Los pleitos de Paz (Segunda parte)

lunes, 13 de noviembre de 2006
México, D F, 13 de noviembre (apro)- Octavio Paz, polémico y visceral posee, además de un Premio Nobel de literatura un historial de pleitos y sinsabores, como el odio hacia los sandinistas Cuando Octavio Paz recibió el premio de los libreros de Francfort (1988), la noticia fue difundida ampliamente por los medios de comunicación y muy en particular por Televisa Este desplante televisivo generó gran indignación en los medios intelectuales, universitarios y periodísticos del país Paz utilizó el apoyo que le daba el monopolio de Emilio Azcárraga para dar rienda suelta a una serie de argumentos del escritor sobre los países socialistas Y en un arranque de ira acometió con dureza contra los sandinistas Proceso dio cuenta de los fundamentos de Paz: "Desde el principio los dirigentes sandinistas buscaron inspiración en Cuba; y han recibido ayuda militar y técnica de la Unión Soviética y sus aliados Los actos de régimen sandinista muestran su voluntad de instalar en Nicaragua, una dictadura burocrática militar según el modelo de La Habana; así se ha desnaturalizado el sentido original del movimiento revolucionario La oposición no es homogénea; en el interior es muy numerosa, pero no tiene medios de expresarse; en Nicaragua sólo existe un diario independiente La Prensa Otro segmento de la oposición vive aislada en regiones inhóspitas, la minoría indígena que no habla español y ve amenazada su cultura y sus formas de vida y que ha sufrido despojos y atropellos bajo el régimen sandinista" Televisa junto con desaparecidos diarios El Heraldo y Novedades secundaron con bombo y platillo la postura ideológica de Paz La Jornada publicó entonces una encuesta en la que José Luis Cuevas, Roger Bartra, Vlady y Eraclio Zepeda, entre otros, manifestaron su oposición ante lo dicho por Paz El más cáustico de la encuesta fue Carlos Illescas, quien opinó que en el caso del premio Nobel la lucidez se pone al servicio de la mayor oscuridad" Al día siguiente Huberto Batis escribió en Uno más uno que "en este panorama resulta decepcionante, inmensamente descorazonador si no indignante, que Octavio Paz se lance en Alemania contra el sandinismo" Con el título de "El filósofo de Televisa", Héctor Ramírez Cuellar publicó en El Día: "El consorcio Televisa ha difundido con intensidad la alocución que Octavio Paz pronunciara ante los libreros alemanes porque eso conviene a los enemigos de la política exterior mexicana y a los que se oponen a la lucha libertadora de los pueblos de Centroamérica" Así mismo fueron las respuestas de Raúl Moreno, de El Día; Oscar González, de Excelsior, los caricaturistas Magú, Helio Flores, en La Jornada; Luis de la Torre y Marino, en Excélsior En defensa del poeta terciaron, Fermín Santa María en El Heraldo: "(Paz virilmente condenó el gobierno sandinista"); y Alfredo Márquez Campos, de Novedades; y, por supuesto, Jacobo Zabludowsky, en Telesiva Entrevistado en el noticiero "24 Horas", Andrés Henestrosa ?entonces senador del PRI y presidente de la Fundación Cultural? elogió, tanto como Salvador Elizondo, el discurso de Paz Destacó su importancia, pero hizo ver que no estaba de acuerdo con su posición Carlos Fuentes Los problemas y diferencias entre Octavio Paz y Carlos Fuentes fueron iniciados de manera frontal por Enrique Krauze, subdirector de la revista Vuelta, con un duro enjuiciamiento a la obra y a la persona del autor de Cantar de Ciegos Esta no era la primera vez que Krauze combatía a Fuentes En una entrevista publicada en Excélsior el 29 de marzo de 1976 Cuando se le preguntó que si cuando afirmaba los intelectuales deberían de "usar los elementos específicos del trabajo intelectual y no estar sometidos a las fórmulas verdaderas que manejan" se refería a un caso concreto, Krauze respondió: "Podría señalar varios, pero a mi entender el fracaso máximo de esta incorporación al Estado es Terra Nostra, de Carlos Fuentes, que es un libro escrito para el partido (el PRI), no para el público" En aquel tiempo, Fuentes era embajador de México en París Más tarde, en noviembre de 1981, en el número de aniversario de Vuelta, Krauze ya lo enfrentaba como historiador En un ambicioso trabajo titulado "Cuatro estaciones de cultura mexicana" comenzaba citando una frase de Fuentes que apareció en Tiempo Mexicano, la que dice: "He preferido dar curso a mis obsesiones, preferencias y pasiones de mexicano, sin desdeñar ni la arbitrariedad ni la autobiografía" "Búsquese aquí entonces, menos el rigor que la vivencia y más la convicción que la imposible e indeseable objetividad" La acotación de Krauze al texto decía: "Para los historiadores de la Generación del 68, admiradores de la obra de Fuentes esta frase pudo ser inicialmente un contraepígrafe vocacional: válidas y comprensibles en un novelista, inadmisibles para un escritor Buscaron el rigor y no creyeron que la convicción debiera obstruir o por fuerza limitar una objetividad no sólo posible sino enteramente deseable Todo esto está a riesgo de encontrar que las obsesiones preferencias, impulsos biográficos y pasiones pudieran no coincidir con la verdad Se trataba, en principio, de llevar el desengaño a sus últimas consecuencias intelectuales Dudar de los dogmas y santones aún de los legítimos de la historia contemporánea" En la "Comedia Mexicana de Carlos Fuentes", Krauze enjuició al autor por su "adhesión al régimen echeverrista, su vida frívola, su toma de partido por la revolución sandinista, sus actitudes históricas y su visión distorsionada de la realidad" El hecho motivó que La jornada diera como noticia la aparición del texto del día 20 de junio, el mismo día en que Proceso publicó el discurso entregado por el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal como respuesta a la crítica de Krauze, tanto a Fuentes como a la revolución sandinista, el texto con que Cardenal había entregado al escritor la "Orden Rubén Darío"

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