Cumplen jornada de protesta cientos de miles de migrantes en EU

martes, 2 de mayo de 2006
* Abarrotan las calles en más de 40 ciudades de la Unión Americana * El boicot obligó al cierre de pequeños negocios, hoteles y restaurantes Washington, 1 de mayo (apro)- "Sí se puede, sí se puede", fue el grito común de cientos de miles de personas de origen latino o miembros de la comunidad de inmigrantes indocumentados de Estados Unidos, quienes otra vez desbordaron las calles de varias decenas de ciudades de este país, a fin de demandar al Congreso federal una reforma migratoria integral que los acepte como miembros del crisol étnico estadunidense Las masivas manifestaciones fueron parte del llamado "Boicot nacional" económico y de "Un día sin inmigrantes", como se le denominó a la acción deliberada de miembros de la comunidad hispana e indocumentada de no ir a trabajar, en un intento por demostrar que, sin ellos, la economía de Estados Unidos se puede paralizar El llamado a no acudir al trabajo, a no hacer ninguna compra y apoyar a los niños y jóvenes de origen hispánico a no asistir a la escuela, como parte del boicot nacional económico, fue un mecanismo de denuncia descalificado por muchos No obstante que el boicot obligó al cierre de cientos de pequeños negocios, hoteles y restaurantes, en ciudades importantes como Nueva York, Los Angeles, San Francisco, Chicago y Miami, éste quedó lejos de ser un factor determinante para paralizar el funcionamiento de una de las economías más grandes e importantes del planeta Las marchas o manifestaciones de cientos de miles de personas en más de 40 ciudades de los 50 estados de la Unión Americana surgieron como una opción de manifestación al boicot El hecho que se volvieran a paralizar las calles de ciudades como Chicago, Los Angeles, Orlando, Miami, Houston, Dallas, Austin, Milwaukee, Washington, Atlanta, Columbus y Seattle, entre otras, demostró que un sector importante de la comunidad indocumentada e hispana, por temor a las represalias, optó por desobedecer el llamado a no ir a trabajar o a la escuela "Es una decisión personal el ir o no a trabajar, lo que no acepto es que se les pidiera a los niños que no fueran a la escuela", declaró Antonio Villarraigosa, el alcalde de la ciudad de Los Angeles, donde al igual que el pasado 10 de abril, se realizó una de las manifestaciones más importantes y masivas de la campaña nacional en demanda de una reforma migratoria integral y humanitaria Así como los organizadores del boicot o del día sin inmigrantes estaban ansiosos de paralizar la economía estadunidense, los opositores a una reforma integral o miembros del sector más conservador de la sociedad estadunidense compartían la ansiedad, pero por distintas razones James Sensenbrenner, el representante republicano de Wisconsin y autor del proyecto de ley 4437, aprobado en diciembre de 2005 en la Cámara de Representantes, y que quiere catalogar como criminales a los inmigrantes indocumentados, dijo que pese a que no se sintieron los efectos del boicot, este tipo de acciones es contraproducente para los manifestantes, porque están demostrando que quieren las cosas violando las leyes y haciéndole daño a la economía estadunidense "No entienden que lo de la reforma migratoria es un asunto de leyes", declaró Sensenbrenner Esta semana se espera que la Cámara de Senadores del Congreso federal retome el debate del proyecto de ley de reforma migratoria, que suspendió hace tres semanas, por lo que los analistas políticos señalaron que la realización del boicot o del día sin inmigrantes podría tener efectos negativos en el proceso legislativo El senador John McCain, republicano de Arizona y uno de los principales promotores de una reforma migratoria que beneficie a los inmigrantes, criticó la realización del boicot, y encomió a la comunidad hispana a manifestarse pacíficamente, pero sin dañar la economía, porque con ello estarían enviando una señala equivocada al sector conservador de su partido y a todos aquellos que se oponen a reconocer la labor económica, social y cultural de la mano de obra indocumentada Eco de este tipo de llamados se plasmó en un editorial del Washington Post, que además de expresarse en contra del boicot, criticó al presidente George W Bush por mantener una posición ambigua respecto del proyecto de ley de reforma migratoria Bush se opone a crear una especie de amnistía para los 11 o 12 millones de inmigrantes indocumentados que se estima viven y trabajan actualmente en Estados Unidos, pero apoya la creación de un programa de empleo temporal que tampoco excluya a los indocumentados de la eventualidad de conseguir la residencia permanente o hasta la ciudadanía Los organizadores del boicot, conformados en decenas de organizaciones hispánicas defensoras de los derechos de los indocumentados, prometieron seguir su lucha hasta lograr su objetivo Fuera de los sectores comerciales de las grandes ciudades, fue casi imposible determinar cuánta gente no fue a trabajar, ya que fueron variados y comunes los reportes periodísticos de que los indocumentados o hispanos sí se presentaron a trabajar en sus puestos de labor en industrias, como el de la construcción, jardinería, servicios y manufacturas

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