Imágenes de ingobernabilidad

viernes, 3 de febrero de 2006
México, D F, 2 de febrero (apro)- Con la frecuencia que les permiten los actos públicos, es decir, diariamente, el vocero presidencial, el secretario de Gobernación y el propio presidente de la República rechazan que el recrudecimiento de la violencia asociada al crimen organizado ponga en riesgo la gobernabilidad en el país Esa negación de la realidad es una muestra del grado en el que continúa vigente el modo priista de entender al país desde el poder A los ojos de los gobernantes, conscientes de que sus promesas quedaron atrás con la campaña que los llevó a sus cargos, la gente se convierte en una masa demandante de soluciones paternalistas y en cobradores de absurdas deudas No importa que sólo exijan lo que se les prometió durante la cosecha de votos Por eso Vicente Fox regaña constantemente a quienes reclaman que cumpla algo de lo que prometió como candidato; que el gobierno no es mago, les dice Y en cuanto a la inseguridad pública, el terrible espectro al que algunos teóricos atribuyeron el origen mismo del Estado, la respuesta se emite con igual hostilidad hacia los demandantes de condiciones mínimas de trabajo y de convivencia El primer presidente de la era transpriista, al igual que sus antecesores tricolores, sólo atina a enrevesar la fórmula del Estado liberal: como no logró hacer viable la aplicación del monopolio de la fuerza armada para garantizar la seguridad, recurre a la fabricación artificiosa de un consenso El problema es que la índole propagandística de éste se está poniendo de manifiesto en los hechos que le dan cuerpo a la información cotidiana de interés público Deliberadamente me cuido de atribuir esa percepción sólo a los medios de comunicación Es cierto que en su afán de vender muchas veces ocasionan entuertos y son capaces de crear climas negativos a partir de hechos aislados Pero en la medida que la actividad política se funde con la dinámica mediática, como en una reacción química en la que el catalizador es el reclamo de los ciudadanos para que los medios transmitan sus demandas, la información sobre la inseguridad es una de las pocas que no generan dudas: todos la hemos padecido, sea cual fuere la causa que le atribuimos Frente a ese consenso real, las instancias federales y locales de gobierno quisieran oponer un consenso exculpatorio, sostenido con los alfileres de uno que otro éxito en la lucha contra el hampa y los delitos comunes Sin embargo, la mala gestión en ese rubro es un arma tentadora para los rivales, y como en la democracia todo se vale ?citando el aparente credo de Rubén Aguilar--, entonces se culpan entre rivales políticos En esa grieta del consenso artificial crecen más que las inevitables lecturas amarillistas Caben las cifras de ejecuciones diarias en todos los estados, la fotografía de los policías de Tlalnepantla pateando a su supervisor en vísperas de la creación de la publicitada agencia estatal de seguridad, y por supuesto los videos "snuff" de "Los Zetas" Pero también, y sobre todo, en esa grieta de la paz aparente que se proclama en cada informe de gobierno y después de los desfiles militares, medra lo que en una sola página apuntaron, en artículos separados, Miguel Ángel Granados Chapa y Lorenzo Meyer: la inseguridad jurídica, o la suma de todos los factores que impiden la práctica efectiva de la legalidad (Reforma, 2 de febrero, página 13) Un poder judicial que utiliza la letra de la ley para contrariar su espíritu e introduce reformas superficiales para no ceder sus privilegios fundamentales, el presidente de la Suprema Corte que se pronuncia acerca de un caso que no llegó a sus manos, y un presidente que exculpa y exculpa a placer desde una tribuna republicana a la que le están brotando oropeles dorados y púrpuras: quisiera librar a los hijos de su esposa de toda sospecha de tráfico de influencias y culpar a Proceso por difundir con criterios informativos un documento con el que Marta Sahagún sólo pretendía exhibir a su exmarido ¿O por qué le reveló datos de su vida privada a una instancia extrajudicial? Policías del Estado de México que desalojan campesinos en Hidalgo, oficiales de corporaciones federales que encubren el sonado asesinato de Enrique Salinas de Gortari Imagen tras imagen, caso tras caso, la ausencia de un proyecto definido de transición democrática va derivando hacia un más acusado perfil de ingobernabilidad Incluso John Dimitri Negroponte, director de "Inteligencia" estadunidense, declaró el 2 de febrero que en México el poder del narcotráfico sí pone en peligro la autoridad del Estado, situación que se compara con la de Haití y Jamaica Y él sabe de lo que habla, pues si bien no ha sabido combatir la inseguridad, en Centroamérica e Irak demostró que sabe crearla Quizá en el gobierno federal suponen que la palabra ingobernabilidad designa una anarquía parecida a la que reinaba en Sodoma y Gomorra Les tenemos noticias: es la que reina en Sonora y Guerrero Y en el Distrito Federal y en Sinaloa, Chihuahua, Durango, Michoacán, el Estado de México, Tamaulipas Sin duda no podemos imaginar un escenario en el que el gobierno foxista admita la magnitud del problema Se trata de una mentira de gobierno ?antes llamada "razón" de Estado--, pues para hacerlo tendría que contar con una estrategia y una serie de tácticas confiables, viables y ya iniciadas Revelar esa verdad sin contar con una confianza real en la capacidad de conducción de los gobernantes, vulgarmente llamada liderazgo, equivale a un grito de pánico Tal vez el presidente sabe algo que nosotros solamente sospechamos Sólo eso le da sentido a su petición: "Que Dios los bendiga" Sí, y que nos agarre confesados