Marilyn Monroe y amigos en Florencia

lunes, 27 de febrero de 2006
México, D F, 27 de febrero (apro)? El póster efigie de la sensualidad Marilyn Monroe me espera colgado en céntrico muro de Florencia, esa vetusta maravilla renacentista cuyos puentes y pasadizos del Arno brindaron a Dante Alighieri el secreto de amor eterno para fundirse, por los siglos de los siglos, con la noble Beatrice, vía los sonetos de La Vita Nuova y su trilogía poética La divina comedia Hasta esas aguas toscanas y sus marmotas remonto con humilde "canto rodado" a la espléndida Florencia, ciudad que recientemente abrió su Sala de Armas del Palazzo Vecchio para la exhibición fotográfica "Marilyn Monroe y amigos: 155 imágenes inéditas", cuarenta estampas a colores de la radiante actriz rubia (que por cierto, no era güera) y el resto, en blanco y negro a gran formato, obras disparadas del obturador gráfico por los neoyorquinos Sam Shaw (1912?1999) y su hijo, Larry Shaw (1937?) en más de cinco décadas Su nombre real era Norma Jean Mortesen Baker (1926?1962), hija del maltrato infantil materno, niña huérfana violada a los diez años, la chamaca traumada que se quitaba la ropa "pues le molestaba" y musa a quien Elton John dedicó Candle in the Wind ("Vela en el viento"): Adiós, Norma Jean, si bien jamás te conocí tuviste el valor de ser tú mientras todos se te rendían? Sólo un tercio de esta muestra florentina tributa a Marilyn y estoy seguro, amigo lector, que usted al menos recuerda una fotografía famosísima: aquella de la escena ideada por Sam Shaw con Marilyn relajienta publicitando La comezón del séptimo año (1954), donde ya la entonces asediada "reina sexy de Hollywood" sonríe y sonríe, abre las piernas y enseña los muslos, contoneándose encima de una alcantarilla férrea con ventosas que se elevan desde el subterráneo de Nueva York e inflan su flotante vestido blanco diamante Ella apenas detiene se le arranque la volátil prenda con sus manos escurridizas que protegen su oscura intimidad, frágil trofeo de humedad futura, presa de emboscadas hombrunas que se le multiplican lujuriosas en los remolinos de ronda eros ad infinitum La diosa traviesa, cercada por juegos quisquillosos, no trae pantaletas Sam Shaw la había conocido en 1951 cuando era aspirante de actuación en la pantalla de ensoñaciones durante el rodaje de ¡Viva Zapata!, protagonizada por el tranvía fálico Marlon Brando como El caudillo del Sur y el gigantón Anthony Quinn, en el papel de Eufemio Zapata; Shaw, un camarógrafo que comenzaba a disparar flashazos para el Collier?s Magazine tras dedicarse a la pintura, le propuso modelar Dos años más tarde, Niágara y Los caballeros las prefieren rubias consagraron a Marilyn, mote de pila que se puso por el musical Marilyn Miller y Monroe, apellido de su abuela Mistificada, la llamarada tentadora de sexo se brindó en portada al primer número de Playboy, con su atrevido cuerpo semi desnudo arrugando sábanas carmesí, ejemplar debut en diciembre de 1953 No dudó posar para su amigo Shaw esos años de Nueva York (1954?1957) ni durante su época matrimonial con el dramaturgo Arthur Miller (1956?1961) Estas fotografías irradian lo mejor de su vida Atravesando el largo bosque de alegría Marilyn, llega el siguiente gozo y reencuentro visual preparado por los Shaw: la trompeta del cachetes Louis Amstrong; finezas al piano taciturno de Duke Ellington; una cueva de Lionel Hampton contento ensanchando su tesoro de dientes xilófono; el misterio cornudo que sopla el príncipe africano Dizzy Gillespie; Woody Allen descuida la guardia en Cannes; el brutalmente sombrío y sudoroso Miles Davis desgarrando notas azules en un concierto enérgico, y, la sorpresa máxima: el promotor del género por antros galos Hugo Panassie, leyenda francesa del jazz Sam Shaw estaba asistido por su joven hijo Larry en los estudios de filmación y una vez que se dedicó a la producción y guiones de largometrajes con el cineasta John Cassavetes, Larry empezó a documentar, cámara en mano, ambientes de strip?tease, comedias picarescas y bares de jazz hacia 1958, para a la larga integrar ambos las fotos de celebridades internacionales que acompañan "Marilyn y amigos" y publicar varios libros fruto del extenso archivo familiar Shaw (ver spc-promotionscom y samshawcom) Dentro o fuera del set cinematográfico, disfrazados con exotismo o al natural, por localidades remotas o bromeando entre bambalinas y en grave espera para su monólogo identificamos la inocencia de Omar Shariff maquillándose en Doctor Zhivago; Christopher Lee con máscara de Drácula; Sean Connery, fotógrafo de los Shaw y viceversa; Anthony Quinn de lingerie aspira un grueso habano Pronto, dejamos al rudo Belmondo y los flirteos de Mastroiani con Silvana Magnano; desechamos en suspenso a Hitchcock y los gritos de Visconti desencajado; Chaplin fúrico y Burton sobrio, pues llegan las beldades que desvelan sus suaves colinas, diamantinas de luna creciente y nos disponemos para los retratos que acaso roben algún beso, lloremos con la inteligencia de una mirada suya, nos enamoren en su cuello enjoyado: Sofía Loren, Catherine Deneuve, Ingrid Bergman, Elizabeth Taylor, Jane Fonda, Mia Farrow, Gina Lollobrigida e Irene Papas, tan frescas como emergiendo entre la espuma de Boticelli a pinceladas de una y mil Venus floridas, esplendor de juventud En melódico