A Fernando de Ita, la Medalla Xavier Villaurrutia

lunes, 27 de noviembre de 2006
México, D F, 27 de noviembre (apro)- No es común que los críticos de teatro sean reconocidos como parte del hecho artístico Por eso resulta un tanto sorprendente que Fernando de Ita --quien el año próximo cumplirá 30 años como crítico de teatro y periodista cultural-- haya recibido la Medalla Xavier Villaurrutia como reconocimiento a su trayectoria, en la inauguración de la XXVII Muestra Nacional de Teatro, en su natal Pachuca, Hidalgo De Ita ha sido parte del fenómeno teatral desde diferentes trincheras De hecho, inició su carrera como dramaturgo antes de ser periodista, y su primera obra, La soledad, fue publicada en 1968 En su opinión, en la tradición mexicana la crítica ha sido vista como algo en contra o fuera del quehacer artístico, no como una continuación o reflexión acerca del mismo "Pero culpar al otro --afirma-- no nos lleva a nada El problema es precisamente la distancia, cuando deberíamos estar dentro de la formulación artístico-poética para poder reclamar nuestro lugar "En otras tradiciones, la crítica es parte consustancial de la propia creación, pero en México la crítica de teatro siempre ha sido muy marginal De ahí que gente como Jorge Ibargüengoitia haya salido corriendo para dedicarse a la literatura", considera De Ita Pocos han sido los críticos de teatro que se han dedicado casi exclusivamente a esta labor, que no son autores, directores o productores, como fue el caso de Antonio Magaña Esquivel, investigador y pensador del teatro "No tenemos a más de cinco en la historia del teatro mexicano Hemos sido marginados porque no es una profesión la crítica de teatro en nuestro medio Se ve como un agregado Por eso me asombré de que reconocieran en lugar de un creador de escena a un crítico", dice Siempre ha convivido De Ita el crítico con su faceta de dramaturgo y director de escena Respecto de esta relación, comenta: "Yo comencé como dramaturgo A los 18 años escribí mi primera obra En ese momento estaba de moda el teatro del absurdo y no encontré exactamente por dónde quería ir Empecé entonces a trabajar como asistente de producción en algunas obras y como periodista Me fui a Nueva York y desde ahí escribí sobre lo que veía Me lo publicaban en el Excélsior de Julio Scherer y me gustó mucho "Pero no he dejado de escribir teatro Tengo unas 12 obras, y algunos colegas me han dicho que un par de ellas se salvan Desde mi primera obra, más conocida como La enfermedad del amor, que estrené en Cuernavaca, en su sabiduría, el maestro Alejandro Luna me recomendó que no dijera que era mía ?No te lo van a perdonar después de 25 años de crítico y como autor te van a decir de antemano que eres un fraude?, me dijo Entonces, dije que era de un autor rumano e invité a varios afamados colegas que salieron diciéndome: `¡qué rumana es la obra!` Cuando se enteraron que era mía me odiaron profundamente Por otra parte, nunca me he sentido director; más bien soy ilustrador de mis obras, aunque como crítico estoy en contra de la ilustración" Sobre la afirmación de que el crítico es un creador frustrado, De Ita considera: "Los grandes críticos tienen todo menos frustración Si pensamos en gente de la altura de George Steiner, es más creador que muchos autodenominados así Depende de cada crítico Quizá algunos sí lo hayan hecho por frustración de no llegar a ser autores, pero la crítica exige un sentido de reflexión, de creación, de información, de formación intelectual, de sensibilidad, como la creación artística "Un verdadero crítico es aquel que desmenuza, que propone, que crea una corriente literaria, que se apoya en valores artísticos Cuando la crítica se ejerce con esa conciencia, no hay ninguna frustración La frustración viene cuando de verdad no tuviste éxito y ejerces la crítica con mala leche, pero si no, es un terreno intelectual arduo"

Comentarios