El terremoto Ségolène

domingo, 3 de diciembre de 2006
Bella, seductora, Ségolène Royal, candidata del Partido Socialista de Francia a la presidencia, aprovecha su imagen para posicionarse en los medios de comunicación sin ceder en sus convicciones de justicia social Obsesionada por recoger las inquietudes populares, se muestra intransigente a la hora de tomar decisiones Independiente, imprevisible, iconoclasta, Royal tiene desubicada a la clase política de su país, al tiempo que gana adeptos para su causa Su reto: arrebatar el poder a la derecha y sacar a Francia del marasmo social, económico y moral en el que se encuentra PARÍS- "Si hacen bien lo que les propongo, si me hacen llegar todo lo que oyen de los franceses, de su inteligencia colectiva, para que yo pueda afinar mejor las cosas en tiempo real; si cumplen todo eso, entonces sí los llevaré hacia la victoria?" Esas frases tan alejadas de la tradicional retórica política, dichas con una mezcla de malicia y autoridad, son emblemáticas en Ségolène Royal Las expresó casi al final del discurso de 45 minutos que pronunció ante el congreso extraordinario del Partido Socialista francés (PS), convocado el pasado 26 de noviembre con el propósito de designarla candidata a las elecciones presidenciales de 2007 Los mil 500 miembros del PS reunidos en la Mutualité, célebre sala parisina de reuniones políticas, escucharon esas frases extrañas con suma atención Para todos los integrantes de las distintas corrientes del partido quedó claro que eran frases clave Con voz serena y mirada intransigente, Royal puso las cartas sobre la mesa: la campaña presidencial de los socialistas se realizará con la participación de todos, pero bajo su dirección, con su ritmo y a su modo Esa campaña tendrá que ser ampliamente "participativa y descentralizada" Eso implicará probablemente modificar el programa ya elaborado por el partido y "enriquecerlo" con demandas de los ciudadanos franceses que serán consultados a lo largo de las próximas semanas Sentados en las primeras filas de la sala de la Mutualité, los jerarcas del partido, los llamados "elefantes" ?entre los cuales destacaban sus contrincantes más despiadados, Laurent Fabius y Dominique Strauss Kahn?, la miraban casi imperturbables Les fue difícil, sin embargo, aguantar ese nuevo golpe a su hegemonía Desde hace un año van perdiendo una tras otra las batallas contra el terremoto político que significa Ségolène, contra esa irrupción de las exigencias ciudadanas que pretenden defender, pero que, por lo general, no saben escuchar No vieron llegar el segolenismo Cuando lo vislumbraron, lo despreciaron Cuando midieron su peligro y buscaron contrarrestarlo, lo hicieron en forma tan torcida y a veces tan machista que lo reforzaron Resultado: el pasado 16 de noviembre, 80% de los 220 mil militantes del PS se movilizaron para participar en las primarias de ese partido y casi 61% de ellos se inclinaron por Ségolène Royal Fue en las organizaciones de provincia del PS donde obtuvo más votos Numerosos analistas hablan de una fuerte advertencia enviada por los militantes, cuadros y responsables socialistas de todas las regiones del país a su "dirección elitista" parisina Varios hablan inclusive de rebelión Como quiera que sea, hoy Ségolène Royal se ha convertido en una poderosa "máquina" política, la única capaz de enfrentar a cualquier candidato de derecha, incluyendo a Nicolas Sarkozy, el más temible de todos Incluso, gracias a ella el PS tiene de nuevo eco en parte del electorado que en los últimos 15 años votó a favor del partido de la ultraderecha, el Frente Nacional Su victoria aplastante del pasado 16 de noviembre le da derecho y fuerza para seguir imponiendo su manera totalmente iconoclasta de hacer política, de burlarse de los dogmas y los tabúes, de innovar, explorar, intentar, equivocarse, corregirse, transgredir, causar polémica, sembrar malestar, dejar de lado temas tradicionales de la izquierda, darse el derecho de reapropiarse de temas monopolizados por la derecha, desubicar a todo el espectro político galo ?desde la ultraderecha hasta la ultraizquierda? y a la mayor parte de la intelligentsia parisina Insumisión ¿Quién es Ségolène Royal? ¿Cuál es su tra-yectoria? ¿Cuáles son sus convicciones? ¿Cómo explicar el fulgurante fenómeno político que encarna y que deja atónitos a los más sesudos expertos franceses? ¿Es tan sólo un espejismo? ¿Es el espejo en el que se refleja la Francia cada vez más compleja y contradictoria del principio del siglo XXI? ¿Es una esperanza real de cambio para una amplia franja de la población cada vez más angustiada, sacudida por brotes esporádicos de violencia, rebeldía, furor, inconformidad? Desde hace casi un año estas preguntas desencadenan debates cuya virulencia se va agudizando conforme se acercan los comicios presidenciales programados para abril y mayo de 2007 Fue en Dakar, capital de Senegal, donde