ETA: El principio del fin

lunes, 27 de marzo de 2006
Madrid, 27 de marzo (apro) - Todos parecen de acuerdo en que el camino que todavía queda por recorrer será largo, duro y complejo, pero en el Estado español existe la sensación generalizada de que, en esta ocasión, la oportunidad para conseguir una paz irreversible es más cierta que nunca La razón: la organización armada separatista vasca ETA anunció un "alto el fuego permanente" para "impulsar un proceso democrático en Euskal Herría" El presidente José Luis Rodríguez Zapatero espera tomarse la ansiada fotografía de la firma que garantice la disolución de ETA y el fin de su actividad armada, con lo que entraría en la historia por la puerta grande El más que esperanzador anuncio de ETA llegó cuando en el Palacio de la Moncloa --sede del gobierno español-- estaban celebrando la mitad del periodo de esta Legislatura, que arrancó de modo espectacular con la retirada de las tropas españolas de Irak y la aprobación de la ley de matrimonios homosexuales, dos de las decisiones más aplaudidas por la sociedad española Incluso la tramitación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que por momentos se estaba convirtiendo en el principal escollo de la gestión de los socialistas, parece haberse desenmarañado, y ya cuenta con los apoyos suficientes para ser aprobado por el Parlamento esta misma semana Así pues, el "regalo" del comunicado de ETA no ha podido llegarle en mejor momento al presidente español En el entorno de la izquierda abertzale vasca y de la federación del Partido Socialista en el País Vasco (PSE) se reconoce que los términos de ese comunicado han sido completamente pactados, y que ETA únicamente se había reservado el momento de hacerlo públicos Ello explicaría los mensajes optimistas que se difundían desde el núcleo duro del gobierno y por el propio Rodríguez Zapatero Por ello también fueron descartadas las versiones que atribuían a esos mensajes una jugarreta para esperanzar a los electores y enviar mensajes subliminales a ETA En realidad, se trataba de la escenificación programada y dosificada de un suspense sobre una crónica ya escrita y conocida, aunque sólo por el Ejecutivo español Las negociaciones La comunicación y los contactos con ETA arrancaron antes de la llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Desde los tres años que ETA lleva sin matar, en el PSOE se otorgó libertad para iniciar contactos con el entorno de la izquierda abertzale: la caída de la anterior dirección de los socialistas vascos, encabezada por Nicolás Redondo Terreros y la eurodiputada Rosa Díez, y su sustitución por Patxi López, supuso un giro radical en el posicionamiento del PSOE Atrás quedó la estrategia antinacionalista y el entendimiento con la derecha más radical del Partido Popular vasco Comenzó la regularización de las relaciones con los partidos nacionalistas y los contactos con el entorno abertzale Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista en Euskadi (PSE), fue el encargado de iniciar conversaciones con Arnaldo Otegi, líder de Batasuna: el ilegalizado partido abertzale Todo el proceso se aceleró con la llegada de los socialistas al poder, y después de los terribles atentados del 11 de marzo de 2004, en los que el terrorismo islamista radical asesinó a 192 personas, e hirió a otras mil 500 en Madrid En agosto de 2004, Otegi remitió una carta a Rodríguez Zapatero en la que lo insta a explorar vías y posibilidades para una definitiva y pacífica solución del denominado conflicto vasco Por primera vez en la historia de la democracia española, el presidente del gobierno español respondió oficialmente a una iniciativa de estas características, mostrándose dispuesto a dar pasos en ese sentido En noviembre de ese año, Batasuna hizo pública la llamada Declaración de Anoeta (nombre del polideportivo en el que tuvo lugar su asamblea), en la que rechaza la vía "militar" para conseguir sus objetivos políticos y propone la búsqueda de métodos para la "pacificación definitiva" del País Vasco Desde ese momento, los contactos se intensificaron En junio de 2005, intermediarios designados por el gobierno y por ETA --Batasuna como tal no intervino en esta fase-- se vieron las caras en sucesivas reuniones en Ginebra (Suiza) y Oslo (Noruega) En diciembre, el acuerdo fue definitivo, y sólo quedó pendiente el momento en que ETA haría pública su renuncia a la lucha armada Los intermediarios de la organización pidieron tiempo y expresaron su deseo de elegir el instante del comunicado Ahora queda por delante el complejo proceso para "sustanciar" el acuerdo "Me tomaré mi tiempo", proclamó Rodríguez Zapatero en referencia al inicio de las negociaciones En el Palacio de la Moncloa conocían bien las etapas que deberían cumplirse, pero no se aventuraban a fijar los plazos Una vez que el gobierno obtuvo de ETA el necesario "alto el fuego permanente", el tiempo puede transcurrir con más calma Primero se