El voto duro del PRI

viernes, 24 de febrero de 2006
México, D F, 23 de febrero (apro)- Roberto Madrazo y sus incondicionales creen a fe ciegas que la estructura territorial y el voto duro les darán la victoria el próximo 2 de julio Dicen que ya tienen en la bolsa 10 millones de votos y que van por otros cinco Algo imposible si tomamos en cuenta que en los últimos cuatro meses el candidato presidencial priista no ha crecido en las encuestas levantadas por todas las empresas independientes César Augusto Santiago, un viejo lobo en las luchas electorales sostiene convencido que sólo el PRI tiene la estructura a nivel nacional como para mover a más de un millón 200 mil promotores del voto y vigilar el cien por ciento de las casillas en todo el país Su meta es que cada promotor consiga 20 votos, lo cual daría una amplia ventaja a Madrazo sobre Andrés Manuel López Obrador El operador electoral del equipo madracista viene trabajando en su estructura desde hace tres años Ha viajado por todo el país reuniéndose con todos los comités directivos estatales y municipales, así como con los representantes de colonias, barrios y comunidades Su trabajo es, quizá, el más importante dentro del proyecto presidencial de Madrazo y no hay nadie que lo sustituya Es por eso que la operación electoral que esté planeando César Augusto Santiago sea el punto neurálgico de toda la campaña de Madrazo De ahí que el tabasqueño haya dicho en varias ocasiones que tiene toda la confianza en el desempeño de la estructura territorial, es decir, electoral, y en el voto duro de su partido para obtener el triunfo el 2 de julio; pero antes de mostrar su total confianza, la dupla Madrazo-Santiago debería de tomar en cuenta que el voto duro no está tan seguro A lo largo de las últimas elecciones federales y estatales hemos visto que ya no funciona de manera automática el viejo mecanismo de la compra o inducción del voto Ya no es seguro modificar la elección mediante el regalo de sacos de cemento, láminas, despensas y dinero en efectivo a los colonos y campesinos pobres Los ejemplos más claros del fracaso de este mecanismo son las elecciones federales del 2000 y, más recientemente, las de Veracruz y Oaxaca, donde apenas ganó el PRI; o la de Guerrero donde de plano perdió la gubernatura y la mayoría en el Congreso La oposición simplemente le dice a la gente: agarra lo que te beneficia, pero vota libremente Esta semana se han publicado varias encuestas en las que se muestra la misma tendencia de hace cuatro meses: Andrés Manuel López Obrador sigue arriba con una diferencia de cinco puntos mínimo, le sigue Felipe Calderón y detrás Roberto Madrazo Si tomamos en cuenta que cada punto porcentual es de 400 mil votos aproximadamente, estaríamos hablando que el candidato perredista lleva una ventaja mínima de 2 millones y una máxima de 4 millones de votos Esta diferencia es muy amplia y tendría que pasar un escándalo de la magnitud del proceso de desafuero o un hecho de corrupción, o alguna acusación de relaciones con el crimen organizado como para hacer cambiar la opinión de un amplio grupo de personas que en los últimos meses ya ha manifestado tener segura su decisión en favor del perredista Este es el verdadero reto para el PRI, si es que quiere ganar Además de remontar la propia imagen negativa de su candidato presidencial y la del partido que ha salido más afectada por los escándalos de corrupción de Arturo Montiel, de Madrazo y el último del "gober precioso" de Puebla, Mario Marín Lo que vemos es que los priistas tampoco pueden estar seguros de su voto duro porque los militantes de base, los que se dedican al trabajo en la calle, los que van de casa en casa a convencer a la gente para que vote por su partido y por sus candidatos, tienen un reto difícil de superar: cómo vender a un partido manchado por los escándalos de corrupción y, sobre todo, cómo vender la imagen de un candidato como Madrazo, al que lo persigue la sombra de la mentira y la desconfianza

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