Cambio de opinión

lunes, 9 de octubre de 2006
México, D F, 9 de octubre (apro)- Pues sí distinguidos lectores, servidor, como tantos de ustedes seguramente, pensaba que tenían razón los que tachan y tiene por payaso a Hugo Chávez, el presidente de Venezuela Estaba con ellos, ya que si bien no lleva el rostro enharinado ni viste un rutilante traje de lentejuelas ni tampoco una indumentaria de colores estrafalarios, ni se pinta con colores extravagantes la cara, creía, por lo que dicen que dice, que efectivamente el presidente venezolano era un payaso Eso fue ayer, hoy ya no lo creo El hecho que me hizo cambiar de opinión fue el siguiente: ¿pues qué, el propósito de los payasos no es el de hacer reír, el de llevar la alegría a los que los ven y escuchan? ¿Y qué pasa con los dichos y hechos de Hugo Chávez? ¡Qué tiene la fuerza de poder incomodar e incluso indignar y hasta de enfurecer a no pocos! Esto me puso a pensar, y pensando llegué a la conclusión siguiente: el presidente de Venezuela no es un payaso, aunque no lleve traje de colores, ni gorro con protuberancias que semejan cuernos u orejas de burro rematadas con cascabeles, ni cetro terminado con sonajas y vejigas, más bien merece el título de bufón de este hoy en que vivimos ¿Me equivoco? Pienso que no, ¿pues cuál era la prerrogativa, el privilegio más señalado del bufón?, la de poder decir lo que le viniera en gana, entre ello la verdad, que tanto incomoda a tantos, valga la redundancia, y el de estar obligado a soportar las burlas más crueles y los más injustos y peores tratos Y a mi parecer, claro, eso es lo que está haciendo y padeciendo Hugo Chávez, salvo su mejor opinión, por supuesto Y le ocurre eso por dos motivos El primero, por no respetar la regla en uso en las relaciones internacionales, por no ser políticamente correcto; en segundo lugar, por pecar de temerario, por saltarse a la torera el refrán que dice: "Nadie se atreve a decirle al león que tiene mal aliento" El sí lo hace Bien: a Hugo Chávez lo llaman payaso, lo han denunciado como "capo" del narco, lo han acusado de dictador, de ser un avieso injerencista en los asuntos de otros países, tachado de populista trasnochado, de ser un peligro para las Américas y puede que con razón Por su parte, su servidor no puede ni afirmarlo ni negarlo, pues no tiene suficiente información fidedigna para hacer lo uno o lo otro ¿Y ustedes, estimados lectores? Lo que sí me resulta evidente y extraño, es que los numerosos críticos, denunciantes y acusadores del venezolano, no levanten la voz con tanta ira y encono contra otros bufones de la arena internacional, manifiestamente más siniestros y sanguinarios que él Ahí está, por ejemplo, el presidente de los USA, que si a injerencias en otras naciones vamos, deja chiquito a cualquiera; que tiene acojonado al mundo con eso de "la guerra preventiva", que fue capaz de desencadenar un conflicto bélico y la sangrienta ocupación de un país, justificando tan brutales hechos con mentiras; que está empeñado en implantar la democracia en el mundo llevando a la edad de piedra a los países que se resistan a la misma? y al libre mercado, en fin, un ser que por sus dichos y hechos es encarnación del siniestro Ubú rey, al que no faltan palotines, es decir, seguidores y sirvientes bien sea por conveniencia, ignorancia o miedo, tanto en lo nacional como en lo internacional En esta globalidad mefítica en que nos movemos hoy, es curioso, por decir lo menos, que los amantes de la verdad no critiquen, con igual encono e ira que a Chávez, a Bush y sus partidarios, a ese Ubú y sus palotines El no hacerlo así, ¿no es huir de la mortaja y abrazar al difunto? ¿Y eso a quién beneficia? ¡Ah!, triste cosa es que en este hoy fétido e irrespirable en que nos movemos, la verdad, no pocas veces, la de que el león tiene mal aliento, esté en las palabras y hechos de bufones; y más triste aún que la misma incomode e incluso indigne y hasta enfurezca a tantos por no ser lo que se entiende por políticamente correcta ¿Lástima! Bueno, eso piensa este servidor de ustedes, el que por no ser arrogante, ni tener ninguna conveniencia que defender o vender, sólo espera que el cambio de opinión que ha sufrido no haya descarrilado su juicio Pienso que no, ¿y ustedes, mis estimados? Su seguro servidor CANDIDO BUENAFE

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