Murió el sacerdote Antonio Roqueñí, crítico de la Iglesia católica

viernes, 1 de diciembre de 2006
México, D F, 30 de noviembre (apro)- El sacerdote Antonio Roqueñí Ornelas, uno de los principales especialistas en derecho canónico del país y uno de las voces más críticas de la Iglesia católica, falleció ayer, a los 72 años de edad, víctima de enfisema pulmonar Roqueñí siempre puso sus conocimientos de derecho canónico al servicio de las víctimas y perseguidos de la jerarquía eclesiástica, lo cual le creó fuertes enemistades al interior de la Iglesia "El principal mérito del padre Roqueñí fue su valentía para señalar los abusos no sólo de la jerarquía mexicana, sino también de la curia vaticana Fue un verdadero ombudsman eclesiástico", considera Fred Álvarez, especialista en asuntos religiosos Y señala que Roqueñí llegó a enfrentarse inclusive con Joseph Ratzinger, antes de que éste se convirtiera en el Papa Benedicto XVI, cuando todavía estaba a cargo de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe e intentaba sancionar a religiosos mexicanos por cuestiones doctrinales "No hay ningún otro sacerdote en el país que haya tenido esa valentía Fue crítico de la Iglesia, perteneciendo a ella Siempre vivió al límite", agrega Fred Álvarez Una de las últimas defensas canónicas del padre Roqueñí fue la que hizo a las víctimas del padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo Anteriormente, en los años 90, Roqueñí defendió al entonces obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, quien en ese tiempo tenía serias acusaciones en el Vaticano por supuestos desvíos pastorales y teológicos Esas acusaciones contra Samuel Ruiz provenían, sobre todo, del entonces Nuncio apostólico en México, Jerónimo Prigione, quien a toda costa quería removerlo de San Cristóbal de las Casas, durante el conflicto chiapaneco En 1994, y a nombre de un sector del clero, Roqueñí acudió a la nunciatura apostólica para decirle personalmente a Prigione que era una persona ´non grata´ y que lo mejor era que abandonara el país Roqueñí también jugó un papel clave en las reformas constitucionales que dieron personalidad jurídica a las Iglesias, aunque siempre consideró que dichas reformas --implementadas en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari-- "quedaron cortas" El sacerdote estudió primero derecho en la UNAM, en los años cincuentas, donde fue compañero de estudios de Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, y del ministro Mariano Azuela Se doctoró en derecho en la Universidad de Navarra, España El derecho canónico lo estudió en Roma En esa disciplina obtuvo su doctorado en la Universidad Pontificia de Santo Tomás Roqueñí fue presidente del Tribunal Eclesiástico de la arquidiócesis de México cuando el cardenal Ernesto Corripio Ahumada estaba al frente de esa circunscripción eclesiástica En sus últimos días, Roqueñí asesoraba a congregaciones religiosas, así como al Montepío Luz Savignon Hoy, sus restos fueron incinerados y enviados a Pachuca, Hidalgo, donde nació en 1934

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