Entre la comedia y la tragedia

domingo, 5 de marzo de 2006
Ni desfiles ni comparsas, ni el jazz ni el alcohol, levantan el ánimo de la ciudad Nueva Orleans festejó su tradicional carnaval en medio de la desolación y los escombros, señala Proceso este domingo 5 de marzo Seis meses después del huracán Katrina, gran parte de la ciudad sigue en penumbras Los servicios básicos no han sido restablecidos en su totalidad 200 mil casas están destruidas Tres cuartas partes de la población se encuentran desplazadas A los más de mil 400 muertos se agregan casi 6 mil desaparecidos y 200 cuerpos sin identificar permanecen en camiones frigoríficos Las pérdidas materiales suman 100 mil millones de dólares La mayoría de sus habitantes no ha regresado y su perfil demográfico sufre una radical transformación: los latinos ?sobre todo de origen mexicano? llegan atraídos por las ofertas de trabajo en la reconstrucción y van ocupando los barrios que dejan los afroestadunidenses El esfuerzo desenfrenado por devolver a la ciudad un aspecto de normalidad fracasa en los hechos: el ayuntamiento sólo pudo organizar ocho grandes desfiles en lugar de los 34 de años anteriores La ciudad recibió 500 mil visitantes y no el millón y medio que acostumbraba recibir en estas fechas La habitual derrama económica de mil millones de dólares se redujo en este año a menos de la mitad "No estamos para fiestas", dice indignada Evelyn Buntro, integrante del grupo cristiano Central City Community Church, quien, a escasos cinco minutos de Bourbon Street, intenta consolar a Audrey Dixen, una vendedora ambulante afroestadunidense que llora sin parar Dixen está sentada en un banco de Jackson Square, lugar donde el presidente George W Bush se dirigió a la nación para prometer que Nueva Orleans renacería, destaca Proceso en su edición de este domingo 5 de marzo

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