dejarán pasar semanas --algunos calculan que entre dos y tres meses-- para constatar que ETA dejó de utilizar la violencia Durante ese periodo, el objetivo de Rodríguez Zapatero será conseguir la unidad de los partidos, para que en la sesión parlamentaria a la que debe acudir para activar la resolución que le permitía establecer la negociación, no exista oposición alguna El único problema --no menor-- está en la actitud del derechista Partido Popular (PP), principal grupo de la oposición Es el único que votó en contra de la resolución parlamentaria de mayo de 2005 que aceptaba la eventualidad de una negociación con ETA, en caso que ésta abandonase las armas De hecho, las primeras reacciones de este partido ante el anuncio de ETA, a diferencia de lo expresado por el resto del arco político español, no fueron positivas Insistieron en la "desconfianza" que les produjo este comunicado y en su negativa a realizar "concesiones políticas" de ninguna clase Rodríguez Zapatero apeló al "sentido de Estado" y a la responsabilidad del PP para construir un frente democrático unánime, con el fin de abordar esta oportunidad histórica Pese a los desmentidos, hasta el propio rey Juan Carlos I telefoneó el pasado 23 de marzo al presidente del PP, Mariano Rajoy, para solicitarle su apoyo al gobierno en esta coyuntura Los cambios en ETA Una vez conseguido el necesario consenso, Rodríguez Zapatero convocará a la sesión del Parlamento en la que todos los grupos deben darle el visto bueno para el inicio de las negociaciones Todos coinciden en que se deberán desarrollar con la máxima discreción, y se piensa ya en contar con mediadores externos Se han manejado los nombres del expresidente estadunidense Bill Clinton y del primer ministro británico Tony Blair Los 544 presos de ETA ubicados en las distintas cárceles españolas serán el principal sujeto de la negociación, junto con el modo y el control de la entrega de las armas por parte de la organización vasca Paralelamente a unas conversaciones en las que sólo habrá interlocutores de ETA y del gobierno, arrancará un proceso político en el que todos estarán implicados Se constituirá lo que se ha venido denominando "Mesa de partidos", que estaba incluida en la propuesta de Batasuna de noviembre de 2004, para la construcción social y política del País Vasco Esta mesa tomaría en cuenta tanto a las fuerzas nacionalistas como a las no nacionalistas También queda en el horizonte la derogación de la Ley de Partidos, una norma ad hoc que se utilizó para ilegalizar a Batasuna, y que ahora aparece como un elemento que perjudica el proceso Las elecciones municipales y autonómicas están previstas para la primavera de 2007, y como parte de este plan, una vez que Batasuna haya condenado el uso de la violencia, se hace necesaria su re-legalización, aunque estos procesos judiciales conllevan unos trámites necesarios? y los plazos apremian Otro signo claro de que en esta ocasión ETA "va en serio": según información de la presidencia española, no existen divisiones internas en la actual dirección de la organización Su máximo dirigente vuelve a ser José Antonio Urrutikoetxea, (a) "Josu Ternera", el máximo impulsor dentro de ETA de la línea que busca una salida política Poco tiempo después de ser elegido parlamentario autonómico, Urrutikoetxea pasó a la clandestinidad, debido a que el juez Baltasar Garzón lo señaló como máximo responsable de Ekin (aparato político de ETA) Ese retorno a la clandestinidad permitió a Urrikoetxea tomar el control del aparato político de la organización Colocó a personas de su confianza en posiciones clave que le permitieron reforzar su liderazgo e implementar una estrategia para avanzar en una negociación con el gobierno Su hijo, Egoitz Urrutikoetxea, quien fue dirigente en Francia de Abertzaleen Batasuna --la rama de Batasuna en las dos provincias vascas ubicadas en territorio francés--, está desempeñando un importante papel en la consolidación de esta línea estratégica, al igual que Ainhoa Ozaeta Mendicute --excoordinadora en Guipúzcoa (provincia del País Vasco) de la Mesa Nacional-- y Jon Salaberría Los tres son los encapuchados que aparecieron en la televisión autonómica vasca leyendo el comunicado de la tregua Antonio Urrutikoetxea es el único "histórico" con perfil claramente político que permanece en la dirección de ETA, y su toma de las riendas ha permitido se perciba desde hace meses una "unidad en las acciones", lo que no ocurría en negociaciones anteriores, según confirmaron en fuentes de la Consejería de Interior del Gobierno Vasco Urrutikoetxea ha conseguido la unidad entre los históricos y los jóvenes que, en los últimos años, se habían hecho cargo de la organización debido al encarcelamiento de los dirigentes que llevaban décadas al frente Rodríguez Zapatero conocía desde hace meses todos estos datos Por ello anunció con convicción que la paz estaba cerca

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