"Morirse en domingo": Cinta a la mexicana

lunes, 20 de noviembre de 2006
México, D F, 20 de noviembre (apro)- La versión de la cinta de Daniel Gruener, Morirse en domingo, la cual se presentó recientemente en los festivales de cine de San Sebastián y de Morelia, está para llorar; lo peor es que --platicando con el director-- me enteré que él ni siquiera la había visto cuando se mandó a dichos certámenes Y es que como estaban con el tiempo encima? pues se tuvo que mandar así, a la mexicana Claro, después de que se vio con calma, resultó que había que cortar algunas escenas para cuando se estrenara el año que viene El resultado, y me refiero a esta versión, es una cinta con un lenguaje visual espléndido, eso no se le puede negar a Gruener, pero inservible gracias a una historia que no es lo suficientemente consistente: hay personajes que entran tarde a la historia, hay otros que desaparecen sin pena ni gloria y otros tantos que nunca acaban de cuajar Todo comienza cuando al tío Julio (Fernando Becerril) se le ocurre morirse en domingo, un día difícil para cualquier trámite administrativo, aunque a esto hay que sumar la situación económica de la familia El punto es que terminan llamando a una funeraria de dudosa reputación para que se lleven al muertito y lo cremen El responsable de este es Joaquín (Silverio Palacios), un adolescente baquetón e irresponsable, íntimamente ligado con Julio, pero que como todo, pueden suponer, termina cometiendo un par de errores que echan todo a perder: resulta que el dueño de la funeraria es el cínico más grande del mundo que lucra bien y bonito con la muerte, entre otras cosas, vende los cadáveres, que debieran ser cremados, a una facultad de medicina Por azares del destino, el tío Julio termina en la morgue de dicha escuela, en la cual estudia un amigo de Joaquín, quien termina avisándole a su amigo Desesperado, el protagonista decide robarse a su pariente para darle cristiana sepultura, por supuesto, sus padres no saben nada Evidentemente, las cosas se complicarán aún más Poco a poco, la situación de Joaquín se va haciendo insostenible, el muerto va de un lado a otro, escondido en la cajuela del coche, o bien, tiene que refugiarse en la habitación de un motel o en un bote de basura, el resultado es un absurdo del cual ni el guionista Antonio Armonía, ni el director saben salir Al principio parece una especie de comedia de situación, con tintes de humor negro (que se mantienen hasta el final), pero como a la mitad se vuelve una especie de teen movie gracias a la incursión de Ana (Maya Zapata, una excelente actriz), la hija de Carlos, y para el final se introduce un aire "telenovelesco" y una pizca de denuncia social Todo un caos Probablemente, al momento de volver a hacer la edición las cosas se compongan, pero de entrada se ve difícil, aunque los milagros ocurren Pero el meollo del asunto es ¿cómo se atrevieron a proyectar esto? ¿De plano estaban tan desesperados por ir a San Sebastián? Si a final de cuentas, la versión que verá el público a principios del 2007, resulta ser una maravilla, esto sólo será una mera rabieta de crítico Por el ímpetu y talento de Gruener, ojaló que así sea

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