Tiempo pasado/Cultura de la memoria y giro subjetivo; una discusión, de Beatriz Sarlo

lunes, 3 de abril de 2006
México, D F, 3 de abril (apro)- Editorial Siglo XXI, en su colección de Sociología y Política, saca a la luz el libro Tiempo pasado/Cultura de la memoria y giro subjetivo; una discusión, donde la autora argentina Beatriz Sarlo debate sobre la memoria colectiva examinando "la experiencia personal como argumento de la verdad", y reivindica "el valor de la teoría y la reflexión en la continuidad de la cultura" Se trata de un tema complejo, necesarísimo en estos momentos en que se cumplen 30 años de las dictaduras militares que asolaron Argentina Es la evaluación crítica de los modos de reflexionar sobre el papel de la memoria en torno a la represión para enfrentar la posibilidad de que la guerra vuelva a surgir en una sociedad Beatriz Sarlo nació en Buenos Aires en 1942 Enseñó literatura argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires Ha dictado cursos en universidades norteamericanas como Berkeley, Columbia, Minessota y Maryland Fue miembro del Wilson Center en Washington, Simón Bolívar profesor of Latin American Studies en la universidad de Cambridge, Inglaterra, y en 2003, miembro del Wissenschaftkolleg de Berlín Varios de sus libros han sido traducidos en Brasil, Gran Bretaña, Estados Unidos e Italia Durante la dictadura militar investigó sobre temas de literatura argentina, nacionalismo cultural y las vanguardias Desde 1978, Sarlo dirige la reconocida revista de cultura y política Punto de Vista, un prestigioso ámbito de discusión y difusión intelectual El texto de 166 páginas se encuentra dividido en seis capítulos: "Crítica del testimonio: sujeto y experiencia"; "La retórica testimonial"; "Experiencia y argumentación"; "Posmemoria y reconstrucción"; "Más allá de la experiencia", y "Tiempo pasado"; capítulo de donde se extrajeron los siguientes fragmentos en su apéndice "Recordar y entender": * * * "Este libro se ocupa del pasado y la memoria de las últimas décadas Reacciona no frente a los usos jurídicos y morales del testimonio, sino frente a sus otros usos públicos Analiza la transformación del testimonio en un ícono de la verdad o en el recurso más importante para la reconstrucción del pasado Discute la primera persona como forma privilegiada frente a discursos de los que la primera persona está ausente o desplazada La confianza en la inmediatez de la voz y del cuerpo favorece al testimonio Lo que me propongo es examinar las razones de esa confianza "Durante la dictadura militar, algunas cuestiones podían ser pensadas a fondo Se las revisaba con cautela o se las soslayaba a la espera de que cambiaran las condiciones políticas El mundo se dividía claramente en amigo y enemigo y, bajo una dictadura, es preciso mantener la convicción de que la separación es tajante La crítica de la lucha armada, por ejemplo, parecía trágicamente paradójica cuando los militantes eran asesinados De todos modos, durante los años de la dictadura, en la Argentina y en el exilio, se reflexionó precisamente sobre ese tema, pero la discusión abierta, sin chantajes morales, sólo empezó, y con muchas dificultades, con la transición democrática Han pasado 20 años y es, por lo tanto, absurdo negarse a pensar sobre cualquier cosa, con las consecuencias que pueda tener su examen El espacio de libertad intelectual se defiende incluso frente a las mejores intenciones "La memoria ha sido el deber de la Argentina y posterior a la dictadura militar, y lo es en la mayoría de los países de América Latina Ese testimonio hizo posible la condena del terrorismo de Estado La idea del `nunca más` se sostiene en que sabemos a qué nos referimos cuando deseamos que eso no se repita Como instrumento jurídico y como modo de reconstrucción del pasado, allí donde otras fuentes fueron destruidas por los responsables, los actos de memoria fueron una pieza central de la transición democrática, sostenidos a veces por el Estado y de forma permanente por organizaciones de la sociedad Ninguna condena hubiera sido posible si esos actos de memoria, manifestados en los relatos de testigos y víctimas, no hubieran existido "(?) Vivimos en una época de fuerte subjetividad y, en ese sentido, las prerrogativas del testimonio se apoyan en la visibilidad que ?lo personal? ha adquirido como lugar no simplemente de intimidad, sino de manifestación pública Esto sucede no sólo entre quienes fueron víctimas, sino también y fundamentalmente en ese territorio de hegemonía simbólica que son los medios audiovisuales Si hace tres o cuatro décadas el yo despertaba sospechas, hoy se le reconocen privilegios que sería interesante examinar De eso se trata, y no de cuestionar el testimonio en primera persona como instrumento jurídico, como modalidad de escritura o como fuente de la historia, a la que en muchos casos resulta indispensable, aunque le plantee el problema de cómo ejercer la crítica que normalmente ejerce sobre otras fuentes "Mi argumento aborda la primera persona del testimonio y las formas del pasado que resultan cuando el testimonio es la única fuente (porque no existen otras o porque se lo considera más confiable que otras) No se trata simplemente de una cuestión de la forma del discurso, sino de su producción y de las condiciones culturales y políticas que lo vuelven creíble Se ha dicho muchas veces: vivimos en la era de la memoria, y el temor o la amenaza de una "pérdida de memoria" responde, más que al borramiento efectivo de algo que debería ser recordado, a un `tema cultural` que, en países donde hubo violencia, guerra o dictaduras militares, se entrelaza con la política "La cuestión del pasado puede ser pensada de muchas maneras, y la simple contraposición de memoria completa y olvido no es la única posible Me parece necesario avanzar críticamente más allá de ella, desoyendo la amenaza de que, si se examinan los actuales procesos de memoria, se estará fortaleciendo la posibilidad de un olvido indeseable Esto no es cierto "Susan Sontag escribió: ?Quizá se le asigna demasiado valor a la memoria y un valor insuficiente al pensamiento? La frase pide precaución frente a una historia en la que el exceso de memoria (cita a los serbios, a los irlandeses) puede conducir, nuevamente, a la guerra Este libro no explora en la dirección de esas memorias nacionales guerreras, sino en otra, la de la intangibilidad de ciertos discursos sobre el pasado Está movido por la convicción de Sontag: es más importante entender que recordar, aunque para entender sea preciso, también, recordar"

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