Las señoritas de Aviñón

lunes, 16 de octubre de 2006
México, D F, 16 de octubre (apro)- Con una mezcla de datos biográficos, históricos y ficción, el dramaturgo español Jaime Salóm, cuyos numerosos estrenos, aventuras empresariales y las continuas ediciones de sus obras le han merecido diversos galardones, escribió Las señoritas de Aviñón, obra que toma su nombre y punto de partida del célebre cuadro de Pablo Picasso, pintado hace ya casi 100 años A finales del siglo XIX madame Hortensia dirigió el burdel de la calle de Aviñón, en la ciudad de Barcelona, local modesto con chicas cariñosas y complacientes, ignorantes de todo lo que no fuera su oficio, al que Pablo Picasso asistía con regularidad en su primera juventud y donde se enamoró de Rosita, circunstancias que lo llevaron años más tarde a pintar Las señoritas de Aviñón Salóm recrea los acontecimientos de ese burdel que influyeron en la pintura de Picasso y los combina con acciones que se desarrollan en el mismo momento en que ocurre la Guerra Civil española Paralelamente el autor muestra la sabiduría que estas prostitutas de la calle de Aviñón tienen a cerca de la vida, conocedoras de los extremos del dolor y el placer, y que tal vez llevaron a Picasso a ver en ellas, al mismo tiempo, la inocencia y el dolor de la existencia, que posteriormente buscó reflejar en su cuadro Picasso fue un reformador y visionario que insistió en representar la vida como desafío al voyeur, no como un retrato mimético del modelo Así lo definió en un texto citado por Kahnweiler en Der Weg zum Kubismus: "La pintura es la libertad Si saltas puede que caigas al otro lado de la cuerda Pero si no estás dispuesto a correr el riesgo de romperte la crisma, ¿de qué te sirve? No saltas Tienes que despertar a la gente, revolucionar su forma de mirar las cosas Tienes que crear imágenes que no acepten, obligarles a entender que viven en un mundo muy extraño, un mundo que no es tranquilizador, un mundo que no es como ellos creen" Estos conceptos fueron vertidos por el pintor precisamente en obras como Las señoritas de Aviñón, La danza y Guernica, entre muchas otras, para retratar el siglo XX en forma casi profética De esto habla un poco la obra de Jaime Salóm, a través de madame Hortensia, matrona del burdel y de las chicas de Aviñón En el 2007 se cumplirán 100 años de éste célebre cuadro, resguardado actualmente por el Museo de Arte Moderno de Nueva York Esta pieza pictórica, al momento de su realización, rompió con todos lo cánones de la época, y dio paso a conceptos de lo abstracto y a lo que se convertiría en el movimiento cubista En su momento la pintura fue rechazada por críticos y artistas, por lo que Picasso la guardó por seis años Respecto a su obra Salóm aclara: "En el caso de Las señoritas de Aviñón yo muestro el cuadro de Picasso, lo tomo como pretexto y que cada quién saque sus conclusiones, no digo si es bueno o malo, o si Picasso es mejor o peor que Dalí o Miró Es simplemente la historia de un señor que va a un burdel mientras afuera pasaban muchas cosas, y que después se marcho a París dejando a una novia "No se trata de un homenaje a Picasso Yo no lo admiro como persona, admiro su pintura que me parece de una gran imaginación y fantasía desbordante, aunque al final fue un poco maniqueo y sus cuadros me gustan menos", concluye el dramaturgo Las señoritas de Aviñón se presenta lunes y martes a las 20:00 horas, dirigida por Horacio Almada, en el Teatro Orientación

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