El Regreso

domingo, 28 de mayo de 2006
A pesar de que su gobierno dejó un desastre económico y propició el ascenso al poder de Alberto Fujimori, el expresidente Alan García es, según las encuestas, el más probable ganador de las elecciones presidenciales de Perú que se celebran este domingo 4 La razón: Es el mal menor que aglutina sectores temerosos de un eventual triunfo del nacionalista Ollanta Humala LIMA- Si existiera un campeonato mundial de juramentos, el expresidente de Perú Alan García -candidato favorito para ganar la segunda vuelta presidencial de este 4 de junio- se llevaría la medalla de oro: Juro que no tocaré los ahorros en dólares, juro que no habrá impunidad para los corruptos, juro que no habrá una inflación que supere los dos dígitos, juro que sabré decir 'no' al gasto público Su obsesión por afirmar que no repetirá los errores de su gobierno (1985-1990) se debe al mal recuerdo que de éste tienen los peruanos Fue un régimen que comenzó con aires revolucionarios, socialistas y un increíble apoyo popular Pero dos años después, inició su derrumbe cuando estatizó la banca y decidió que sólo pagaría 10% de la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) Los acreedores del mundo le dieron la espalda y la inflación se disparó a 7000%, lo que devastó la economía de la mayoría de la población Por eso mismo, Alan García es un fenómeno Cuando se inscribió como candidato presidencial de su partido -Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA)- no eran muchos los convencidos de que triunfaría Su candidatura parecía una más de las 20 registradas en Perú para esta contienda Pero llegó al segundo lugar con una ajustada diferencia de votos que le permitió desplazar a la candidata de la derecha, Lourdes Flores Nano Ahora se enfrenta en segunda vuelta con el excomandante del ejército Ollanta Humala Por descarte García sabe que quienes votarán por él lo harán porque lo ven como el mal menor Eso no me halaga, pero en términos prácticos es una necesidad, le dijo al periódico La República, cuando le preguntó si consideraba que esa era su imagen Una de las razones que explica el pase de García a la segunda vuelta es que estimuló la confrontación entre el nacionalista Ollanta Humala y la derechista Lourdes Flores No fue precisamente un espectador, porque golpeó por igual a Humala, por ser el ahijado del presidente venezolano Hugo Chávez, y a Flores, por ser la candidata de los ricos En la segunda etapa de la campaña electoral, le dedicó más empeño a captar el 46% de votos que obtuvieron los 18 grupos políticos que perdieron las elecciones, más que al 30% de electores que prefirieron a Humala Éste, por su parte, apeló a recordar algunas miserias del régimen de García para disuadir a los peruanos de repetir la experiencia de un gobierno aprista: un desastre que permitió la aparición de Alberto Fujimori, en cuyo gobierno (1990-2000) imperaron la corrupción, el espionaje, las violaciones de los derechos humanos y un esquema económico neoliberal y privatizador que perfeccionó el actual presidente, Alejandro Toledo Entre el gobierno de Alan García y el de Fujimori hubo, a la vez, ruptura y continuidad Durante el gobierno de García hubo una baja moral pública, lo que continuó Fujimori Pero Fujimori fue un dictador y García un demócrata, dijo a Proceso el investigador Carlos Reyna, autor de La anunciación de Fujimori: Alan García, 1985-1990 Reyna sostiene que ante las propuestas radicales y de inspiración izquierdista de Humala, García se presenta como un candidato maduro que ha aprendido de sus errores García puede ganar las elecciones más por los defectos de su oponente que por virtudes propias -sostiene Reyna- Al fracasar la derecha con la candidatura de Lourdes Flores, ha dejado terreno a las propuestas de liderazgos personalistas que tienen la astucia de reivindicar las exigencias de las mayorías, pero con fundamentos programáticos muy precarios y sin fuertes convicciones morales Es claro que ambos candidatos, García y Humala, han pasado a la segunda vuelta por esta situación, más que por virtudes propias En otros países, estos candidatos serían una minoría del electorado, pero en países como el nuestro pueden tener éxito, porque se reproduce la precariedad institucional y cultural que tiene nuestro país, por eso es que ambos han logrado pasar a la segunda vuelta Pero la derecha no va a votar por Humala El político y el escritor Cuando comenzó la campaña electoral, el escritor Mario Vargas Llosa le pidió a sus compatriotas votar por su candidata favorita, Lourdes Flores, y rechazar al candidato de Hugo Chávez, en referencia a Humala En principio, el escritor no le dio mayor importancia a García Hizo bromas sobre