nació Marie-Ségolène Royal, el 22 de septiembre de 1953 Su padre, Jacques Royal, era oficial del ejército francés Un hombre rígido, severo, frío Su madre, Hélène, desbordaba imaginación y era abnegada Una pareja dispareja apegada a un catolicismo conservador y a tradiciones provincianas Jacques y Hélène tuvieron ocho hijos en nueve años Marie-Ségolène fue la cuarta Después de África, el padre sirvió en Martinica, adonde se mudó toda la familia Luego el coronel Royal fue enviado a Argelia al final de la guerra de liberación de ese país Poco se sabe sobre ese período En 1964 Jacques Royal dejó las fuerzas armadas Opuesto a la independencia de Argelia, consideraba que De Gaulle era un traidor Decidió regresar a Francia para vivir en Chamagne, el pueblo paterno de 400 habitantes, ubicado en la región oriental de los Vosgos Instaló a su familia en un antiguo caserón de tres pisos, helado durante los largos meses de invierno Se lanzó como representante comercial Viajaba a menudo Ganaba decentemente su vida, pero gastaba con discreción En términos materiales, los hijos Royal tuvieron sólo lo estrictamente necesario; en lo afectivo, les faltó ternura y calor humano Todos quedaron profundamente marcados por esa adolescencia glacial Marie-Ségolène habló públicamente de ella, años más tarde, para explicar la génesis de sus convicciones feministas y políticas La casa familiar se parecía a un cuartel: coerción física y moral, disciplina marcial, castigos y enojos del padre que a menudo tenía un látigo al alcance de la mano Todos los domingos la familia Royal iba a misa El excoronel sólo se interesaba por el futuro de los cinco varones El destino de las tres hijas era casarse Las dos mayores obedecieron Marie-Ségolène no "Mi padre siempre nos dio a entender a mis hermanas y a mí que éramos seres inferiores", comentó la candidata presidencial Nunca se opuso frontalmente a su progenitor No era su temperamento ni se lo permitía la correlación de fuerzas con el exoficial Lo interiorizó todo: insumisión, deseo de escapar a la fatalidad del supuesto destino femenino, fe absoluta en la necesidad de estudiar para forjarse su propio futuro, condena de la violencia masculina y de la sumisión femenina, rechazo de la "mochería" ?mas no de la espiritualidad?, de los "principios rancios" de la derecha estrecha y patriotera En varias oportunidades Marie-Ségo-lène recalcó que los años austeros de su adolescencia, lejos de traumatizarla, la ayudaron a estructurarse como ser pensante y a forjar ese temple que impresiona a todo el mundo Esos años difíciles explican también la fuerza de las ideas y los valores que hoy defiende La salvación de Marie-Ségolène fue su inscripción, en 1968, en un internado religioso de Epinal (este de Francia), donde acabó sus estudios de secundaria Salirse de casa era su aspiración más inmediata Su liberación continuó en la Universidad de Nancy (también en el este de Francia), donde se graduó en ciencias económicas y ciencias políticas Finalmente, en 1978 llegó a París Cam-bio su nombre: se quedó sólo con Ségolène Ingresó en la famosa Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la inmensa mayoría de los altos funcionarios, tecnócratas y gobernantes del país Afianzó sus convicciones feministas sin pertenecer a ninguno de los numerosos grupos muy activos de la época En cambio, se inscribió en el PS En la ENA conoció a François Hollande, hoy secretario general del PS, con quien vive en unión libre y con quien tuvo cuatro hijos Hollande encabezaba la corriente de izquierda de los estudiantes de la escuela; Dominique de Villepin, actual primer ministro, dirigía la de la derecha Varios responsables socialistas y personajes independientes del círculo más cercano de la candidata presidencial fueron sus condiscípulos en la ENA Ségolène nunca hubiera podido llegar a París sin el terremoto familiar causado por su madre En 1972, Hélène, la sumisa, tiró la puerta de la casa de Chamagne Los ocho hijos se solidarizaron con ella El excoronel quiso olvidarse para siempre de todos Ségolène lo demandó judicialmente para exigir el pago de la pensión que debía a su mujer y el pago de sus propios estudios Tenía 19 años Ganó ese pleito judicial totalmente inédito en la época Sólo dos hijos siguieron viendo al padre, quien murió de cáncer en 1981 En 1982, Jacques Attali, entonces emi- nencia gris de François Mitterrand, flamante jefe de Estado socialista, integró a Hollande y a Ségolène en su equipo de asesores presidenciales Hollande se quedó un año en el puesto Ségolène seis A lo largo de todo ese tiempo, instalada en una pequeña oficina del Palacio del Eliseo, Ségolène observó a Mitterrand, radiografió las entrañas del poder, apuntó éxitos y fracasos de unos y otros Vivió con tenacidad y discreción ese intensivo aprendizaje político Su tarea era escribir análisis sobre temas ligados a la salud, el medio ambiente y la juventud Fue la