Caída libre

lunes, 9 de enero de 2006
México, D F, 9 de enero (apro)- Uno de los textos más desafiantes, riesgosos y novedosos en su estructura, deliberadamente alejado del modelo aristotélico, de los que fueron llevados a escena en el 2005 es, sin duda, Caída libre, obra de Elena Guiochíns que, bajo la dirección de Ignacio Flores de la Lama, se presento en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque No todos somos capaces de amar, a pesar de nosotros mismos Una madre incapaz de amar a una hija devastada emocionalmente; una nana que intenta salvarle la vida a una niña abandonada y pide como recompensa ser la dueña de su vida; el triángulo amoroso de la devastación Estas son las premisas de esta obra que juega con los tiempos de manera radical, con flash back y flash forward "Es una obra que desde el punto de vista estructural --señala Flores de la Lama-- es novedosa y desafiante En una charla con el famoso dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra, opinó después de leer la obra que Elena Guiochíns (autora de obras como Plagio de palabras y Permanencia involuntaria), está escribiendo como prácticamente nadie en el mundo en este momento, con una gran fuerza fonética en sus frases más allá de lo conceptual" En este sentido se trata de un texto con elementos simbólicos, oníricos, polisémico y, por tanto, muchas posibilidades de lectura A partir de ello Flores de la Lama hace una apuesta para contarla a partir de las relaciones Esta es una historia sobre los vínculos de la sangre, sobre la necesidad de establecer relaciones entre las personas, la nana como amor sustituto del amor de la madre; la madre con imposibilidad de amar perdida en las formas sociales, la niña creciendo con carencias y fracturas emocionales muy fuertes Es así como se conforma un triángulo extraño contado de una manera un tanto bizarra Sin embargo, como la obra es sobre el encierro, la disfuncionalidad y cierto tipo de patologías manifiestas en las relaciones de esta familia, la apuesta del director fue por algo más límpido en términos de la propuesta escénica "Trabajé --afirma-- como si fuera un lienzo donde puede aparecer cualquier cosa, como en el sombrero del mago Tuve la sensación de que la densidad y lo críptico del texto debían contrastar con una propuesta escénica mucho más sencilla, que no simple" Esta propuesta de Flores de la Lama tiene mucho que ver con el espectador para permitirle descifrar el texto Al respecto comenta: "Retomo aquella premisa que se manejó en las artes plásticas hace algunas décadas de que el cuadro no está terminado hasta que el espectador se planta frente a él y aquello que está viendo conecta con su propio imaginario y con su propia experiencia sensible Es decir, arte es aquello que se produce en la propia cabeza del espectador, no la obra en sí misma, sino el cruce de vías con el universo del observador Creo que esa premisa cabe muy bien aquí, la obra no está terminada hasta que no choca con la experiencia vital, con la inteligencia y la sensibilidad del espectador, es él quien la termina en su cabeza En este sentido le apuesto al espectador como una pieza fundamental de la puesta en escena" Evidentemente la propuesta de Elena Guiochíns tiene elementos freudianos en su lectura, aunque su aproximación es más poética y simbólica en términos de manejo del lenguaje Las actuaciones están a cargo de Teresina Bueno (Casandra), Aurora de la Lama y Georgina Rábago (alternando en el papel de Camila) y Rubén Branco (la nana) El diseño de iluminación es de Juliana Faesler, la escenofonía de Rodolfo Sánchez Alvarado y la música original de Amparo Rubín