Crash: Alto impacto, injusticias de la vida

lunes, 20 de marzo de 2006
México, D F, 20 de marzo (apro)- El Óscar a la Mejor Película, otorgado a la cinta dirigida por Paul Haggis, fue un honor sumamente inmerecido y hasta injusto, si se toma en cuenta que las películas contra las que competía eran, por mucho, superiores ¿Cómo fue posible? Una de las posibles respuestas sería que el tema de Crash: Alto impacto encajó de maravilla en un asunto delicado para Estados Unidos, la pluralidad cultural En gran parte de nuestro vecino del norte, los asiáticos, los latinos, los negros y los "güeritos", se rozan constantemente, no sin que exista una enorme tensión En la cinta, el escenario es la ciudad de Los Ángeles en donde las tensiones se elevan al máximo y los roces se convierten en violentos choques ("crash", como el título de la cinta) El mensaje de la película es claro: Llevarnos mal no nos llevara a ningún lado, al final de cuentas todos somos seres humanos Crash: Alto impacto es un compendio de historias en donde la discriminación y los estereotipos marcan la pauta de las relaciones multiculturales Por supuesto, nada bueno puede salir de esto Haggis entrelaza de manera adecuada dichas historias, unas acaban relativamente bien, otras, mal; y otras, peor Pero para lo anterior, Haggis se vale de lugares comunes y personajes planos (en parte por la falta de tiempo para desarrollarlos); y esto desmerita la historia, al grado de terminar siendo una telenovela ingeniosa, pero nada mas Las actuaciones son buenas: Todos poseen un peso relativamente similar, se hacen presentes y se olvidan cuando es necesario, salvo la historia de Matt Dillon (quién interpreta a un policía corrupto), el hilo conductor de la película Crash: Alto impacto conmueve y entretiene al igual que muchas otras películas, pero lejos está de ser inolvidable