"Toman" hispanos poco más de 30 ciudades de EU

martes, 11 de abril de 2006
* Miles de inmigrantes marchan en rechazo a las políticas migratorias que pretende aprobar el Capitolio * Hillary Clinton ofrece apoyo a los manifestantes; Schwarzenegger recula y admite que la ley es mala: se requiere una nueva, reconoce Washington, 10 de abril (apro) - Cambió el grito: ahora fue "U-S-A"; con este lema y la bandera de Estados Unidos en sus manos, sobre sus espaldas, alrededor de su torso o amarrada en la cintura o en la cabeza, cientos de miles hispanos e indocumentados salieron a las calles de por lo menos 30 ciudades de este país a expresar su rechazo a las políticas migratorias que pretende convertir en ley el Congreso federal estadunidense El tradicional grito de "Sí se puede", fue secundario en esta histórica manifestación nacional en Estados Unidos; la idea de los manifestantes fue la de pedir la residencia permanente, para lo cual ondearon la bandera estadunidense y no las de sus países de origen, como se había venido haciendo en otras protestas multitudinarias contra las acciones anti-migratorias del Capitolio respaldadas por Bush "Bush escucha, estamos en la lucha", "El pueblo unido jamás será vencido", "Legalización es la solución", "Aquí estamos y no nos vamos", "No somos criminales, no somos terroristas", "Hoy marchamos y en noviembre votamos", eran algunos de los lemas que junto al "U-S-A" y al "Sí se puede", gritaron al unísono los cientos de miles de hispanos e indocumentados que de manera ordenada recorrieron las calles de ciudades como Washington, DC, Atlanta, Nueva York, Filadelfia, San Francisco, Los Ángeles, Chicago, Austin, Houston y Miami, entre otras El mensaje fue claro, aunque tarde: la comunidad hispana e indocumentada no se quedará con las manos cruzadas y a través de su voto (para el caso de los hispanos que pueden votar en Estados Unidos) tratará de castigar a los políticos que insistan en tratar como criminales a los trabajadores indocumentados, tal y como lo estipula el proyecto de ley 4437 aprobado en diciembre del año pasado por la Cámara de Representantes "No queremos su lástima, queremos su reconocimiento y creo que nos lo merecemos", comentó Juana Villalobos, una mexicana que como inmigrante indocumentada llegó hace 12 años a trabajar como afanadora a un hotel de la ciudad de Alejandría, Virginia, y que junto a sus tres hijos y esposo, llegó a la capital estadunidense a unirse a las decenas de miles de personas que se plantaron frente al Capitolio a ondear la bandera estadunidense en reconocimiento al beneficio que han logrado en esta nación "No es justo, los políticos quieren usarnos como si fuéramos un aparato y no como una persona digna y trabajadora, hablan en favor de nosotros sólo cuando, como ahora, salimos a la calle y demostramos que sí tenemos la fuerza para paralizarlos", comentó Luis Guillén, uno de los organizadores de la marcha en Washington, DC No faltaron los oportunistas En cada una de las ciudades donde se realizaron las manifestaciones políticos estadunidenses aprovecharon el momento para postrarse como los defensores de los derechos de los indocumentados que piden la regularización de su estatus de residencia, y rechazan el trato de criminales que les quieren tildar En Nueva York, la senadora Hillary Clinton, quien hasta hace un par de semanas comenzó a hablar de la reforma migratoria, les dijo a los manifestantes que ella es la más ferviente defensora de la instrumentación de una ley que provea la residencia permanente a los inmigrantes indocumentados; en Washington fue el turno del senador Ted Kennedy, quien, a diferencia de la senadora Clinton, él desde hace varios años se ha dedicado a convencer al Capitolio de que el problema de los 12 millones de indocumentados que, se estima, viven en Estados Unidos, no se resolverá con leyes enfocadas a tratarlos como criminales y a regresarlos a sus países de origen Por lo menos a Kennedy se le reconoce su proselitismo y es auténtico Arnold Schwarzenegger, el gobernador del estado de California, quien se había destacado por su apoyo a las medidas anti-migratorias, sorprendió a los mismos políticos republicanos, partido al que pertenece; pero sobre todo a la población hispana, al urgir al Congreso federal estadunidense a "recordar que los inmigrantes son personas buenas, pero es mala nuestra actual política y sistema de inmigración, necesitamos una nueva ley", a través de un artículo de opinión que le publicó este lunes el diario The Wall Street Journal Las masivas manifestaciones de la comunidad hispana e indocumentada son históricas y conmovedoras, aunque está por verse el efecto que tendrán en el proceso de debate y definición del proyecto de ley para la reforma migratoria que por la falta de consenso y por intereses políticos, suspendió la semana pasada la Cámara de Senadores La única esperanza que tienen los indocumentados para humanizar las acciones del Capitolio, es que la comunidad hispana ejerza su derecho de voto en las elecciones federales de medio periodo del próximo mes de noviembre, y con éste expulse del Congreso a los políticos radicales y conservadores que se niegan a reconocer la contribución de la mano de obra del trabajador indocumentado en Estados Unidos

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