primera en llamar la atención de Mitterrand sobre el sida Cuenta Ségolène: "Cada día enviaba a François Mitterrand una nota sobre algo que me llamaba la atención: evolución demográfica, problemas de salud pública, mujeres golpeadas (?) Sé que yo era la única en hacerle llegar ese tipo de información" El presidente empezó a apreciarla y a confiarle misiones específicas El recurso del método Desde sus primeros pasos políticos Ségo-lène entendió la necesidad imperiosa de "estar a la escucha" Con el paso del tiempo se ha dotado de múltiples estetoscopios ?internet y su sitio web son los últimos y los más modernos? que la informan de todas las palpitaciones que ocurren en el país Explica que a partir de ellos actúa y no con base en teorías prestablecidas o principios ideológicos rígidos Insiste en la necesidad de reflexionar y decidir a partir de la experiencia vivida, de lo concreto, de lo empírico Le parece capital partir del microcosmos para llegar después a lo general, al concepto, al macrocosmos, respetando siempre valores esenciales, entre los cuales destacan equidad, responsabilidad y sobre todo "orden justo", su lema de campaña La estrepitosa derrota del PS en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en abril de 2002 confirmó a Ségolène su convicción de que su partido, encabezado por Lionel Jospin, había pecado de autismo al no tomar en serio los informes alarmantes sobre el desasosiego de gran parte del electorado francés Los detractores de Ségolène, de derecha e izquierda, afirman que "su obsesión por la opinión pública" la lleva a ser "oportunista, demagoga e inclusive populista" Sus asesores rechazan estas acusaciones Explica uno de ellos a la corresponsal: "La forma de actuar de Ségolène trastorna el juego político En nuestro país los políticos, los expertos y los tecnócratas, formados todos en el mismo molde, así como los llamados ?líderes de opinión? que dominan los medios masivos de comunicación, pretenden ser los únicos en ?saber? lo que necesitan los franceses Este sistema es eminentemente centralizado y vertical París está en el centro de todo y un puñado de seudopropietarios del ?saber? monopoliza el poder "El discurso de Ségolène pulveriza todo eso Es absolutamente sincera y muy seria cuando afirma que cada ciudadano es experto en su propia vida Poner la experiencia de los franceses en el centro del debate político es una manera de reinventar la democracia" Precisa: "El método de Ségolène se aplica en dos tiempos Primero, ella recoge lo que llama la inteligencia colectiva sobre un tema dado; esa es la fase horizontal Luego, madura su decisión Interviene entonces la fase vertical La decisión tomada tiene que ser aplicada a como dé lugar No se retrocede Se buscan todos los medios posibles para lograr el objetivo y además se debe actuar con suma velocidad" Esta mezcla de atención a los demás e intransigencia en realizar lo decidido, exaspera, desorienta, fascina Adversarios y admiradores de la candidata presidencial lo reconocen al unísono para oponerse a ella o para apoyarla: Ségolène es aparte, distinta, imprevisible Su itinerario político es totalmente atípico Además de ser la primera mujer en la historia de Francia que tiene posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, es también la primera candidata del PS que creció sola, independiente de las corrientes internas del partido Por supuesto, el apoyo de su compañero Hollande, secretario general del PS, tuvo su importancia Pero estos lazos íntimos no siempre jugaron a su favor Por el contrario Fue en 1988 cuando Ségolène entendió que sólo podría abrirse espacio político en el partido enfrentando el reto del sufragio popular Pidió a Mitterrand que la ayudara a participar en las elecciones legislativas El presidente le propuso en el último minuto remplazar a un candidato que acababa de desistir La novata se lanzó en Les Deux Sèvres, departamento administrativo ubicado en la región de Poitou Charente (oeste de Francia), donde nadie la conocía Batalló con energía Día tras día recorrió esa zona rural, habló con los campesinos y acabó venciendo a su contrincante, bien posicionado en el área? Mitterrand quedó admirado Telegénica De 1992 a 1993 Ségolène se desempeñó como ministra del Medio Ambiente Luego, de junio de 1997 a marzo de 2000, fue ministra adjunta para la Enseñanza Escolar De marzo de 2000 a mayo de 2002 le tocó asumir las responsabilidades de ministra adjunta para la Familia y la Infancia Ninguno de estos puestos fue de primer rango Siempre Ségolène estuvo bajo las órdenes de ministros destacados que le fueron a menudo hostiles Pero transformó sus responsabilidades relativamente menores en trampolines políticos ¿Cómo lo logro? Buscó solucionar problemas concretos y cotidianos de sus conciudadanos nunca abordados por sus antecesores, quienes los calificaban de "problemas de sociedad intranscendentes" Provocó también polémicas sobre