Charlie y la fábrica de chocolate: Niños malcriados, padres complacientes

lunes, 8 de agosto de 2005 · 01:00
México, D F, 8 de agosto (apro)- Parece que luego de Gran pez, Tim Burton aún se quedó con ganas de hablar de la relación padre e hijo Así pues, utilizó el éxito literario homónimo de Roald Dahl para explayar sus ideas, pero en lugar de volver a dar un mensaje a los hijos, ahora da uno a los padres, cobijado por el velo de una historia fantástica y maravillosa Charlie y la fábrica de chocolate trata sobre un chico sumamente pobre llamado Charlie (Freddie Higmore) quien gana un boleto dorado para ir a la fábrica del chocolatero Willie Wonka (Johnny Depp), un lugar misterioso que no ha sido visitado en años A esta visita guiada lo acompañan otros 4 niños: un niño obeso y goloso llamado Augustus Gloop, una niña mal educada y caprichosa, Veruca Salt, un niño genio y adicto a la televisión llamado Michael Teavee, y otra chica llamada Violet Beauregarde, competitiva hasta la imprudencia Los cinco niños, en compañía de un adulto, irán a conocer la fábrica del señor Wonka ¿Por qué? Nadie sabe hasta el final, pero una vez dentro, los pequeños podrán ganarse un premio inimaginable La cinta posee todos los componentes Burton: estupenda ambientación, emotividad, oscuridad (la suficiente como para no asustar a los niños) y profundidad --en cierta medida, es superior a la versión de 1971, llamada Willie Wonka y la fábrica de chocolate-- y gracias a esto, el filme resulta una buena opción dentro de la cartelera Uno se conmueve con el pobre Charlie --que con lo único que cuenta es con su inocencia y buena voluntad-- y no sólo odia a los 4 niños maleducados, sino que desearía que desaparecieran, de manera "fea" o "mala onda", para siempre de la historia: Burton hace un retrato sumamente grotesco de ellos Los ríos de chocolate, chicles, paletas, malvaviscos y demás excentricidades "dulceras" (tan raras que describirlas sería difícil), despiertan al niño que llevamos dentro, ya sea para volver a soñar o para acordarnos de nuestras carencias Pero no así a Willie Wonka, cuya infancia fue tan desagradable que no desea recordarla, así pues, digamos que su etapa infantil es la que vive ahora Uno de los problemas, más allá que la caracterización de Depp, que nos recuerda a Michael Jackson, es que la figura de Wonka no está bien posicionada en la historia, parece que es secundario, pero al final resulta que es prácticamente más importante que Charlie, entonces pierde fuerza en la cinta, fuerza necesaria para explicar todo el meollo del asunto: la sobreprotección y el rechazo pueden convertir a sus hijos en un feo retrato, y peor, podría traerles la infelicidad

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