Aranda, de yunquista a encargada de la Sedesol

sábado, 7 de enero de 2006
* "Mi jefe decidió bien", festeja Carlos Abascal, en Gobernación México, D F, 6 de enero (apro)- A los 18 años, en 1972, Ana Teresa Aranda se engarzó en las actividades de su prima María de Lourdes Zepeda, en correrías políticas en León, Guanajuato, que al paso de los años la catapultaron a una prominente posición que, desde hoy, ocupa: la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en el primer gobierno no priista en más de siete décadas de gobierno autoritario Y hoy mismo, el titular de Gobernación, Carlos Abascal, celebró el nombramiento de Ana Teresa Aranda al frente de la Sedesol, en sustitución de Josefina Vázquez Mota: "Mi jefe lo decidió, mi jefe decidió bien", comentó escuetamente Y más todavía, pues luego de la desbandada de excolaboradores de Vázquez Mota, Abascal también anunció que habrá cambios en Gobernación, de los que dará cuenta el próximo lunes Sin embargo, para Ana Teresa Aranda no fue fácil colocarse en donde está, pues según su currículo de devoción católica insobornable: fue catequista y reclutadora en el movimiento Jornadas de Vida Cristiana en León, activista del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), y de ahí pasó a promotora de la limpieza en las elecciones, mediante la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem) Al inscribirse en el Partido Acción Nacional (PAN), fue la más aguerrida lideresa en las movilizaciones contra el autoritarismo en Puebla, a donde la llevó a vivir su marido y donde enfrentó al prototipo del dinosaurio priista, representado por Manuel Bartlett Con esfuerzos, ya siendo madre, en 1977 logró concluir la preparatoria y se inscribió en cursos de superación personal y de liderazgo político, convirtiéndose en una "líder" capaz de vencer todos los obstáculos Esa es la biografía oficial de Aranda, impecable para cualquier opositor en épocas de gobiernos priistas antes de Carlos Salinas, cuando el PAN, sacrificando sus principios democráticos, avanzó conforme a sus intereses políticos y que, en el 2000, produjo la alternancia Y con Vicente Fox como jefe del Ejecutivo, y en alianza con la mujer de éste, Marta Sahagún, ella asciende a una posición al nivel del gabinete presidencial: ni más ni menos directora del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Pero esta mujer, que ingresa al gabinete del agonizante gobierno de Fox en la posición más prominente después de la Secretaría de Gobernación, tiene una historia oscura, que pretende no se sepa: su militancia, desde sus años juveniles en Guanajuato, en una organización secreta de extrema derecha Se trata de la Organización Nacional del Yunque que, desde hace medio siglo, se oculta detrás de numerosos membretes que, al paso del tiempo, controlan el PAN y toda la estructura burocrática del gobierno de Fox, así como crece su presencia en los poderes Legislativo y Judicial y en organismos autónomos Aranda fue reclutada en León por su propia prima Lourdes Zepeda Orozco, la "Yuya", cuyo hermano ?Carlos? logró ser presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) cuando, en 1975, El Yunque se apoderó de esa organización, misma que se radicalizó gracias al jefe regional de esa organización secreta en Guanajuato, Guillermo Velasco Arzac Velasco Arzac sustituyó en el liderazgo en ese estado a Luciano Ruiz Chávez, quien reveló a este reportero que ahí sí pudo sembrarse una semilla ideológica que germinó en la región del Bajío y que, hasta hoy, es fructífera con el gobernador de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks, y quien pretende ser su sucesor, Juan Manuel Oliva, ambos militantes del Yunque Ana Teresa Aranda se casó con Luis Orea, otro activista del Yunque de Puebla, a través de otro organismo de fachada, el Frente Universitario Anticomunista (FUA), y se fueron a vivir a ese estado, donde ella hizo carrera política Hoy, gracias a su relación con una facción del Yunque y con Marta Sahagún, Aranda ingresa al gabinete de Fox, pero va hacia abajo, aunque crea que es arriba: la alcaldía de la capital de Puebla y, luego, la gubernatura de ese estado Aliada a una facción de la organización secreta de El Yunque, que está en descomposición, Aranda cree encaminarse a la gloria, pero con el apoyo que le da Sahagún, va también camino al infierno de la política Pero como en política no hay santos ni demonios, ni siquiera en una organización tan ultracatólica como El Yunque, Aranda se arrepiente de sus pecados y va por su ambición: más poder desde la secretaría favorita de Fox Aunque Fox, cabe decir, ya murió, como su mujer, Martha Sahagún?

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