Exilio, autocensura... o balas

domingo, 26 de febrero de 2006
En Colombia, los periodistas trabajan bajo fuego cruzado Los cárteles del narcotráfico, los grupos guerrilleros y paramilitares, los políticos corruptos e incluso el ejército los tienen constantemente en la mira por realizar su labor informativa Con todo, los recuentos de muertes e intimidaciones no han sido suficientes para que el Estado colombiano garantice la seguridad de quienes se dedican a esta peligrosa profesión BOGOTÁ- Eran las siete de la noche del 17 de diciembre de 1986 Guillermo Cano, director y propietario del diario El Espectador, el segundo periódico (hoy semanario) más importante de Colombia, salió de sus oficinas y, a bordo de su camioneta Subaru, se dirigió al norte de Bogotá, donde vivía De repente, en medio del tráfico de las fiestas decembrinas, un hombre se le acercó a la ventanilla del vehículo, sacó de un maletín negro una ametralladora MAC-10 y le asestó al periodista ocho disparos en el pecho Cano, de 61 años, aún trató de huir, pero estrelló el auto con un poste de luz Con la muerte de Cano, inició una ola de terror contra el periodismo colombiano liderada por el capo de las drogas Pablo Escobar y el grupo de mafiosos conocido como Los Extraditables, cuyos miembros eran requeridos por la justicia estadunidense bajo la acusación de narcotráfico El director de El Espectador, miembro de una prominente familia de periodistas, había hecho innumerables denuncias y se expresaba abiertamente a favor de la extradición de capos a Estados Unidos Después de la muerte de Cano, sus hijos, también periodistas, fueron amenazados durante tres años y se vieron obligados a salir de Colombia en varias ocasiones Además, en 1989 fue asesinado el abogado de la familia, Héctor Giraldo Gálvez En septiembre del mismo año, estalló frente a las instalaciones de El Espectador una furgoneta con 135 kilos de dinamita Por fortuna, la explosión fue a las 6:30 de la mañana, cuando aún no llegaba el personal del diario Ese mismo día, hombres armados incendiaron la casa de veraneo de la familia Cano en las Islas del Rosario, muy cerca de la ciudad de Cartagena Estos actos terroristas fueron atribuidos a los narcotraficantes Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha Era una época de exterminio: cualquiera que hablara o tomara acciones contra el cártel de Medellín caía abatido por sus sicarios De hecho, las mafias han herido a las empresas periodísticas familiares más importantes de Colombia Por ejemplo, en 1990 Francisco Santos Calderón -actualmente vicepresidente de Colombia y en ese entonces propietario de El Tiempo, el principal periódico del país- fue secuestrado por Pablo Escobar y durante ocho meses permaneció en cautiverio con 10 personas más Riesgo permanente Cuando las autoridades desmantelaron los cárteles de Medellín y de Cali, se acabó una etapa de terror Sin embargo, la complejidad del conflicto interno colombiano ha llevado a que los periodistas, especialmente los de medios regionales, trabajen en permanente riesgo Ahora las amenazas provienen de nuevos cárteles del narcotráfico, de la guerrilla (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional) y de grupos paramilitares también financiados por el narcotráfico Según cálculos de organizaciones no gubernamentales, en todo el país son asesinados alrededor de ocho periodistas cada año, aproximadamente 60 reciben amenazas y cerca de 10 se ven obligados a abandonar su región e incluso a huir al extranjero La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) asegura que en los últimos 14 años han sido asesinadas 114 personas que trabajaban como reporteros o directivos en diferentes medios de comunicación Veteranos como Rogelio Echevarría, y otros jóvenes como Jorge Enrique Pulido decidieron investigar y denunciar los tentáculos de las mafias Ambos fueron asesinados Una investigación realizada por la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia (Flip) asegura que durante 2004 y 2005 la situación de los periodistas mejoró un poco, pues se presentaron menos asesinatos que en años anteriores No obstante, se registraron hechos alarmantes como la tortura a una reportera Así mismo, aumentaron en 50% las agresiones y obstrucciones que padecieron los periodistas al realizar su trabajo Según la Flip, durante los últimos dos años fueron asesinados cuatro periodistas En 2005, se presentaron 64 amenazas, mientras que en 2004 fueron 39, la mayoría de ellas se originaron por textos periodísticos relacionados con corrupción o paramilitarismo El objetivo primordial era silenciar al periodista, propiciar su salida de la zona y enviar un mensaje intimidatorio a sus colegas De acuerdo con el documento, los grupos guerrilleros FARC y ELN son los presuntos responsables de los seis