paseo musical se suceden los retratos de un amable Igor Stravinski, la batuta de Aaron Copland, Dionne Warwick entregada al micrófono, Elvis cadereando al compás del rock, las botas de Nancy Sinatra, Judy Garland bajo el arcoiris, Paul Anka agitando su escaso pelo, la suspicaz Juliette Greco gatuna, los senos desmedidos de Blondie y el abrazo fraterno de Los Beatles Asoman su paleta Marc Chagall y el cincel surrealista de Marcel Duchamp; strike del negro Satchel Page, Joe Dimaggio firmando la pelota caliente de su cuadrangular 470 con casa llena y la serie de borrosos jabs que lanza el ágil monarca Mohammed Alí Completan esta sección los políticos Moshe Dayán y John F Kennedy, amante de Marilyn Cada personaje se presenta como naipe de individualidad y en el abundante listado de estampas, memorizo instantáneas por significación y cercanía, semillas de fantasía Reconozco a la increíble galana gloriosa actriz mexicana y por una calle repleta de jóvenes, al poeta chileno Pablo Neruda en la Ciudad Luz Dos postales en blanco y negro extraídas de ¡Viva Zapata! licuan mi retina, par de ases y magia perenne: en una, la partida de billar suspendida al punto en que Marlon Brando dispone el taco al aire y su hermano Tony Quinn, rival en esta carambola, espera turno; están descamisados y vigila sus espaldas con carrilleras y rifle zapatista el observador Sam Shaw En el marco adjunto, un Brando de atractivo rostro moreno parecidísimo al general Zapata, con bigote recortado y sombrero recio, encumbra las cuencas que nos traspasan como balas El imán Marilyn Monroe me había seducido antes de verla en Florencia como mero símbolo sexual; admiraba su fascinante belleza de icono femenino que influyera a artistas que adoptaron espectáculos a su imagen y semejanza, como Madonna; leer sus biografías (o el relato de Truman Capote charlando con ella en Desayuno en Tiffany?s), informarme de su suicidio o supuesto asesinato, así como contemplar la horrorosa foto que algún paparazzi le arrancó en la morgue aumentó mi morbo por Marilyn, un trágico objeto de placeres eróticos que rara vez la consideraba como mujer Esta exhibición me impulsó a analizar sin prejuicio machista sus películas y comprender mejor el arte de Marilyn, su cantar, su existir palpitante Marilyn Monroe permanece conmigo, por un lado, debido a que en julio de 1999 entrevisté al fotógrafo Antonio Caballero de Cine Mundial, quien por vez primera aceptó públicamente ser autor de una foto única de Marilyn, mostrando su vello púbico a la prensa mexicana, la tarde del jueves 22 de febrero de 1962 en el Hotel Continental Hilton de Avenida Paseo de la Reforma, misma que se reprodujo a granel en el mundo sin nadie saber quién la había tomado Caballero me reveló la primicia para el número 1031 de Proceso: "Marilyn llegó tarde y advirtió que sólo llevaba encima su vestido y su perfume Chanel número 5 Le sirvieron una copa de champaña, cuando estaba sentada se cruzó de piernas, las abrió Tomé la foto con mi Yashica y comprobé que Marilyn no era rubia La foto salió censurada en Cine Mundial? Se veía bastante grandecita, excesivamente delgada, ya era mayor y estaba acabada, pero fotografiaba muy bien" Por otro lado también cantaba, existe un cd con 44 piezas grabadas que compiló Complete Recordings: The Best of Marylin Monroe (2003) y cierra con el Happy Birthday, de su última actuación el 20 de mayo de 1962 en el Madison Square Garden, para el cumpleaños de Kennedy Esa noche "la bomba rubia" se tardó tanto en subir (dicen que habían hecho el amor momentos antes) que cuando al fin salió a escena, el anunciador Peter Lawford se burló presentándola como "the late Marilyn Monroe", juego de palabras que significan "la tardada" y "la difunta" Fue hallada muerta el 4 de agosto de 1962 en Los Ángeles y bueno, hasta Caballero fue acusado por algunos colegas de la lente por precipitar indirectamente su deceso al exhibirla en esa foto Sobran aquí las interpretaciones de quién fue esa hermosura radiante ¿Un alma femenina vacía victimada por el star system? ¿La solitaria prisionera de su propia sexualidad? Muchos estigmas anulan para Marilyn su capacidad de amar y soñarse, repitiendo el lugar común: "Todas las mujeres güeras son estúpidas" Después de engrandecerla por sus atributos físicos, Hollywood despeñó su creación para convertir la diosa rubia en la puta rubia y además, pendeja; un estereotipo sexista que el cine estadunidense establecía ya desde las primeras películas sonoras, como Rubias de Nueva York Mary, Peggy, Betty y Julie, adornos del ídolo tanguero Carlos Gardel, allá por 1934: Cabecitas adoradas que vierten amor? frágiles muñecas del olvido y el placer? De ahí a la perfecta Barbie rubia, buenota, superficial y tan boba boba boba se necesitaba un eslabón y Hollywood lo proporcionó con Marilyn, perpetuando la idea del macho omnipotente dando pie, hoy, a chistes gachistas que pululan internet cuyo motto es: "Las güerejas cuero y guapas son fáciles y cogelonas, pero sin excepción las rubias no tienen nada en el cerebro" Esas fotos de los Shaw en la muestra florentina sugieren la posibilidad del reencuentro con la mujer alegre y llena de vida que indudablemente legó un puñado de actuaciones memorables Marilyn merece un lugar más alto en nuestro corazón

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