"Con los pies en el pescuezo "

jueves, 23 de febrero de 2006
San Juan Sabinas, Coah , 22 de febrero (apro)- En Las Esperanzas quedó atrapado y esa vez murieron 39 mineros; en La Espuela, participó en el rescate, cuando murieron 15 más; esta vez, quedó sepultado bajo las ruinas de la mina Pasta de Conchos, junto con 64 de sus compañeros, cuya situación es desconocida, luego de 72 horas de registrada la explosión Tiene 42 años, es casado y sostiene a cuatro hijos; su nombre: Juan Martínez Sotelo Domingo Martínez Martínez, su padre, es un minero retirado que no duda en señalar, con rencor inocultable, a la empresa como responsable del accidente: "Esto es lo que nos pasa, que nos tienen con los pies en el pescuezo, pagándonos lo que les da su gana y al no haber nada más que hacer, y si se tiene familia, tiene que entrarle Al bajar a la mina, los mineros siempre decimos ?en el nombre sea de Dios? ?se persigna-- y ¡vámonos pa?bajo! Porque sabemos que entramos; pero no sabemos si vamos a salir con vida, como ellos ?apunta a la bocamina?que, Dios no lo quiera y hayan fallecido Esperemos que estén bien" En su relato, el viejo minero deja resbalar algunas lágrimas por su rugoso rostro; le tiembla la voz, mira hacia la nada y retoma, sereno, su alocución, con la autoridad que asume tras una vida de penoso trabajo "en el frente", abriendo cañones, en el lugar más profundo a donde llega el minero, al igual que su único hijo que permanece atrapado "Mi hijo andaba mero adentro, abriendo cañones nuevos Eso es lo más al fondo de la mina Ellos van abriendo al mero frente, al mero fondo Andaban hasta el crucero 33 debajo de la tierra, son como tres kilómetros", explica Julián platicaba a su padre sobre las condiciones de la mina, sobre la que avisaba desde diez días antes su desenlace: "la mina está muy gaseosa", afirmaba Don Domingo sólo le recomendaba cuidarse porque dice que "cuando a uno le toca, así Dios quiere, y ya le había tocado una vez, en la explosión de Las Esperanzas (1988), cuando murieron 39 compañeros y él logró salir con vida" Pero la supervivencia fue más difícil después del accidente Don Domingo refiere que su hijo empezó a participar en las asambleas sindicales para exigir mayor seguridad y en respuesta se quedó sin trabajo: "Después del accidente lo chisparon, lo corrieron Desde entonces no consiguió trabajo por el sindicato Aquí ?en Pasta de Conchos-- andaba con los contratistas ?subcontratado--; ya no era sindicalizado Pudo irse a trabajar a la mina Combustibles y Fósiles Florida, pero allá la inseguridad es peor, hay más gas y hasta soldan (sic) abajo cada que se les pone" En la experiencia de los mineros de esta región, hay momentos en los que deciden parar por el alto riesgo; pero los supervisores los incitan a seguir adelante para cumplir sus estándares de producción: "Se te echan encima los ingenieros para que se le siga y ellos ni entran, nunca les pasa nada, pero los que andan abajo trabajando en esas condiciones son los que la llevan", acusa Según el padre del minero accidentado, las condiciones más inseguras de estas minas tienen que ver con el deficiente refuerzo del terreno, por lo que se hacen "los caídos" (derrumbes parciales) y luego viene el gas, que es tóxico o explosivo, tanto como para que el polvo que anda volando, con el mismo aire haga chispas y provoque una explosión Las horas transcurridas no hacen mella en el minero retirado, porque afirma que así tiene que ser, "aunque las mujeres y algunos parientes no lo entiendan Hay que esperar porque sólo Dios sabe y el rescate es así, tiene que ser así Yo siento mucho a mi hijo en el corazón vivo, porque es el único y, claro espero que a mi hijo no le haya pasado nada, yo espero que vaya a sobrevivir"