temas espinosos Y siempre se las arregló para dar una publicidad máxima a sus iniciativas Perfectamente consciente de actuar en un mundo dominado por la imagen, Ségolène, más telegénica que el conjunto de sus homólogos y homólogas de derecha e izquierda, manejó mejor que nadie el impacto de su belleza, a la vez familiar y distante, de su capacidad para seducir sin ser vulgarmente seductora Usó también muchísimo su imagen de madre superactiva En 1992 asumió su responsabilidad de ministra estando embarazada, tomó algunas semanas para parir e invitó a fotógrafos y camarógrafos para que la visitaran en el hospital Esa escenificación de su vida privada creó fricciones con Hollande, generó debates en Francia y afianzó su notoriedad como una mujer política distinta Sus batallas más famosas y mediáticas fueron contra la pedofilia, la prostitución de menores de edad, todas las formas de violencia sexual; la extorsión entre escolares en liceos y colegios y las novatadas, particularmente cruentas en los centros de enseñanza superior Crearon fuertes controversias en los rangos de la izquierda sus cruzadas contra la violencia en la televisión y el uso de imágenes degradantes de la mujer en la publicidad Fue a partir de ese momento que se empezó a hablar del "moralismo de derecha" de la ministra socialista En cambio, Ségolène conmocionó a la derecha y escandalizó a la Iglesia católica al pedir que las trabajadoras sociales de las escuelas secundarias entregaran "la píldora del día siguiente" a adolescentes que tuvieran como mínimo 14 años de edad Fue sin embargo en marzo de 2004 cuando creció su fama de forma exponencial, al ser electa presidenta de la región Poitou Charentes, un puesto equivalente al de gobernador del Estado en México Dos años después de la derrota socialista en las elecciones presidenciales, el PS reconquistó el poder en numerosas regiones, pero la victoria de Ségolène fue particularmente espectacular La razón: Poitou Charentes era desde hace años el feudo del entonces primer ministro de derecha, Jean-Pierre Rafarin Sus adversarios regionales denuncian el contraste entre su apego a la democracia participativa y su forma "demasiado autoritaria" de gobernar Sus partidarios recalcan que dedicó la mitad del presupuesto de la región a la capacitación, el aprendizaje, la educación, la enseñanza superior y la investigación Según explica la misma Ségolène, educar y multiplicar las oportunidades laborales para sus conciudadanos es su prioridad absoluta Buscó demostrarlo en su región y ahora lo repite en su campaña presidencial La mayoría de los biógrafos de Ségolène ?recientemente se publicaron numerosos libros sobre ella? afirman que su triunfo inesperado en 2004 le dio alas y que fue desde ese momento que empezó a soñar con la presidencia del país Otros consideran que su ambición nació mucho antes En todo caso, fue a finales de 2005 que Ségolène hizo pública su intención de competir para la candidatura presidencial del PS Los estados mayores políticos de derecha e izquierda no la tomaron en serio Tampoco lo hizo su compañero Hollande Como secretario general del PS, era el candidato natural a la presidencia y no escondía esa aspiración Gran parte de electorado de izquierda, en cambio, consideró a esa mujer independiente, mucho mas atraída por la socialdemocracia sueca que por la francesa, interesada por algunos logros del gobierno británico de Blair contra el desempleo y muy crítica de los estragos sociales provocados por la mundialización neoliberal, como la única capaz de emprender una renovación a fondo del partido En menos de un año más de 70 mil personas se inscribieron en el PS, muchos de ellos a través de internet Paralelamente, amplios sectores de la población francesa empezaron a mirar con agrado y simpatía a esta socialista atípica Todos los medios masivos de comunicación se apoderaron del personaje en forma paradójica Les apeteció un "producto periodístico rentable" ?una eventual primera presidenta de la Republica con físico de estrella de cine y personalidad fuera de las normas?, al tiempo que se burlaron de su forma inédita de hacer política y de su "indefinición ideológica" Como quiera que sea, sus cualidades, su carisma, la calculada imprecisión de su embrionario programa político, la esclerosis de la clase política gala, la suma de las crecientes frustraciones de numerosos franceses y su deseo de cambio, la contradictoria dinámica de la sociedad de la imagen impusieron a Ségolène Royal Falta ver como resistirá a la implacable campaña electoral de la derecha dispuesta a todo con tal de mantenerse en el poder, sobre todo si la representa Nicolas Sarkozy, el actual primer ministro y candidato de la Unión por un Movimiento Popular Y falta ver si, en caso de ser electa, podrá sacar a Francia del marasmo social, económico y moral en el que se encuentra ?

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