EU: La causa de Elvira

lunes, 11 de diciembre de 2006 · 01:00
San Diego, Cal , 11 de diciembre (apro)- Con unos fuertes golpes en la puerta de su departamento empezó la pesadilla para Elvira Arellano y su hijo Saúl, entonces de cuatro años de edad Eran las 8 de la mañana del 10 de diciembre de 2002, cuando media docena de agentes federales llegó hasta su casa en el barrio de Pielsen, en Chicago "Al principio pensé que estaban investigando algún delito ocurrido en la zona, pero cuando me empezaron a hacer preguntas, inmediatamente me di cuenta de que algo andaba mal", cuenta en entrevista con Apro Elvira Arellano ?originaria de San Miguel Curahuango, municipio de Maravatío, Michoacán? llegó en 1997 a Estados Unidos, después de tres intentos de cruzar la frontera Primero vivió con unos familiares en Washington Allí nació su hijo Saúl Cuando éste tenía un año, se mudó a Chicago Ahí trabajaba como empleada de limpieza en el aeropuerto O?Hara de la ciudad Fue detenida en 2002 y la justicia estadunidense inició su proceso de deportación Su caso parece similar al de miles de inmigrantes indocumentados Sin embargo, ha llamado la atención por un hecho: para impedir su deportación y la eventual separación de su hijo (que por nacimiento es ciudadano estadunidense), Elvira se refugió en la Iglesia Metodista Unida "Adalberto", declarada como "santuario" de inmigrantes indocumentados por su pastor Walter L Coleman Desde entonces Elvira se encuentra en el centro de una polémica sobre el derecho legal y ético de la policía para ingresar a un edificio religioso y arrestar ?en contra de la opinión de la autoridad de dicha iglesia-- a una persona allí refugiada Elvira vive en ésta iglesia desde hace cuatro meses y desde allí inició una lucha que es apoyada por abogados, activistas de derechos humanos, líderes de comunidades hispanas y legisladores de Estados Unidos y de México "¿Quien más vive aquí? ¿Dónde están sus identificaciones? ¿Tiene algún arma?", preguntaron a Elvira los agentes estadunidenses el día que la detuvieron También "me preguntaron si entendía lo que estaba ocurriendo, y les dije que si Había escuchado en la televisión que había habido redadas de trabajadores de los aeropuertos en otros estados" En efecto, ese día agentes federales realizaron operativos en aeropuertos y zonas "sensibles" en prevención de ataques terroristas Como la mayoría de los trabajadores indocumentados arrestados, Arellano fue acusada de haber obtenido permiso de forma fraudulenta para ingresar a zonas restringidas del aeropuerto, un delito federal que se penaliza hasta con cinco años de cárcel y una multa de 250 mil dólares Pero su preocupación inmediata era su hijo Le dijeron que iba a quedar en custodia del Departamento de Servicios Infantiles de Chicago "Yo les dije que no, que no lo iba a permitir Les levanté la voz y les dije que mi hijo se iba a ir conmigo", cuenta Logró finalmente que los agentes accedieran a que el menor se quedara con su niñera Los agentes la llevaron al centro de detención del Servicio de Migración en Broadview, al oeste de Chicago Ahí fue interrogada Después fue transportada a una corte federal, donde se encontró con otros tres trabajadores del aeropuerto que habían corrido la misma suerte de ella Un juez les leyó sus derechos y le asignó a cada uno un abogado defensor A través de un intérprete, les leyeron los cargos en su contra Elvira quedó libre con una fianza de 4 mil 500 dólares, pero el proceso legal en su contra continuó Chicagolandia Las detenciones en diciembre de 2002 fueron la culminación de un año de revisión meticulosa de más de 80 mil expedientes de empleados aeroportuarios El Servicio de Inmigración revisó sus estatus legales y el FBI investigó la autenticidad de sus números de Seguro Social y sus eventuales antecedentes penales El arresto de Elvira, entonces de 27 años de edad, fue parte de la operación Cielos de Chicagolandia, uno de varios operativos realizados con el fin de descubrir la forma en que operaron los terroristas que secuestraron los aviones el 11 de septiembre de 2001 "Nuestra respuesta contra el terrorismo será crear toda una red de prevención en la que estaremos trabajando todas las agencias de justicia del país", dijo el entonces procurador general, John Ashcroft, durante el inicio de esos operativos en abril de 2002 "Habrá cero tolerancia en cualquier aspecto que ponga en peligro la seguridad de los aeropuertos nacionales", advirtió Pero publicaciones locales que revisaron los archivos del operativo de Chicago llegaron a la conclusión de que los agentes federales dirigieron sus esfuerzos exclusivamente a detectar trabajadores indocumentados La mayoría de los acusados había obtenido números de Seguro Social falsos Otros eran ciudadanos estadunidenses que habían ocultado en sus solicitudes delitos previos La mayoría de los arrestados del aeropuerto de Chicago eran trabajadores de limpieza, empleados de cocina, cargadores de equipaje y chóferes En total, fueron arrestados 45 empleados Las autoridades levantaron cargos criminales contra 24 de ellos Dos, al parecer, habían vuelto a entrar al país ilegalmente después de haber sido deportados Los otros 22 fueron acusados de utilizar información falsa en sus solicitudes de empleo que les permitía portar gafetes de seguridad y, por tanto, tener acceso a áreas restringidas del aeropuerto Uno de ellos era Elvira Al final