atentados cometidos el año pasado contra la infraestructura de medios de comunicación También dice que estos grupos hostigaron y amenazaron a los periodistas para que cubrieran sus acciones o reprodujeran sus comunicados El balance de los primeros 40 días de 2006 no es alentador: cinco periodistas se exiliaron de sus regiones después de recibir amenazas de muerte El periódico La Tarde, de la ciudad de Barrancabermeja, fue cerrado y el locutor Gustavo Rojas se encuentra en coma luego de un atentado en su contra perpetrado en Montería, zona de influencia paramilitar El resultado de esta situación, según la Flip, es la autocensura Asuntos como la corrupción, el narcotráfico y la acción de los grupos armados ilegales han salido de las agendas informativas de los medios regionales, o apenas se registran escuetamente Sin solución El 4 de febrero de 2004, Óscar Alberto Polanco Herrera, director y presentador del noticiario de televisión CNC en la ciudad de Cartago (departamento Valle) fue baleado cuando salía de las instalaciones del canal Tres días después, el periodista Martín la Rotta, gerente y propietario de la emisora La Palma en el municipio San Alberto (departamento Cesar), fue acuchillado en las instalaciones de la emisora Y el 28 de enero de 2004, Inés Peña, presentadora de la sección Cultura por la vida del programa La Mohana y líder juvenil de la Organización Femenina Popular (OFP), fue torturada por presuntos paramilitares, quienes la habrían presionado para abandonar su trabajo periodístico Ese año, 77 periodistas fueron víctimas de algún tipo de agresión y cinco tuvieron que abandonar el país El año pasado, se registraron 103 agresiones contra comunicadores No obstante, uno de los peores años para el periodismo colombiano fue 2002: 75 periodistas fueron amenazados, 12 secuestrados, 10 sufrieron atentados y ocho fueron asesinados Además, ocho medios de comunicación recibieron ataques con bombas y uno con mortero En vista de las insuficientes medidas de protección que podía brindar el Estado a los periodistas amenazados, en el año 2000 el gobierno de Andrés Pastrana creó el Programa de Protección a Periodistas, bajo la coordinación del Ministerio del Interior Sin embargo, hasta la fecha la dependencia se limita a ofrecer boletos de transporte a los periodistas en riesgo para que abandonen la región donde han sido amenazados, suministrar chalecos antibalas en algunos casos y, en contadas ocasiones, un auto y un escolta El riesgo más alto lo corren los periodistas que trabajan en medios regionales y quienes trabajan en zonas donde los grupos armados se disputan el poder Organizaciones no gubernamentales como la Fundación para la Libertad de Prensa formaron hace tres años una Red de Alerta y Protección a Periodistas, que cuenta con 15 corresponsales y constituye un mecanismo de comunicación y respuesta rápida en casos de emergencia, especialmente desde las zonas más remotas del país A través de esa red, se investigan las amenazas a periodistas y se canaliza el apoyo de la Flip en el manejo de riesgos También tiene programas de capacitación, envía mensajes de alerta al gobierno sobre la situación de los comunicadores y ayuda a quienes se ven obligados a salir del país No obstante, las medidas de protección suministradas por el Estado hasta ahora son incipientes y la mayoría de los periodistas amenazados optan por el exilio El pasado 16 de febrero, por primera vez en la historia del país, la presidenta del Congreso, Claudia Blum, aprobó la Ley del Periodista Según la legisladora, lo hizo porque si bien el gobierno la expidió el año pasado, se omitió el artículo de la protección a periodistas Lo más importante de esta norma es la obligación que tendrán, de ahora en adelante, todas las entidades y medios públicos y privados de comunicación de contratar el seguro de protección al periodista, que cubre situaciones o noticias que implican riesgo para el profesional, dijo Blum Impunidad Para contrarrestar la impunidad que caracteriza los casos relacionados con periodistas, la Fiscalía General de la República creo una unidad de investigación No obstante, casi ningún caso se ha esclarecido De acuerdo con el informe de la SIP, aproximadamente 97% de los crímenes contra comunicadores en ese país permanecen impunes Según la Fundación Medios para la Paz de Colombia, este país es todavía considerado como uno de más riesgosos para ejercer el periodismo Su nombre sigue apareciendo junto al de Afganistán, Irak y Sierra Leona Los asesinatos, secuestros y amenazas a periodistas siguen siendo frecuentes Decenas han recurrido al exilio y, debido al miedo, centenares han optado por la autocensura Esta situación afecta directamente el derecho que tienen 42 millones de colombianos a estar bien informados y que sirve como garante de