Mensajes de ida y vuelta

jueves, 2 de febrero de 2006
México, D F, 1 de febrero (apro)- El lunes 30 de enero, Joaquín López Dóriga entrevistó en el noticiero estelar de Televisa al candidato de la coalición "Por el bien de todos", Andrés Manuel López Obrador Las expectativas en los medios impresos iban desde el canto victorioso de los antílopez de La Crónica, en el sentido de que el conductor haría pedazos a un candidato acostumbrado a la complacencia de su recién estrenado programa propagandístico en Televisión Azteca, hasta el optimismo, un tanto profesional de Federico Arreola desde su espacio en Milenio Diario, donde aprovechó para anunciar la presentación de "su gallo" La noche llegó López Dóriga iba corto de tiempo y cumplió con informar que la entrevista formaba parte de un ciclo de presentaciones de los candidatos y que seguían un orden Entonces hablaron de López a López Es decir, López Dóriga investido del sacerdocio televisivo y televiso, mientras que López Obrador se esforzaba por darle a sus respuestas la solidez y la grisura correspondientes a un discurso cuasi presidencial Sin pretenderlo, las preguntas del conductor del noticiero, que en una lectura inicial, parecían retadoras, al paso de los minutos fueron dando al candidato magníficas oportunidades para responder a los principales infundios que circulan en los medios Así, López, el político, habló de todo lo que ha hablado siempre Nada nuevo, salvo sus respuestas a los toritos de la izquierda irredimible (aborto, eutanasia, matrimonios gay, relaciones con la Iglesia) Más importante fue que le asignara importantes cargos virtuales a Juan Ramón de la Fuente y a José María Pérez Gay, un guiño a grupos que podrían simpatizar más con él si no fuera por el manifiesto antiintelectualismo que López Obrador trae arraigado como buen político Y Pérez Gay, por cierto, sensible pérdida para los antílopez Como espectador, la entrevista me gustó por las variaciones anímicas que se abrieron paso entre el interrogatorio policial de López Dóriga, incluida su sorna ya forzada con la que el conductor le comentó a su entrevistado, sin importarle que en ese momento estuviera respondiendo su anterior pregunta: "Bueno, también puede comprometerse a eso, ¿no? Qué más le da" Además, estuvo a punto de simpatizarme tanto cinismo cuando el López de Televisa pasó de la pregunta al señalamiento directo de que "en México, la victimización es redituable" y que el candidato la había utilizado para hacerse popular No me estoy haciendo la víctima, fui víctima de un intento de desafuero ilegal, respondió el político López Sin embargo, un López Dóriga tan apegado al guión que leía las preguntas alzó la voz para prácticamente quejarse ante López Obrador y el público: "Hace seis años Vicente Fox mandó a Jorge castañeda a ?bajar? a Televisa ¿Usted mandará a alguien para hacer ese trabajo sucio?" Como sin querer enterarse de qué hablaba el conductor ni tomar responsabilidad alguna ante esa evidente victimización corporativa, el candidato se limitó a reiterar su respeto a la libertad de expresión Y no creo que ese recurso le haya redituado mucho a Televisa, porque Fox ya está de capa caída y ese poder mediático no podrá jactarse de ninguna actitud crítica hacia el inmovilismo presidencial en los temas básicos de la agenda nacional El otro momento desafortunado de López Dóriga fue cuando se hizo eco de Felipe Calderón: "¿Por qué rehuye el debate?" Digo que se hizo eco, porque en los medios, más que en la política, forma es fondo López Obrador contestó la perogrullada que todos simulan ignorar: es parte de su estrategia y debatirá cuando a él le convenga Ahí mismo le citó a López Dóriga el debate en el cual desplumó al Exjefe Diego y López el de Televisa ya se había encargado de señalar que también ha polemizado con el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con Vicente Fox, el secretario de Hacienda y el gobernador del Banco de México Al presenciar el acribillamiento de palabras pronunciadas a medias de López Dóriga, muy dueño de su escenario y del índice levantado, reparé en que el conductor estaba fabricando un producto noticioso y no llamaba al verdadero y necesario debate, porque ni él ni los demás funcionarios del reino televisivo suelen debatir en serio fuera del set Ahí donde las actrices enseñan las nalgas y ocultan el contrato, a los conductores de noticias se les toma en serio como analistas y se les inventa una autoridad moral de uso efímero mientras sean la voz de la empresa Esos son los medios que se pretenden meros reflejantes de la realidad y esa la transparencia que predica parte de la iniciativa privada Como no había tiempo ni oportunidad para explicaciones serias, lo mejor del interrogatorio que habilitó López Dóriga transcurrió en un nivel de lectura secundario, y justo a ello se refirió el candidato cuando el autovictimizado representante de Televisa le reprochó al candidato que tuviera entrevistas "a modo" en su programa de Televisión Azteca Su respuesta puso en la mesa todo el contenido críptico: "Me gustan más como acá donde hay mensajes de ida y vuelta" "Allá estuvo barato", dijo, sin mencionar las trabas que puso Televisa a la transmisión directa de su protesta como candidato de la coalición "Por el bien de todos", en contraste con el despliegue que otorgó a Calderón Más que un diálogo, ya que López Dóriga no quería escuchar, sólo "cuestionar" (como decíamos en el CCH), esa entrevista fue un intercambio de mensajes: de López Dóriga para López Obrador y de éste para los posibles votantes y los poderes fácticos, de los que Televisa es un representante indiscutible

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