López Obrador, el autoritario

martes, 7 de febrero de 2006
México, D F, 6 de febrero (apro)- "Sí, soy autoritario", reconoció Andrés Manuel López Obrador en una conversación informal con el reportero, el año pasado, en el contexto del proceso de desafuero y la ambigua definición que al respecto tuvo Cuauhtémoc Cárdenas López Obrador dijo que, al desplazar a Cárdenas como prospecto a candidato presidencial, implicó efectivamente una acción autoritaria, porque él no hubiera consentido un acto análogo "Me le atravesé al ingeniero, a quien respeto por su estatura moral Lo entiendo Si yo hubiera estado en su lugar, y alguien se me atraviesa, hubiera preferido irme a dar clases a una preparatoria de Macuspana El ingeniero ha actuado con mucha responsabilidad" Pero López Obrador aclaró también que en esa circunstancia de perfilarse él como aspirante a la candidatura a la Presidencia influyó, desde 1999, la confrontación abierta entre Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, aspirante también a la nominación perredista del 2000 "Yo le propuse al licenciado Muñoz Ledo que él fuera el candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal Me dijo que no, que estaba cansado de ser siempre el segundo Y, además, me dijo que yo era el adecuado para la Ciudad de México Le respondí que no, que yo podía ser su secretario de Gobierno, pero que era importante apoyar al ingeniero, que tenía posibilidades de ganar la Presidencia" Al final, como se recuerda, Muñoz Ledo abandonó el PRD y se convirtió en transitorio candidato presidencial por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), para luego pronunciarse a favor de Vicente Fox, a cuyo gobierno representó ante la Unión Europea López Obrador, por su parte, fue electo candidato a la jefatura de Gobierno, que ganó al panista Santiago Creel por escaso margen, mientras que Cárdenas fue aplastado por Vicente Fox y Francisco Labastida, como ocurrió seis años antes, en 1994, frente a Ernesto Zedillo y Diego Fernández de Cevallos Con el tiempo las cosas se van acomodando Es obvio que a Cárdenas, al círculo que lo rodea y aun a sus enemigos que interesadamente le han quemado incienso sabiendo de su debilidad electoral --"ha cambiado mucho el ingeniero"-- les disgustó se haya "atravesado" alguien como López Obrador, un "autoritario" con ambición de poder y con una visión clara de lo que está en disputa en el proceso electoral en marcha Se trata de dos proyectos de nación, claramente definidos, y ante los cuales todos, a diario, tomamos definiciones y deberemos hacerlo, también, en las urnas el 2 de julio de este año, al margen de militancias partidistas y en apego a los principios y convicciones en los que hemos sido educados Si en la elección del 2000 se produjo una especie de plebiscito --PRI o alternancia--, ahora se configura una suerte de referéndum, sobre si López Obrador debe llegar o no a la Presidencia, y que se equipara, guardando las proporciones de tiempo y condiciones políticas, a la concepción decimonónica de liberales contra conservadores Aunque el panista Felipe Calderón plantea esta dicotomía a su manera --el futuro, que él dice representar, y el pasado, que atribuye a López Obrador y Roberto Madrazo--, en realidad la más reciente expresión de esta confrontación ideológica fue la diatriba entre Carlos Monsiváis y Carlos Abascal Es la concepción distinta y contrapuesta entre el Estado laico y el Estado teocrático, entre lo terrenal y lo divino, entre la justicia y la compasión, entre las libertades y las prohibiciones, entre la igualdad y la exclusión social, entre el libre albedrío y los dogmas, entre la sociedad secularizada y los fueros de la Iglesia católica, entre el poder del dinero y la fuerza del voto, entre los hechos y las palabras Este debate, que deberá profundizarse en el curso de las campañas, que para eso son, esclarecerá lo que México se juega en esta elección Ni más ni menos Apuntes Los resultados de la reciente encuesta de GEA-ISSA, que marcan un empate entre Calderón y López Obrador, y aun una ventaja proyectada para el panista, definen precisamente esta dicotomía en juego Los dirigentes perredistas y sus aliados, incluyendo a López Obrador, en vez de minimizar las cifras, que habrán de confrontarse con los resultados de otras empresas serias, deben trabajar con mayor eficacia Y los priistas están en la disyuntiva: liberales o conservadores Comentarios: delgado@procesocommx y wwwprocesocommx

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