de los operativos policiacos, Patrick J Fitzgerald, de la Fiscalía Federal del Distrito Norte de Illinois, dijo, en conferencia de prensa, que "ahora tenemos aeropuertos más seguros porque sabemos quien trabaja en ellos" A pesar de la necesidad de dar seguridad a los aeropuertos, todo el mundo estuvo de acuerdo en algo: Elvira Arellano no era una terrorista ni mucho menos una amenaza para la seguridad nacional El gran delito de Elvira fue utilizar un número falso de seguro social para trabajar Con su empleo de tiempo parcial en el aeropuerto O?Hara, limpiando aviones procedentes de México, apenas podía pagar la renta y sostener a su hijo Por eso, durante el día también limpiaba casas Pero eso no le valió de nada Su proceso legal en su contra no se detuvo "Fue entonces que decidí no callarme", dice Activismo político En efecto, a partir de ese momento, Elvira se convirtió en activista a favor de los derechos de los inmigrantes de origen latino Se afilió al Centro sin Fronteras Realizó colectas, asistió a asambleas y participó en la organización de las multitudinarias marchas de latinos que, en abril y mayo pasados, sacudieron Chicago y otras ciudades de Estados Unidos En varias de ellas fue incluso una de las principales oradoras "Decidí que tenía que luchar por mí y por millones de personas que, como yo, lo único que buscan es una oportunidad para trabajar y salir adelante", dice Pero el tiempo iba en su contra Después de una larga batalla legal, un juez federal determinó su deportación definitiva el 15 del agosto de 2006 No había mucho qué hacer y era el momento de tomar una decisión Recordó que, en los años 80, numerosas iglesias en California se habían convertido en santuarios para decenas de centroamericanos que venían huyendo de las guerras en sus países Tres días antes de que se venciera la fecha para ser deportada, habló con el pastor Walter L Coleman En principio, éste le dijo que podría irse a México y desde allá seguir luchando Ella le pidió una última oportunidad Un día antes de que se venciera el plazo, Coleman le dijo que tenía que ir a la iglesia, pues había organizado una conferencia de prensa en la que declararía a su iglesia como santuario de inmigrantes y que allí podría refugiarse "Nos venimos con lo que traíamos puesto, algunos documentos y mi computadora Todo lo demás lo perdimos", comenta La declaración de esta iglesia metodista como santuario, provocó polémica La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado en el que señala que no existe ninguna ley en Estados Unidos que le impida al gobierno federal arrestar a alguien que esté refugiado en una iglesia "La señora Arellano está violando la ley abiertamente y tendrá que afrontar la consecuencia de no haberse presentado ante las autoridades de migración", dijo Gail Montenegro, portavoz de la dependencia "La vamos a arrestar y deportar, como lo dice la ley, en el tiempo y en el lugar apropiado", advirtió Pero las autoridades migratorias se vieron enfrentadas por la simpatía que en la opinión pública despertó Elvira y su causa Intensa actividad En estos cuatro meses que ha estado refugiada en la iglesia, los días transcurren como en un remolino, en cuyo centro está el debate nacional por una reforma migratoria que beneficie a 12 millones de indocumentados que se calcula viven en Estados Unidos "Todo el día estoy contestando llamadas, enviando correos electrónicos, hablando en estaciones de radio de Estados Unidos Hay muchísimo interés por mi caso, pero no porque sea yo, sino porque mi esfuerzo representa la lucha que están haciendo miles de personas en todo el país", comenta Ha sido tanta la controversia que ha generado su refugio, que la revista Latina, de circulación nacional, la consideró para su edición especial de las 15 mujeres más sorprendentes de 2006 La revista Time, por su lado, informó que le dedicará una página completa en su edición de diciembre "No me siento famosa, más bien, me doy cuenta que el objetivo de divulgar nuestra situación, la mía, la de mi hijo, y la de los inmigrantes indocumentados, se está cumpliendo Eso es lo más importante", añade Pero no sólo los medios impresos han contribuido a difundir su mensaje Su hijo Saúl, de 7 años de edad, se ha convertido también en el principal promotor de su causa y de la de los indocumentados Desde que su mamá se encuentra refugiada, ha ido a la Casa Blanca en dos ocasiones, la última de ellas el 3 de octubre pasado y recibido el apoyo de numerosos legisladores estadunidenses El pasado 14 de noviembre, Saúl Arellano viajó a la Ciudad de México Se presentó en el Palacio Legislativo de San Lázaro Ese día, los legisladores mexicanos aprobaron una resolución que pide a Estados Unidos suspender la deportación de su madre y de otros padres, cuyos hijos son ciudadanos estadunidenses Algunos académicos calculan que hay por lo menos 49 millones de niños estadunidenses cuyos padres son indocumentados y que, en un momento dado, podrían enfrentar el mismo caso de Saúl "Cuando Saúl viaja me dan muchos nervios porque no puedo acompañarlo Entonces tengo que seguirlo a través de las noticias (?) Ahora que fue a México, me dio mucho miedo, porque él es muy inquieto y se distrae fácilmente con los juguetes Le dije que guardara bien su cartera y que cuidara mucho su dinero Le di 80 dólares para el viaje No tenía más", dice

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