Obispos católicos exigen al gobierno investigar redes de pederastas

miércoles, 22 de febrero de 2006
* "Dan asco" las grabaciones de Nacif y Marín: CEM México, D F, 21 de febrero (apro)? Ante el actual escándalo protagonizado por el empresario Kamel Nacif y el gobernador de Puebla, Mario Marín, la alta jerarquía católica empieza a exigir que se investiguen las redes de pederastas que, supuestamente, ambos personajes están protegiendo y que fueron denunciadas por la periodista Lydia Cacho en su libro Los demonios del edén Son varios los prelados que comienzan a denunciar la protección de estas redes desde el poder, aunque la Iglesia católica tampoco es ajena a las prácticas de encubrimiento a sacerdotes acusados de abusar sexualmente de menores de edad, según varias demandas acumuladas desde hace varios años El pasado domingo, el arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, indicó que la pederastia es el "terrible" trasfondo que se esconde tras las llamadas telefónicas entre Nacif y Marín, las cuales fueron grabadas y difundidas en diversos medios "El problema de fondo que estamos dejando a un lado es que haya redes de pederastas Eso es terrible y parece que es lo que denuncia esta periodista Es una especie de crimen organizado, porque una cosa es la terrible situación de un señor que cae en esta terrible perversidad y otra cosa es una red" Ese mismo día, monseñor Martín Rábago, obispo de León y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), dijo sentir "asco" por las conversaciones y por lo que hay detrás de ellas: "Siento náuseas por todo lo que ahí se dice y por todo lo que hay detrás de este acontecimiento Me provoca asco, me da pena de que en nuestro país se den este tipo de manifestaciones" A su vez, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, se pronunció porque se esclarezcan los hechos y se aplique la justicia Sin embargo, las denuncias contra miembros de la Iglesia católica envueltos en problemas de pederastia también han provocado escándalo en la opinión pública, tras las denuncias de los propios familiares de las víctimas Martín Rábago y a Rivera Carrera, así como otros jerarcas católicos, han sido acusados de usar el poder de la Iglesia para proteger a sus sacerdotes pederastas A principios del año pasado, un sacerdote de la diócesis que encabeza Martín Rábago, el padre José Luis de María y Campos, a cargo de la parroquia María Auxiliadora, de León, fue denunciado penalmente por abusar de tres menores que trabajaban como acólitos Las denuncias fueron interpuestas luego de que los padres de los niños fueron a quejarse con el obispo Rábago, y éste defendió a su sacerdote e intentó impedir que los familiares interpusieran su queja ante el Ministerio Público "El obispo no mostró la menor sensibilidad Sólo ofreció quitar al sacerdote del templo Nunca habló de un castigo, de procesarlo ni de quitarle las misas", dijo la madre de una de los menores Mientras que a Rivera Carrera, varias organizaciones de derechos humanos, como Católicas por el Derecho a Decidir, llevan meses exigiéndole que presente ante la justicia a su sacerdote Nicolás Aguilar, acusado de violar a 86 menores de edad, tanto en México como en Estados Unidos A pesar de que las violaciones documentadas del padre Aguilar datan desde la década de los ochenta y éste es buscado por la justicia estadounidense desde entonces, Rivera Carrera se ha deslindado del asunto El sacerdote pederasta, mientras tanto, vive escondido bajo la protección de la Iglesia El abogado Raymundo Meza, quien durante un tiempo dirigió el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos (DIAR), llegó a señalar que, por su actitud ante estos casos, la jerarquía católica opera como una gran red criminal que defiende y esconde a sus curas violadores Ahora, el arzobispo de Puebla ve la paja en el ojo ajeno, indicando que los pederastas seglares denunciados por Lydia Cacho se aglutinan en una red que opera como el "crimen organizado"

Comentarios