El derrumbe del PRI

martes, 14 de marzo de 2006
"Lo feo de este aniversario es que vamos mucho más heridos que en el 2000", dijo Dulce María Sauri "Llegamos con una amenaza latente de ruptura y desmoronamiento", alertó Diódoro Carrasco "Sí, vamos a celebrar el aniversario en un marco de alta competencia electoral", fue el eufemismo de Roberto Madrazo Con estas frases, los dirigentes del PRI anunciaron el 77 aniversario de su partido, celebrado en la ciudad de Toluca El acto era también una sesión del Consejo Político Nacional para ratificar a Mariano Palacios y Rosario Green en la dirigencia del PRI Pero más que fiesta parecía funeral Estaban presentes sólo cinco de los 17 gobernadores del partido y apenas un puñado de sus dirigentes sindicales, sentados entre las sillas vacías de la Plaza Cívica No era para menos Su candidato estaba al fondo de las encuestas, que lo situaban en el tercer lugar, con 29% de las intenciones de voto, casi 10 puntos abajo de López Obrador Y llegaba a la celebración luego de un largo rosario de escándalos: amenazas de ruptura (Elba Esther Gordillo), acusaciones de enriquecimiento ilícito (Arturo Montiel), denuncias de abuso de poder (Mario Marín) y defecciones entre sus aliados (Bernardo de la Garza) Madrazo tenía, para colmo, el nivel más alto de rechazo entre los candidatos: 39% de los mexicanos afirmaba que jamás votaría por él No había, pues, muchas razones para celebrar El aniversario del PRI tuvo lugar en el contexto del proceso de integración de las listas de candidatos a diputados y senadores Madrazo ha querido imponer a sus candidatos para mantener el poder en el partido más allá de las elecciones de julio, gane o pierda, y esta imposición es una de las razones que explican la ausencia de gobernadores y líderes sindicales en el aniversario del PRI "Será interesante ver cómo le va en las urnas sin el apoyo de la estructura priista en los estados", comentó Reforma En efecto, al quedar roto el lazo que lo unía con el presidente y el gobierno, lazo en que fundaba su supremacía, el partido vio cambiar por completo la base de su poder, que de pronto quedó en manos de los gobernadores de los estados y de los dirigentes de los sindicatos más grandes, como el magisterial, el petrolero, el de electricistas y el campesino Sin el apoyo de esos gobernadores y esos dirigentes, el PRI no tiene posibilidad de ganar en 2006 Y ese apoyo parece cada día más tenue Algunos de los gobernadores de más peso están abiertamente distanciados de Madrazo, como Eduardo Bours y Natividad González Parás, y varios de los dirigentes de más renombre también, como los de la CNC (ausentes en el acto de Toluca) y los del SNTE (beneficiarios de una alianza muy jugosa con el gobierno de Fox, que les redituó mil millones de pesos en 2005) El PRI fue, a lo largo de su historia, un partido hegemónico que cohesionaba a sus miembros, no por medio de una ideología, sino con el cemento del poder Era un partido pragmático, una organización electoral disciplinada y controlada por el presidente de la República El régimen político que los mexicanos asociaban a sus siglas no era lo que solían decir las ocurrencias: "la dictadura de PRInochet" (Muñoz Ledo), "la dictablanda" (Krauze), "la dictadura perfecta" (Vargas Llosa) México no fue jamás una dictadura, ni militar como la española, ni totalitaria como la soviética (aunque tampoco fue, claro está, una democracia, ni siquiera una democracia de partido dominante, como la que tuvieron Suecia con el Partido Socialdemócrata o la India con el Partido del Congreso) Por esa razón, porque no fue nunca el instrumento de una dictadura, el PRI logró sobrevivir la transición hacia la democracia, una larga y accidentada transición que estuvo enmarcada por seis reformas electorales -las de 1978, 1986, 1989, 1993, 1994 y 1996- y por dos acontecimientos centrales: el discurso de Jesús Reyes Heroles en Chilpancingo (1977) y el triunfo de los partidos de oposición en el Congreso (1997) Veinte años Al dejar de ser el partido del gobierno, el PRI tuvo que asumir dos grandes retos: reconstruir su dirección sin la tutela del presidente y definir un proyecto de nación Logró más o menos lo primero, aunque no lo segundo ¿Qué proyecto de nación, en efecto, le proponen los priistas a los mexicanos? Nadie lo sabe Desde 1982, el PRI llevó al poder a presidentes cuyos programas de gobierno eran contrarios a los de su ideario histórico, el nacionalismo revolucionario Durante todos esos años, hasta 2000, sus convicciones fueron reprimidas en aras de la disciplina Los priistas obedecían, apoyaban, votaban, pero sin hacer suyos los programas de reformas del gobierno, reformas que en el fondo los avergonzaban, aunque nunca tuvieron el ánimo de romper con ellas, como lo hicieron quienes (disidentes o resentidos) constituyen hoy la dirigencia del PRD "De la falta de transparencia en ese ámbito, del hecho de que el PRI haya ido a remolque de las iniciativas modernizadoras del gobierno, más que a la cabeza de ellas, deriva buena parte de la confusión de los priitas frente a los cambios que vive la nación", escribió Héctor Aguilar Camín ¿Proponen los priistas profundizar esas reformas o proponen revertirlas? ¿Quieren los priistas reivindicar las acciones de los gobiernos que apoyaron, o las quieren condenar? Es claro lo que quieren con respecto a las reformas el PAN y el PRD Los panistas están a favor y los perredistas están en contra No es claro en cambio lo que quiere el propio PRI Por eso no tiene nada que decirle a los mexicanos en estas elecciones Ni tiene tampoco una buena razón para obligar a sus militantes a apoyar a Madrazo, quien no les garantiza lo que les ofrecieron todos sus candidatos anteriores, inclusive Labastida: la certeza de la victoria, la garantía de tener el poder