Hartazgo obrero

miércoles, 8 de marzo de 2006
México, D F, 7 de marzo (apro)- El presidente Vicente Fox ha abierto innecesariamente un nuevo frente de conflicto en medio de la de por sí complicada lucha por el relevo en Los Pinos Es así que tras el lamentable accidente en que perdieron la vida los 65 mineros en Pasta de Conchos, Coahuila, el gobierno federal, lejos de exigir al Grupo México asumiera su cabal responsabilidad por los hechos, buscó atizar el linchamiento político en contra de Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros Casi nadie en sus cabales asumiría la defensa de tan detestable dirigente de mineros, que heredó de su padre el redituable negocio de administrar los contratos colectivos de este grupo de trabajadores, sin embargo, Fox decidió dar el espaldarazo a su secretario de Trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz, quien ahora enfrenta el repudio de miles de sindicalizados que este día salieron a marchar por las calles de la Ciudad de México Incluso desde el Senado se expresaron este martes las voces que advierten sobre los riesgos sociales por la intromisión de la Secretaría del Trabajo en la vida interna del sindicato minero, al haber depuesto a Gómez Urrutia y colocado en su lugar a Elías Morales, lo que puede crear un clima de inestabilidad y de incertidumbre en el país, como ya se está viendo, al tensar irreflexivamente las relaciones obrero-patronales Pero Vicente Fox, lejos de asumir con sensibilidad el hartazgo obrero, reiteró la defensa de la política laboral de su gobierno, misma que definió como respetuosa de los derechos de los trabajadores y de los regímenes internos de las organizaciones gremiales Y en un momento en que su gestión es acusada de intromisión en la vida interna del sindicato minero, Fox fue más allá y exigió dejar atrás las prácticas corporativistas que perjudican a la clase trabajadora, y se atrevió a señalar que ya no hay lugar para enclaves autoritarios que lucren con los derechos de los obreros Todo ello sonaría políticamente correcto, pero deja de lado que fue el propio gobierno foxista el que avaló desde el poder, en 2001, la llegada de Gómez Urrutia a la dirección nacional del sindicato minero Fue el propio Fox el que mantuvo intacta toda la estructura corporativa que regentean los dirigentes de la CTM y el actual Congreso de Trabajo, con un porro a la cabeza, como lo es el líder de los ferrocarrileros, Víctor Flores Morales Si en verdad Fox pugnara por promover la defensa del estado de derecho, debiera dejar que sean los propios mineros los que decidan en torno a sus formas de representación y deposición de dirigentes Luego de la corretiza que los deudos de los mineros atrapados en Pasta de Conchos aplicaron al secretario del Trabajo federal, éste buscó cobrarse la afrenta enderezando los ataques contra Gómez Urrutia En lugar de conciliar y sentar a la mesa de negociaciones a los grupos en pugna, en este caso al sindicato minero y a los directivos de Grupo México, Salazar Sáenz escaló un conflicto hasta darle visos de alcance nacional, del que nadie en este momento aventuraría pronosticar sus terribles consecuencias Bajo este entorno, afiliados al sindicato minero y a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) realizaron un primer ejercicio de fuerza en el Zócalo capitalino, y al apoyo a Gómez Urrutia adicionaron la defensa de la soberanía en torno a los energéticos De tal suerte que el secretario de Trabajo foxista logró lo inimaginable: que en esta movilización coincidieran agremiados al Congreso del Trabajo, a la UNT y al Frente Sindical Mexicano, así como los dirigentes de los sindicatos de la UNAM y del IMSS No se vislumbra otra salida que el presidente Fox, en un acto de sensibilidad política, se deshaga del colaborador que lo ha llevado a un callejón sin salida, e instruya a su encargado en Bucareli busque desfacer el entuerto La necedad, bajo las actuales circunstancias, sería la peor consejera Comentarios: mvazquez@procesocommx

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