Ejecutan a los jefes policiacos de Sabinas y Garza García

martes, 14 de febrero de 2006
* Los crímenes se produjeron con horas de diferencia; uno tenía menos de un mes como director de la policía Monterrey, N L, 13 de febrero (apro)- Con horas de diferencia, fueron ejecutados en esta entidad los jefes policíacos de los municipios de Sabinas y San Pedro Garza García El primero fue levantado fuera de la Presidencia Municipal y, más tarde, fue encontrado muerto a la orilla de una carretera, mientras que el segundo, fue acribillado cuando conducía su camioneta por la vía pública El cadáver de Javier García Rodríguez, quien apenas el pasado 18 de enero fuera nombrado Secretario de Seguridad Pública y Vialidad de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, fue descubierto alrededor de las cuatro de la tarde Unas horas después, Héctor Ayala Moreno, director de Policía de San Pedro Garza García, fue acribillado por sicarios que viajaban en un auto Los pistoleros le dieron alcance cuando conducía su camioneta Durango por el boulevard Díaz Ordaz entre el puente El Obispo y el puente Santa Bárbara, en los límites entre esta ciudad y San Pedro En menos de dos semanas se han registrado cinco ejecuciones en esta entidad, todas con características de haber sido cometidas por grupos del crimen organizado El cuerpo del jefe policial de Sabinas fue encontrado abandonado a la orilla de la carretera que conduce a Parás, a unos cinco kilómetros de Sabinas; tenía los brazos atados a la espalda y un balazo en la nuca De acuerdo con la versión de las autoridades, García Rodríguez fue secuestrado frente al Palacio Municipal de Sabinas por sujetos que viajaban en dos camionetas de color negro García Rodríguez había tomado recientemente posesión de ese cargo en sustitución de Juan Luis Serna, quien renunció para unirse a la campaña de un candidato a la alcaldía de este municipio, que es gobernado por el priista Leopoldo González La ejecución de Héctor Ayala ocurrió aproximadamente a las 19:00 horas, según los reportes policíacos Su cuerpo tenía un disparo en el cuello, mientras que su vehículo presentaba, por lo menos, ocho disparos en ambas puertas y los vidrios destrozados Tras el ataque de los sicarios, Ayala estrelló su vehículo contra otros que estaban estacionados en la calle

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