El juego de las apariencias

miércoles, 19 de abril de 2006
México, D F, 18 de abril (apro) La intromisión de los medios electrónicos en las decisiones fundamentales de las campañas electorales desembocó en un juego de apariencias No se trata de uno de esos fenómenos caóticos que resulta de una suma de voluntades, en el que ninguna de éstas tiene capacidad rectora o configura un liderazgo Por el contrario, al ser producto de una intervención legal pero políticamente ilegítima de un poder fáctico que se impuso como factor central de las campañas ?con la pretensión de serlo también en el resultado de la elección--, la guerra de percepciones se adueña de la agenda de los candidatos Por supuesto, al describir esa situación es necesario tener conciencia de que, sí el ámbito mediático es un importante campo de debate político, suele retroalimentarse con la realidad institucional en una medida mucho mayor de lo que ahora lo hace respecto del tema electoral Debido al peculiar reparto inicial de preferencias electorales que reportó la mayoría de las encuestas ?una clara ventaja de Andrés Manuel López Obrador sobre los representantes de los partidos interesados en mantener el rumbo político y económico actual del país, en la creencia de que podrán pagar el costo social--, los análisis, comentarios de medios y trabajos tanto de prospectiva como de imagen dentro de los cuartos de guerra, coincidieron en que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos no estaba haciendo una buena campaña, sino que vivía de una favorable correlación entre su oportuno posicionamiento a partir de una errada campaña oficial en su contra y su favorable identificación como el candidato opositor al régimen actual y a dos partidos desgastados por el poder (pero a fin de cuentas con un gran poder aún) Paralelamente, desde los medios de comunicación se evaluó la vulnerabilidad de las fuerzas políticas mayoritarias en el Congreso, en el Ejecutivo federal y los estatales, como circunstancia favorable para frenar cualquier tentativa de acotamiento a su poder Además, esas fuerzas, representadas institucionalmente en el PRI y el PAN tienen una influencia verificable (histórica, estadística, periodísticamente) sobre el Poder Judicial y sobre el Instituto Federal Electoral (IFE), así como no desdeñables coincidencias ideológicas con esas instancias de Estado Incluso, el argumento de que la campaña de López Obrador tenía éxito debido a su estrategia "terrestre", si bien fue dado por cierto, nunca fue imitado por el PAN y el PRI, que en el papel cuentan con estructuras supuestamente más amplias y eficaces de promoción y movilización del voto La razón de no competir en ese frente fueron los problemas internos de los partidos La única salida era concentrarse en la superioridad "aérea", en la mayor capacidad de negociación y de pago de mensajes televisados ?con los comentarios de las barras noticiosas radiofónicas como bonificación? y aprovechar el margen de maniobra que les permitiría la enorme flexibilidad institucional a los partidos que detentan el poder nacional En ese campo, aunque el PRD tiene cierta representación legislativa y estatal, nada podría hacer para garantizar una imparcialidad tan dañina para el estado de cosas y sus dos partidos De modo que, por fin, conectaron los temores del gran poder mediático y el de la clase política que circula en todos esos ámbitos de Estado mencionados Los operadores, por supuesto, fueron aquellos políticos que ya se convirtieron en referentes del poder híbrido porque transitan del ámbito público al privado y viceversa, o porque trafican con su influencia por las mismas vías El resultado, que los analistas identificaron de inmediato y los comentaristas de medios declararon falso de toda falsedad sin detenerse en ociosos pormenores, fue la aprobación mecánica de la "Ley Televisa": un botín del cual el gobierno foxista todavía intenta roer la parte que supuestamente le tocaría Quien sí resultó beneficiado fue el candidato oficial e hijo obediente, Felipe Calderón Un concierto mediático ?vale decir que el mismo que había creado la percepción del ascenso inercial de López Obrador-- comenzó a proyectar cifras confusas y justificaciones espurias, pero repetidas por conductores de radio y televisión (que lo siguen siendo en sus espacios de prensa); se creó aquello que los medios saben hacer en cualquier sociedad: la confusión Para medir la capacidad de caotizar la información, valdría la pena analizar un asunto que coincide en el tiempo: el caso del asesinato múltiple de los niños Peña Coss en Monterrey La inverosimilitud de la encuesta GEA-ISA que marcó el quiebre de tendencias generalmente aceptadas, tuvo un antecedente, pero en aquella ocasión no se había comprendido la posibilidad de sacar partido de unos números evidentemente despegados de la tendencia mediática El contexto de la aprobación de la "Ley Televisa" fue la diferencia en esta ocasión Ahora resultó que el pueblo mexicano castiga la beligerancia de López Obrador contra el candidato-espejo panista, Vicente Fox, pero el mismo pueblo mexicano decide premiar las mentiras panistas de la conexión venezolana y de la deuda estratosférica del Distrito Federal, el argumento del miedo y la descalificación de cualquier apoyo, incluso emocional, al candidato puntero El pueblo mexicano aprecia también, según esas encuestas, el reto "viril" a "hablarse de frente" de un Roberto Madrazo enfundado en una chamarra de cuero polisémica, pero que recuerda a los pandilleros de la película "Nacidos para perder" Y el Instituto Federal Electoral actúa como un órgano legítimo de ese pueblo mexicano, ya que fue conformado mediante cuotas por las fracciones legislativas del PRI y del PAN (con la invaluable ausencia de los perredistas conducidos por Pablo Gómez), por lo que también está premiando la competencia fuera de cauce político y dentro de los cauces mediáticos Aparte de abonar la percepción de la democracia en su versión mediática, el cambio de procesos decisivos de las campañas electorales (del institucional al mediático) implica otros riesgos, según el escenario planteado En el caso de que, pese a sus mecanismos de control, el sistema no pudiera impedir el triunfo de López Obrador, el oligopolio puede crear condiciones de ingobernabilidad "utilizando a la sociedad para impulsar sus propósitos particulares" ?como tanto se acusó a éste candidato--; en el caso de un triunfo de cualquiera de los otros dos candidatos, el cobro excederá incluso la ya bochornosa sumisión del candidato-espejo panista, Vicente Fox