En las cárceles, el poder narco

domingo, 21 de agosto de 2005
La gobernabilidad en las prisiones administradas por el Gobierno del Distrito Federal (GDF) se encuentra en su punto más frágil a causa de la sobrepoblación penitenciaria, que alcanzó ya la cifra récord de 48%, pero sobre todo por el inusitado crecimiento en el número de internos procesados y sentenciados por delitos del fuero federal, expone Proceso en su edición de este domingo 21 de agosto Entre estos últimos se encuentran al menos 100 delincuentes ?entre ellos narcotraficantes-- clasificados como de alta peligrosidad, la mayoría de los cuales son reclamados por diversos países, particularmente Estados Unidos El gobierno de ese país acaba de anunciar la virtual suspensión de la ayuda proporcionada a México ?18 millones de pesos anuales-- por su pobre respuesta para poner en sus manos a fugitivos de la justicia estadunidense recluidos en cárceles nacionales El director general de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Distrito Federal, Antonio Hazael Ruiz Ortega, admite que la presencia de narcos y criminales de alta escuela en los penales capitalinos representa un peligro para la gobernabilidad de las prisiones Apoyados en su poder financiero, los narcos o "padrinos" se han convertido en un poder paralelo en las prisiones: ocupan los mejores dormitorios, contratan despachos completos para llevar su defensa, controlan la venta de droga y alcohol, introducen alimentos y aparatos eléctricos prohibidos, tienen a su servicio a todo un ejército de internos e imponen sus propias reglas, destaca el reportaje que aparece este domingo 21 de agosto en Proceso

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