Las manos sucias

jueves, 11 de mayo de 2006
México, D F, 10 de mayo (apro)- El presidente Vicente Fox y su candidato Felipe Calderón no han parado en presumir que la represión en Atenco es el acto de autoridad que se necesitaba para detener a un movimiento social que ya se había salido del cauce legal Presumiendo las manos limpias, los panistas, sin embargo, podrían arrepentirse del aplauso adelantado si se confirma la violación tumultuaria de mujeres detenidas por policías estatales y federales cebados por la venganza impulsada desde la oficialidad Unas horas después del enfrentamiento ocurrido en Texcoco y San Salvador Atenco el pasado jueves 4, Fox y Calderón se lanzaron en contra de los integrantes del Frente Unido de Pueblos en Defensa de la Tierra acusándolos de violar la ley al enfrentarse a policías locales y federales, algunos de los cuales fueron salvajemente golpeados por los habitantes de este último poblado De inmediato aplaudieron cuando decenas de policías antimotines, armados de escudos y toletes entraron a San Salvador para detener a más de 100 hombres y mujeres que fueron golpeados con saña por los elementos de seguridad bajo las órdenes del almirante Wilfrido Robles Madrid y Humberto Benítez, comisionado de Seguridad y secretario d Gobierno del Estado de México, respectivamente Para Fox y Calderón se justificaba la actuación de los policías que como hordas salvajes entraron a la población, pateando al primero que encontraban, entrando con lujo de violencia a las casas sin ninguna orden legal y golpeando sin piedad a los que ellos consideraban sus "enemigos", los que habían golpeado a sus compañeros El presidente y su candidato vieron con buenos ojos la actuación del gobernador priista Enrique Peña Nieto y la de sus subalternos, quienes habían sometido con violencia al grupo de campesinos que en 2001 habían impedido la construcción del aeropuerto internacional, el cual sería la máxima obra del foxismo No sólo lo vieron con buenos ojos, sino que le dieron el visto bueno Hoy que comienza a aclararse el panorama y empiezan a salir las imágenes de brutalidad policial, las golpizas y detenciones a atenquenses que no tuvieron ninguna participación en el enfrentamiento, así como el ultraje en las casas --como en aquel 2 de octubre de 1968 cuando los soldados entraron en los departamentos de Tlatelolco en busca de los estudiantes "rebeldes, rojos, inconformes, peligrosos para el orden y la paz"--, también se dan los primeros visos del salvajismo más despreciable del abuso de autoridad: la violación tumultuaria a mujeres detenidas Valentina Larissa Palma, joven chilena estudiante de cine aprehendida en Atenco y deportada a su país, es una de las primeras voces que ha denunciado el abuso sexual y la violación tumultuaria de que fueron objeto algunas de las mujeres detenidas por las policías estatal y federal En una entrevista realizada por Blanche Pietrich que se publicó en el diario La Jornada, la joven chilena cuenta el abuso sexual del que fueron objeto las mujeres: Al bajar de los camiones ''nos taparon la cabeza y nos hicieron pasar entre dos hileras de policías que nos pateaban Nos separaron a hombres de mujeres Ahí vi a una policía y me dije gracias, al fin Pero ella apenas me vio dijo: 'déjenme a esta perra', y me empezó a golpear con las manos en los oídos Cuando me ingresaron fue cuando vi a las chavas con los pantalones y la ropa interior rotos, llorando mucho Éramos 25 o 30 mujeres, muchas en shock Conozco esa reacción, la crisis después de un episodio de violación Al menos dos sufrieron violación con penetración, aunque nadie pronunciaba esa palabra Una contó que el hombre que la agredía le ordenó decirle jinete y se burlaba Las custodias nos preguntaban si habíamos sido violadas, como si supieran" Hasta donde se sabe, algunas organizaciones de derechos humanos ya están documentando la violación que sufrieron algunas de las detenidas en Atenco y en los próximos días podrían presentar públicamente las denuncias en contra de las autoridades responsables Estos casos, más los abusos de poder de los policías y de sus jefes, no son para aplaudirse, menos del presidente Fox ni de quien quiere sustituirlo, Felipe Calderón, quien lleva como bandera de su campaña el lema "Las manos limpias" Nadie, ninguna autoridad política o eclesiástica puede apoyar o aplaudir el abuso de poder, el ultraje o la posible violación que perpetraron los policías la mañana del 4 de mayo en San Salvador Atenco Felipe Calderón y Roberto Madrazo son los dos candidatos que han querido sacar provecho de este hecho violento acusando al PRD, al subcomandante Marcos y a Andrés Manuel López Obrador de estar detrás del movimiento del Frente Unido de Pueblos en Defensa de la Tierra Acusando a los zapatistas y perredistas piensan obtener votos a su favor, pero sólo habría que preguntarles si están de acuerdo con el abuso de poder, con la violación a los derechos humanos y el posible estupro a un grupo de mujeres indefensas en manos de los policías "Las manos limpias" que Calderón y Madrazo dicen tener ya no podrán ser utilizadas en su campaña, pues el recuerdo de la sangre y los excesos de poder de los representantes de la autoridad en San Salvador Atenco, los revelará ante la opinión pública en su exacta dimensión, como políticos de perfil dictatorial a los cuales no les importa tener las manos manchadas de violencia institucional

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