los demás derechos fundamentales Un caso que causó estupor en Colombia en el 2000: la periodista de El Espectador Yineth Bedoya, de 23 años, fue secuestrada por paramilitares a las puertas de una cárcel donde iba a realizar un reportaje Luego, en abril de 2002, Héctor Sandoval, camarógrafo de RCN Televisión, fue baleado en la ciudad de Cali Dos meses después, Efraín Varela Noriega, periodista y propietario de Radio Meridiano, fue asesinado luego de denunciar en su emisora la presencia de grupos paramilitares en la región de Arauca Después de la muerte de Varela, 17 periodistas de la región fueron amenazados por la guerrilla y los paramilitares Una vez que cayó muerto el primer amenazado, todos los demás decidieron abandonar la zona, por lo que fueron cerrados cuatro noticiarios de radio, el canal de televisión y los periódicos locales Los tres principales actores ilegales en la guerra que se viene librando desde hace varias décadas en Colombia, son los narcotraficantes, las guerrillas y los paramilitares No son amigos de la verdad y matan a la menor provocación Con un sistema judicial débil y un índice de impunidad de 90%, los periodistas pagan un precio muy alto por revelar quién hace qué y quién mata a quién, escribió en mayo de 2002, en la revista Inter-Forum, el hoy vicepresidente de Colombia, Francisco Santos Calderón La corrupción es otro de los temas peligrosos El 28 de abril de 2003, el periodista Guillermo Bravo Vega trabajaba en su casa ubicada en Neiva, cuando un hombre irrumpió y lo mató a tiros Al día siguiente, Jaime Rengifo, quien dirigía un programa de radio en Riohacha, fue asesinado cuando salía del hotel donde vivía El 11 de enero de 2005, el periodista de radio de la ciudad de Cúcuta, Julio Hernando Palacios Sánchez, de 55 años, fue asesinado de tres tiros en el pecho Era reconocido por dedicar parte de su programa matutino a la denuncia de hechos de corrupción Los corresponsales extranjeros también han sido víctimas de la violencia en Colombia El 24 de enero de 2003, el ELN secuestró a la periodista británica Ruth Morris y al fotógrafo estadunidense Scott Dalton, quienes realizaban un reportaje para Los Angeles Times en el departamento de Arauca, uno de los más golpeados por el conflicto armado Un estudio realizado por Medios para la Paz asegura que 65% de los periodistas de Colombia se sienten presionados o intimidados por los grupos armados Sostiene que la mayoría se ve obligada a autocensurarse Así mismo, señala a las FARC y a los paramilitares como los grupos armados que más amenazan a los reporteros: 129% y 108%, respectivamente Los siguen el ELN y las Fuerzas Armadas del Estado; éstas son señaladas con 32% de las intimidaciones Otro de los asesinatos más sentidos por los colombianos fue el del periodista y humorista Jaime Garzón, quien murió de cinco disparos en la cabeza y el pecho cuando se dirigía en su camioneta hacia la emisora Radionet, el 13 de agosto de 1999 Todas las mañanas, el comunicador de 36 años hacía comentarios y análisis sobre la política colombiana Sus programas de televisión se caracterizaron por un agudo humor crítico Orlando Sierra, subdirector del periódico La Patria de la ciudad de Manizales, fue asesinado en presencia de su hija el 30 de enero de 2002, frente a las instalaciones del diario local Tres tiros en la cabeza lo dejaron en coma durante 48 horas y finalmente le provocaron la muerte Era reconocido por su columna Punto de Encuentro, en la cual denunciaba actos corruptos de la clase política de su departamento En agosto de 2005, el periodista Daniel Coronell tuvo que abandonar el país con su familia tras recibir amenazas durante varios meses En mayo de ese año, recibió dos coronas funerarias con su nombre, el de su esposa (también periodista) y el de su hija El pasado 9 de febrero de 2006, el vicepresidente Francisco Santos dijo que crearía un comité con la participación de la Fiscalía General de la Nación y la Dirección de Policía Judicial para acelerar las investigaciones sobre amenazas y agresiones contra periodistas y, por su parte, la policía prometió brindarles mayor protección Sin embargo, los medios de comunicación regionales sienten impotencia ante la situación de sus reporteros En enero pasado, una periodista del diario Vanguardia Liberal de la ciudad de Bucaramanga se vio obligada a abandonar la ciudad, luego de recibir amenazas, aparentemente de grupos paramilitares El director de ese periódico, Sebastián Hiller, dijo a Proceso: He llegado a la penosa conclusión de que los periodistas que hacen denuncias están solos No hay protección por parte del Estado para cumplir con su trabajo y mucho menos solidaridad El apoyo se limita a unos pasajes aéreos y a condolencias cuando son amenazados l

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