadieron a altos exponentes de la política, como Francesco Rutelli, jefe del Partido Demócrata Cristiano de izquierda La Margherita La división se produjo, incluso, en la familia del primer ministro Silvio Berlusconi Su mujer votó por el "si" Ruini ?uno de los purpurados más influyentes de Roma?había advertido: "todos los católicos se deben abstener y el que no obedezca no es un verdadero católico" Para muchos, este referéndum ha sido la prueba de la influencia de la Iglesia y sus mayores representantes sobre las opiniones de una sociedad italiana que anteriormente se había alejado de las ideologías católicas En los años 70 votó en favor del divorcio y del aborto En febrero pasado, el difunto Papa Juan Pablo II condenó la investigación científica sobre la fecundación asistida y sus riesgos debido a "peligrosas manipulaciones" Además, señaló que estaban "en juego valores fundamentales, no sólo para los creyentes, sino para el ser humano" Según algunos representantes de los sectores laicos, el triunfo moral de la Iglesia podría abrir el camino a una movilización contra la ley 194 que permitió el aborto, ya que uno de los artículos considera al embrión como a un ser humano y la interrupción del embarazo resultaría, entonces, ilegal El pasado lunes 13, el cardenal Ruini replicó, sin embargo, que no sabía "quién inventó esta fábula" Y dijo que solamente espera que la ley sobre el aborto sea aplicada "teniendo en cuenta lo más posible la importancia de favorecer la vida" No obstante, añadió: "podrán ser introducidas unas pequeñas, pequeñas modificas a la ley"

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