La Comisión Baker sugerirá cambios en la política de Bush en Irak

martes, 14 de noviembre de 2006
Washington, 13 de diciembre (apro) - Con un nivel de desaprobación de 69%, el presidente estadunidense George W Bush comenzó a asimilar la debacle de su política exterior en Irak, y que arrancó con una invasión que eventualmente llevó a la guerra civil y dejó varios miles de muertos: "Vivimos un periodo (político) interesante en Washington, ganó (las elecciones) el partido de oposición, ganó el Senado y la Cámara de Representantes Lo interesante es que ellos han comenzado a entender que con la victoria vienen las responsabilidades", declaró el presidente Bush en la Casa Blanca durante la sesión de fotografías con el premier israelí Ehud Olmert La derrota electoral de Bush y los republicanos en las elecciones legislativas del martes de la semana pasada, que le dieron a los demócratas el control del Capitolio ?que habían perdido en 1994--, es sólo el principio del fin de una era de política exterior que no sólo provocó una guerra civil en Irak, también dividió al mundo y generó indirectamente una carrera armamentista, como se puede constatar con las pruebas nucleares que recientemente realizó Corea del Norte, así como con planes similares de Irán para no dejarse intimidar por Washington Hasta hace menos de una semana era impensable que Bush aceptara siquiera sugerencias sobre cambios en su política hacia Irak, pero ahora y tras la portentosa victoria electoral de los demócratas, la Casa Blanca no sólo claudicó en su intransigencia, sino que incluso reclama propuestas para corregir el rumbo en la cruenta invasión Bush se encargó de dar la primera señal de que está acorralado y políticamente sin control de nada, al aceptar la visita del Grupo de Estudio sobre Irak (GEI), una comisión bipartidista encabezada por James Baker, quien fuera secretario de Estado en el gobierno de su padre, y por Lee Hamilton, un excongresista demócrata con una amplia experiencia en asuntos de política militar, especialmente en el Medio Oriente El GEI, integrado por diez expertos, en los próximos días entregará a Bush y al Congreso un reporte con sus recomendaciones para cambiar el curso de la política en Irak Pese a que no se conoce el contenido del documento, a la prensa estadunidense le filtraron algunos puntos fundamentales de las recomendaciones que harán a Bush En primer lugar, a la Casa Blanca le piden realizar consultas con los gobiernos de Irán y Siria para darle una solución al problema étnico y sectario, propuesta que apenas hace una semana podría sonar impensable ante un gobierno conservador que, desde su llegada a la Casa Blanca, en enero de 2001, le cerró las puertas a la diplomacia internacional para darle entrada a las acciones unilaterales "No voy a hacer prejuicios sobre el reporte de la comisión de Baker", dijo Bush al ser cuestionado sobre algunos de los aspectos de las recomendaciones que harán para resolver la crisis en Irak El eco de la derrota política de Bush, quien se ha quedado sin autoridad moral para dirigir a un país cuya enorme ciudadanía lo descalifica como primer mandatario, también tuvo resonancia en Inglaterra Tony Blair, el primer ministro británico y aliado incondicional de Bush en la política belicista, a menos de un año de abandonar el poder también aceptó la necesidad de cambiar el curso de lo que ocurre en Irak, dándole cabida a los actores con más experiencia, conocimiento y capacidad de manejo en el tema: las misma naciones del Medio Oriente, como Irán y Siria

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