Se opone Bush a deportaciones masivas de ilegales

martes, 25 de abril de 2006
* "Son irrealizables, simplemente no van a funcionar", advierte * Exhorta al Capitolio a discutir el tema con una visión más humanitaria Washington, 24 de abril (apro) - El presidente de Estados Unidos, George W Bush, se opuso hoy a que, como parte de la reforma a las leyes de inmigración, se instrumenten medidas para la deportación masiva de indocumentados que no se vean beneficiados o que no cumplan los requisitos que se estipulen, aunque no presentó ninguna fórmula para resolver el problema "Aquí son irrealizables las deportaciones masivas de personas, simplemente no van a funcionar", dijo Bush al participar en un foro organizado por la Casa Blanca en la ciudad de Irvine, California, uno de los sectores más conservadores y opositores a que se flexibilicen las leyes de inmigración para beneficio de los indocumentados A sólo unos días de que en la Cámara de Senadores del Congreso federal se restablezca el debate y eventual votación de un proyecto de reforma a las leyes migratorias, que se suspendió hace dos semanas ante la profunda división sobre el punto entre republicanos y demócratas, Bush exhortó a los legisladores a discutir el asunto con una visión más humanitaria y enfocada a crear un programa de empleo temporal para indocumentados, pero sin compensar a éstos con un mecanismo legal para conseguir la residencia permanente "Creo que nunca, a ninguna persona se le debe dar de manera automática la ciudadanía", declaró Bush, en referencia al proyecto de ley que quedó atascado en el Senado, y el cual, en uno de sus incisos ofrece la residencia permanente a los inmigrantes indocumentados que tengan más de cinco años de vivir y trabajar en Estados Unidos; empleo temporal por seis años a los que llegaron entre 2001 y 2004; y la deportación a su país de origen a los que ingresaron ilegalmente al territorio estadunidense después de 2004 Aunque insistió en la necesidad de crear un programa de empleo temporal para resolver el problema de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que, se estima, viven y trabajan en Estados Unidos en estos momentos, Bush provocó una ambigüedad y más dudas en el debate del Capitolio, porque se expresó en contra de las deportaciones masivas y de la regularización del estatus de residencia de los indocumentados, pero no ofreció ninguna solución al dilema "Esta es una de las preguntas realmente importantes que tendrá que resolver el Congreso", enfatizó Bush, dejando entrever con ello que el tema de la reforma migratoria más que intereses humanitarios en favor de los inmigrantes indocumentados, para él y para su partido, el Republicano, tiene un interés político que podría materializarse en las elecciones legislativas federales de medio periodo que se celebrarán en noviembre próximo Ante la evidente división que existe dentro del Partido Republicano sobre el tema de la reforma migratoria, Bush se ha mantenido al margen para evitar que se le tome a como a un líder incapaz de alinear a sus correligionarios políticos Mientras, en la Cámara de Representantes los republicanos aprobaron en diciembre del año pasado el proyecto de ley 4437, que pide dar el estatus de criminales a los inmigrantes indocumentados y sellar la frontera con México erigiendo una valla doble de acero, en el Senado, los más moderados de ese mismo partido, como John McCain y Arlen Specter apoyan una reforma con la que los indocumentados pueden conseguir la residencia permanente En la misma Cámara alta, Bill Frist, el líder de la mayoría republicana, amenaza con imponer una propuesta de ley similar a la 4437, esto para demostrar que no hay divergencia de ideas entre los miembros de su partido, situación que los pone en desventaja electoral ante los demócratas, quienes se están presentando como los defensores incondicionales de los indocumentados "Creo que el Senado tiene un modo interesante al señalar que si han estado aquí por cinco años o menos (los indocumentados), serán tratados de una forma distinta, y si tienes cinco años o más, de otra manera Es un concepto interesante del que la gente necesita reflexionar sobre el caso de la gente que ha estado aquí por mucho tiempo", remató el presidente de Estados Unidos confundiendo aún más a la población y electorado estadunidense que mira con mucho recelo al proceso de la reforma a las leyes de inmigración en el Capitolio

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