Fox-Iglesia: El desencanto

martes, 12 de julio de 2005
México, D F, 11 de julio (apro)- A cinco años de gobierno del presidente Vicente Fox, la alta jerarquía católica del país empieza a ver con desencanto que una de las magras ventajas que obtuvo de este sexenio fue el nombramiento como secretario de Gobernación de Carlos Abascal Carranza, quien siempre se ha identificado con los proyectos de la Iglesia Sin embargo, los obispos mexicanos han caído en la cuenta de que Abascal, desde su cargo, no puede hacer nada para que se realicen las viejas peticiones del Episcopado: que la Iglesia pueda administrar y poseer medios masivos de comunicación, que las escuelas públicas den instrucción católica, que los ministros de culto ocupen cargos de elección popular y también que se penalice totalmente el aborto, entre otros puntos Fox prometió todo esto durante su campaña a la Presidencia de la República, alardeó de su fe católica incluso, antes de tomar posesión, fue a postrarse de hinojos ante la imagen de la Virgen de Guadalupe Pero para concretizar estas demandas los desplantes foxistas no sirven de nada, como tampoco de nada sirve que haya puesto a un fervoroso creyente al frente de la Secretaría de Gobernación Los obispos están conscientes de que el Poder Legislativo, y no el Ejecutivo, era el único que podía realizar los cambios, ya que para lograrlos se requerían modificaciones en la Constitución y en otras leyes El domingo pasado, al terminar su homilía en la catedral metropolitana, el cardenal Norberto Rivera Carrera, explicó así lo que es el desencanto generalizado entre los obispos: "Un cambio constitucional no se puede dar sólo por iniciativa de una persona o por voluntad de un dirigente; tiene que haber un consenso nacional en ese sentido Así como se dio la libertad de culto, queremos que realmente en México se avance en una verdadera libertad religiosa que abarque todos los campos" Estas declaraciones del titular de la Arquidiócesis de México ?la circunscripción eclesiástica más importante del país-- contienen un velado reproche, pues hacen ver que ni Fox ni Abascal pueden, por sí solos, concretar los cambios Se necesitaba mayor habilidad política para lograrlos, como la demostrada por Carlos Salinas de Gortari cuando logró darle reconocimiento jurídico a la Iglesia y reanudar las relaciones diplomáticas con el Vaticano Salinas lo logró sin necesidad de hacer los aspavientos de fervor católico de Fox, que llegó al extremo de besarle el anillo al Papa Juan Pablo II Al cardenal Rivera Carrera se le preguntó si Abascal podría ayudar a que se cumplieran las demandas del clero Y respondió escéptico: "No sabemos si él puede ayudar" Sabe el prelado que en el poco tiempo que le resta a este gobierno es casi imposible que se cumplan las promesas de Fox Al señalar que "queremos" una "verdadera libertad religiosa", hace alusión a que los obispos seguirán insistiendo, ya en el próximo gobierno, en los cambios legislativos que Fox prometió pero fue incapaz de cumplir Sobre estos cambios, el propio presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), José Guadalupe Martín Rábago, es más explícito Él señala que la verdadera "libertad religiosa", no se limita únicamente a la libertad de creencias o de culto, sino a los puntos que Fox incluyó en su famoso decálogo de campaña Y volvió a enumerarlos, como para refrescarle la memoria a la actual administración El obispo de San Juan de los Lagos, monseñor Javier Navarro, hace énfasis en que la Iglesia es paciente y sabe esperar, y que los tiempos eclesiásticos son mucho más largos que los tiempos políticos, medidos por sexenios "Si el presidente actual no ha cumplido las promesas de campaña, hay que esperar a los siguientes" Esta lacónica declaración de Javier Navarro refleja la actitud que está tomando la jerarquía eclesiástica; toma distancia de Fox, pero sin dejar de insistir en sus demandas Durante toda la semana pasada, los más de cien obispos del país realizaron su LXXIX asamblea plenaria Las declaraciones de Martín Rábago y de Javier Navarro se dieron, justamente, en el marco de esa reunión, la cual tuvo una sola finalidad: reestructurar a la CEM para hacerla más eficiente Al terminar la asamblea, la CEM, que anteriormente estaba compuesta por 27 comisiones episcopales, quedó sólo con nueve comisiones: de espiritualidad y culto, misión y evangelización, pastoral de la solidaridad, pastoral sectorial, doctrina de la Fe, comunicación, diócesis, instituciones del episcopado y, finalmente, la comisión de diálogo ecuménico Coincidentemente, las nuevas comisiones, con sus respectivos titulares, empezarán a trabajar a fines del 2006, justo cuando entre en funciones el gobierno que sustituya al de Fox Así, la paciente jerarquía católica ya tiene estructurada una nueva conferencia episcopal que se relacionará con un nuevo gobierno

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