su cambio de aspecto -el abdomen prominente, el tinte negro de su cabello, su torpe esfuerzo por bailar el reggaetón, su discurso mesiánico- y recordó los peores momentos del gobierno del expresidente Cuando en julio de 1987 García nacionalizó la banca, el novelista encabezó la protesta popular que obligó al presidente a retroceder En ese momento, la derecha vio nacer al candidato a la jefatura del Estado que esperaba en años: Mario Vargas Llosa Pero Fujimori, entonces un oscuro profesor universitario, le ganó en la segunda vuelta, en 1990, con el apoyo de García El escritor nunca se lo perdonó En esta ocasión, cuando los resultados favorecieron a Humala, Vargas Llosa hizo de tripas corazón y públicamente pidió votar por García La victoria de Ollanta Humala sería una catástrofe para el Perú y para América Latina, una regresión brutal, en un continente que parecía en vías de democratización, hacia las peores plagas de nuestro pasado: el caudillismo, el militarismo, el populismo y el autoritarismo Vargas Llosa justificó: la única manera de detener a Humala es forjando una alianza con García que le garantice a este último una victoria en la segunda vuelta Lo digo sin la menor alegría, como saben todos los que conocen mis críticas a lo que fue el desastroso gobierno de Alan García () Pero, a estas alturas del partido, lo que debe primar no son las simpatías o antipatías políticas personales, sino la defensa de la democracia en el Perú La derecha, que solía llamar a Alan García Caballo Loco o Demian -el hijo del diablo- porque se atrevió a controlar a la banca privada y propició con su política económica el empobrecimiento de 55% de la población del país, ahora lo ha convertido en el salvador de la patria ante la posibilidad del triunfo del nacionalista Humala La historiadora Piedad Pareja Pflucker, autora de la reciente investigación Alan presidente, señala a Proceso que, a pesar de los antecedentes de García, el electorado le teme más a Humala por su origen militar Algunos sectores sienten miedo por García, pero más miedo les produce Humala Se dan cuenta que en última instancia García es un demócrata De Humala, desconfían porque es un personaje desconocido que tiene una formación militar, que recuerda a la tradición militarista y autoritaria, indica La mejor encuesta es la propia elección El 25% del electorado adhirió en primera opción la candidatura de García entre otros 20 candidatos Eso significa que hay una cuarta parte del país que le tiene confianza, apunta Metamorfosis Poco antes del único debate entre García y Humala, el 21 de mayo, una encuesta de la empresa Apoyo señaló que 56% de los consultados dijo que votaría por el socialdemócrata García y 44%, por Humala Luego del debate, 57% del electorado de Lima dijo que lo ganó el expresidente y sólo 22% consideró que la victoria se la llevó Humala Durante el debate, Humala fue especialmente duro con García, a quien le recordó su gobierno sacudido por los escándalos de corrupción y el caos económico También lo acusó de tener vínculos con el exasesor de Fujimori, el mafioso Vladimiro Montesinos Pero García aludió a una cinta de audio divulgada en la víspera, en la que el propio Montesinos afirmaba que Humala participó de la campaña reeleccionista de Fujimori en el 2000, cuando era jefe de una base militar Durante la confrontación, Humala prefirió dirigirse al electorado que votó por él en la primera vuelta, mientras que García prefirió ampliar su espectro dejando que su contrincante se expresara con agresividad, voz alta y ademanes castrenses, lo que atemoriza a una mayoría ¿García se ha alejado o se ha reencontrado con la ideología del fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre? John Crabtree, profesor de la Universidad de Oxford y autor del libro de reciente publicación Alan García en el poder, contesta esa pregunta: Durante su gobierno, García intentó modernizar el proyecto original aprista de Haya de la Torre, que corresponde a los años treinta y fue producto de otra época Explica: Ahora García ha cambiado a una posición más liberal, en el sentido económico de la palabra Es un García que se ha adaptado a las realidades de la economía de mercado, aunque con cierto nivel de estatismo Hoy acepta lo que criticó en los ochenta Por supuesto, ahora ya no representa esa posición nacionalista Consciente de que para un sector importante del electorado es un mal necesario, en la campaña para la segunda vuelta García dejó de apelar al reggaetón, al tinte y a esconder su prominente panza con trajes de corte inglés, pero sigue jurando que no volverá a cometer los errores de antes, y jura que no es un juramento más

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