Before the dawn de Yumiko Yoshioka

lunes, 17 de abril de 2006
Méxici, D F, 17 de abril (apro)- La danza contemporánea japonesa se ha estereotipado en la llamada "danza butoh", entendida ésta como una forma de movimiento surgida del horror genocida creado por los norteamericanos cuando lanzaron bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki Arte de la inmovilidad que concentra la energía y del movimiento milimétrico, el butoh, en su forma primigenia, es un espectáculo terrible porque retrata sin piedad el terror, la destrucción externa e interna del ser humano y el deseo de aniquilar la vida Pero al mismo tiempo es una forma artística que toca las profundidades del budismo zhen y del shintoismo Invitada a dar sólo dos funciones, la bailarina Yumiko Yoshioka presentó en el Teatro de la Danza el espectáculo "Before the Down" (Antes del amanecer) Si bien en sí misma la danza butoh es una forma difícil de aprehender, la percepción del espectador puede complicarse aún más en múltiples ocasiones, porque los espectáculos unipersonales suelen ser monótonos Pero así como los horrores de la Segunda Guerra Mundial parecen ahora cosas de niños contra lo que sucede en Irak, Africa o Palestina, la propia danza butoh japonesa ha ido evolucionando junto con sus artistas, muchos de los cuales, nacidos en los sesenta, setenta u ochenta, sólo poseen la referencia histórica de lo que sucedió en su país, pero que en la actualidad viven más interesados en otros aspectos de la vida Poco a poco los artistas de la danza japonesa han ido recuperando cierta posibilidad de que la felicidad y la belleza coexistan sin conflicto De enorme fuerza expresiva, la solista Yumiko Yoshioka se vale de su cuerpo como un instrumento de enormes posibilidades físicas y dramáticas No existe un solo músculo que no esté en función de expresar o explicitar una sensación o una motivación Residente en Alemania desde 1988, Yoshioka no tiene un solo elemento que la condicione hacia la danza occidental, pero utiliza formalmente una serie de recursos teatrales que es claro que devienen del teatro-alemán Sin desbocarse y controlando el ritmo de su puesta en escena para que la tensión dramática nunca disminuya, la artista nacida en Tokio sostiene su energía siempre en un límite sobrecogedor y que por su fuerza se adivina complejísimo de lograr En ella sucede todo sin necesidad de sobresaltar Lo suyo es simplemente lo básico, y por lo mismo su danza se convierte en un código universal profundamente conmovedor y de múltiples matices siempre lejos de cualquier efectismo Su tránsito de la noche al día, de la oscuridad a la luz, es de una belleza exuberante La presencia de esta artista japonesa en México es un verdadero hito Es una lástima que este tipo de eventos no se difundan y que muy pocas personas puedan acceder a un montaje tan exquisito y de tan enorme calidad

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